Venta ambulante
Los puestos de fiestas de Estella, por primera vez en la Inmaculada
El Ayuntamiento traslada la venta ambulante al tramo entre el colegio de Santa Ana y la calle Gustavo de Maeztu y deja libre San Andrés


Publicado el 27/07/2022 a las 06:00
Los puestos de venta de fiestas de Estella cambian este año de ubicación. Se instalan por primera vez en el paseo de la Inmaculada, que ocuparán en su práctica totalidad distribuidos entre el colegio de Santa Ana y la intersección con la calle Gustavo de Maeztu, en el lado donde se encuentra ahora el carril peatonal delimitado por jardineras que serán retiradas para esos días. El traslado desde su emplazamiento habitual en los últimos años deja libre la calle San Andrés y constituye una de las novedades de este regreso festivo.
Con la decisión, explica el alcalde Koldo Leoz, se quiere mantener San Andrés como el importante lugar de paso en que se ha convertido desde su peatonalización completa. Se ha considerado también, añade, que los vendedores pueden contar así con más espacios de sombra.
El jefe de la Policía Municipal, Patxi Martínez de Goñi, se refirió a las terrazas como otro de los aspectos que ha influido en la decisión. Las de los bares Lerma, Andía más la del Círculo Católico instalarán allí sus mesas y sillas esas jornadas festivas, además de las de la zona más próxima a la plaza de la Coronación. La idea que ha pesado, por tanto, es la de dejar San Andrés libre para el tránsito peatonal y este uso hostelero. El responsable de la Policía Local señala que en este momento se están cerrando las u bicaciones de los puestos y su número definitivo. El nuevo emplazamiento es el tercero para la venta ambulante de fiestas de Estella en los últimos años. Fue en 2015 cuando salieron del espacio ocupado hasta entonces en el solar de la antigua zona azul del paseo de la Inmaculada que desde el primer momento no había convencido a los titulares de los puestos.
A partir de esas fiestas, se les asignó un tramo de la calle San Andrés, San Veremundo, García el Restaurador, además del tramo de la Baja Navarra junto a la chucherría existente entonces. Un nuevo planteamiento para aproximadamente medio centenar de vendedores que fue muy bien acogido porque se consideró mayoritariamente la vuelta al corazón de la fiesta teniendo en cuenta el continuo paso de gente en el eje entre las plazas de la Coronación y la de los Fueros.