Animales
Ciervos en el corazón de Muniáin
La afición por los animales, y por los ciervos en particular, llevó a Pedro Sánchez de Muniáin a criar estos ejemplares. Ahora tiene quince ciervos que cuida y alimenta en un terreno particular pero a la vista y para disfrute de vecinos y visitantes


Publicado el 24/04/2022 a las 06:00
Muy cerca del parque infantil de Muniáin, a la entrada del pueblo, quince ciervos pintan un paisaje peculiar. Una imagen que, a priori, puede resultar chocante pero que se ha convertido en un gran atractivo para quienes visitan el pueblo. Su propietario es Pedro Sánchez de Muniáin, natural de la localidad que también lleva en su apellido, que se encarga de su cuidado y su manutención. La afición por los animales de Sánchez de Muniáin va más allá de su faceta como ganadero ya que a las más de trescientas ovejas que tiene y que pastan por diferentes términos, se suman tres bueyes de ochos años, varios pavos reales y numerosos perros.
Pero de todos estos animales son los ciervos los que más llaman la atención. Comienza el relato de su historia recordando que empezó con tres ciervos. Los adquirió en 2008. Ahora tiene 15, desde los ochos meses que suman los más jóvenes hasta los ocho años que tiene uno de los tres machos. Estos, cuenta, ahora mismo pueden estar juntos, en el mismo recinto, pero cuando les haya crecido toda la cornamenta tendrá que separarlos en diferentes habitáculos para evitar peleas. En una de ellas, un animal mató hace no mucho a uno de sus compañeros en un lance que, explica, no suele ser lo habitual.
“Estamos acostumbrados a ver a los ciervos con su gran cornamenta pero ésta se les cae una vez al año entera. Después, a las tres o cuatro semanas de haberse caído vuelve a empezar a crecer. Mientras se va formando está cubierta por un tejido blando, que es muy sensible, por eso no la rozan con nada. Un corte o un golpe podría provocar una hemorragia”, relata dejando entrever la pasión hacia estos animales. Cada vez que la cornamenta vuelve a crecer lo hace con una punta más respecto al año anterior. “Suelen ganar una punta al año en los ciervos ibéricos como estos aunque sí que es cierto que dependiendo de la alimentación o si están más cebados el número puede ser mayor”, añade. Las cornamentas que se caen las guarda todas, a excepción de alguna que ha regalado. “Por un amigo que tengo cazador en Soria se que en el mercado las que están enteras pueden alcanzar hasta los 600 euros pero de momento no he vendido ninguna y, por ahora, tampoco tengo intención”, incidió.
FAMILIA CON NIÑOS
Respecto a las hembras, indica que la gestación suele prolongarse entre 230 y 300 días, dependiendo también del tipo de alimentación que tengan los animales. En su caso los alimenta con pienso, avena y forraje, aunque los ciervos reciben “con gusto” la comida que muchas veces le acercan familias con niños que, atraídos por su presencia, se acercan a verlos. “Son muy tranquilos y dejan que la gente se acerque. A veces los niños les dan alguna manzana, pan, verduras o alguna otra cosa para comer”, refiere asegurando que él no tiene ningún problema en que la gente se acerque a los animales. “Es más, están a la vista de todo el mundo para que puedan disfrutar de ellos. Es un animal muy elegante”, indica.
Su presencia en el centro de la localidad está perfectamente asumida por los vecinos que, al menos hasta ahora, no se ven molestos cuando llega el tiempo de la berrea. “Al menos uno de los vecinos que más cerca vive me suele decir que no le molesta”, asegura entre risas. Respecto a su cuidado, asegura que es él quien se encarga de todo lo relacionado con los tratamientos de desparasitar correspondientes para que los animales estén bien cuidados en todo momento. Pendiente está siempre de prevenir la barquilla, un problema que a algunos ciervos les aparece en la cabeza y que, en algunos casos, puede provocarles la muerte. “Ahora mismo están muy bien, encantados de recibir visitas en Muniáin”, se despide.