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Más de 300 negocios salvaguardan entre gigantes la Estella comercial
El sector ligado al origen de la ciudad deja su parte vieja y se repliega hacia el Ensanche buscando cómo resistir en el tiempo de las grandes cadenas e Internet


Publicado el 18/05/2022 a las 06:00
La Estella del pequeño comercio, el sector ligado al origen de una ciudad que tuvo como primera actividad económica la venta de mercancías a los peregrinos del siglo XI, conserva más de 300 ‘guardianes’. Es la ‘resistencia’ frente a rivales gigantes. Un combate desigual que les ha situado frente a las grandes cadenas y a la venta on line. Un tiempo sobre el que sobrevuelan jubilaciones que dejan en el aire el relevo generacional y, con ello, la preocupación por un número creciente de locales vacíos.
Decía un veterano comerciante que cada vez que la luz de una tienda se apaga se oscurece un poco toda la localidad porque la crisis global de la venta minorista impacta más en núcleos de servicios como la cabecera de merindad. Es un hecho ya en el Casco Viejo, donde la actividad lleva años replegándose hacia el Ensanche. Ese eje del paseo de la Inmaculada-San Andrés no es ajeno a negocios, como la ferretería Errazquin y la mercería Suar, que funcionaron hasta el cierre por jubilación pero permanecen cerrados desde entonces. A la vez, hay nuevas aperturas, con un Andén en el que cobran peso los establecimientos de telefonía, con cuatro concentrados en muy pocos metros y se instalan también actividades de nuevas tecnologías.
Los negocios que, según el IAE municipal, preservan una de las principales señas identidad rondan esa cifra. Unos 300 porque, aunque el dato total que refleja el impuesto a la actividad económica se eleva a 386, no equivale al número de locales abierto ya que muchos de ellos se encuentran registrados en varios epígrafes distintos.
De un año a otro, no hay mucha diferencia entre ellos. Un equilibrio que se explica porque las altas se compensan con las bajas y dejan otra de las características de este tejido local. Rótulos de larga trayectoria, que han pasado en muchos casos de padres a hijos junto a otros más recientes pero que se han hecho un hueco y otros mucho más efímeros.
Dos lados de un mismo sector que se viven también a pie de calle. Recorrer la Mayor así lo atestigua. La actividad es intensa en su primera parte, con apenas un par de escaparates apagados y tiendas, como la antigua Boutique Class, que sí han encontrado el relevo. Un cambio de manos que, detallan desde la asociación Teder y su equipo con experiencia en el asesoramiento a emprendedores, funciona sobre todo por la proximidad. El boca a boca. El dependiente que se queda con la tienda al traspasarla su dueño. O el cliente que la ha conocido a un lado y decide dar el salto al otro lado del mostrador. De ello hay ejemplos en ese primer tramo de la calle Mayor. El segundo, sobre todo en su tramo final, es otra historia, con una docena de bajeras vacías. Algunas, como Calzados Susi, desde hace muchos años y otras, como Elcano, que empiezan a sumar también.
¿Y el empleo? Tampoco aquí hay grandes cambios en las cifras de los últimos años. A 29 de abril de 2022, las afiliaciones a la Seguridad Social del comercio eran 729 en Estella. Un dato similar que encierra otros valores. El de fijar población, dar vida a las calles y soporte a la hostelería y el turismo, sus compañeros en el tejido económico local.
José Flamarique, pte. de la Asociación de Comerciantes: “No vemos bien quitar plazas de la Inmaculada”
Al frente de una asociación con 150 negocios de comercio, hostelería y servicios, José Flamarique defiende lo que ofrece un sector de cercanía que ha sufrido mucho con la pandemia. Una pesadilla que les ha quitado -dice-muchas horas de sueño y de la que despiertan preocupados pero a la vez retomando la agenda. Sus campañas habituales y, en verano, la recuperación de la Semana Medieval. “Estamos pendientes de saber de cuánta subvención vamos a disponer y valorando la posibilidad de hacerla igual con menos días, en un formato más reducido”.
Defiende que, si el comercio funciona, lo hace la ciudad y habla de la necesidad de iniciativas de apoyo, como las campañas de bonos descuento que tan bien han funcionado durante la crisis. Recela de planteamientos municipales como la supresión de plazas en zona regulada en la Inmaculada. “No nos convence, en principio y a falta de conocerlo más al detalle, porque cuando hay tráfico hay posibilidades”, subraya. “Nuestro deseo es que se reactive y los clientes vuelvan a la compra presencial. Vemos que se abren tiendas, pero muchas vuelven a cerrarse y lo que habría que favorecer es que quienes se interese por el traspaso puedan pasar un tiempo con quien va a cogerlo”.


Dos locales vacíos que sí vuelven a tener actividad
De las recientes aperturas en el paseo de la Inmaculada forma parte Fibra Estella, un operador de telecomunicaciones que abrió su tienda el pasado mes de abril con Paola López, vecina de la localidad, como encargada. Detrás, como promotor del negocio, la empresa Knet Comunicaciones.


Y en la antigua CAMP (Caja Municipal de Pamplona), se instalará este verano Óptica Lizarra. Tercera generación de una actividad que fundó su abuelo en 1956, Raúl Azpilicueta ampliará junto a su local actual. A pie del paseo, ha asistido a la evolución del sector no solo en este tramo sino en el conjunto de la ciudad. “Es una realidad que se está trasladando desde la parte vieja hasta esta parte del Ensanche, que siempre ha sido un buen eje comercial”, subraya. Y apunta a la herramienta para competir entre grandes. Ofrecer aquello que el cliente no puede encontrar en otro lado, un servicio que diferencie e incline la balanza en la elección.En su caso, pasará de la tienda actual de 150 m2 a ocupar 300 m2 justo al lado, para facilidad de sus clientes.