Estella

El paseo del río Ega en San Miguel rescata la historia de sus murallas

Placas en los puntos donde se localizan la conocida como torre de los Zapateros y otras dos más darán la referencia cultural que le faltaba al recorrido

El paseo fluvial que discurre por el barrio de San Miguel, muy transitado también estos días de invierno
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El paseo fluvial que discurre por el barrio de San Miguel, muy transitado también estos días de invierno
El paseo fluvial que discurre por el barrio de San Miguel, muy transitado también estos días de invierno

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María Puy Amo

Publicado el 01/03/2022 a las 06:00

Caminar junto al río Ega por el paseo fluvial del barrio de San Miguel de Estella dará en unas semanas una lección de historia. Tres placas en tres puntos del trazado que se veían ayer ya marcados aportarán información sobre la muralla medieval del antiguo burgo y, con ella, la visión que le faltaba a un itinerario ejecutado en dos fases -2018 y 2021- muy frecuentado no solo por los vecinos. También por los visitantes que se acercan hasta este tramo de la orilla en su recorrido por la ciudad.

Para los de casa resultan ya familiares las singularidades de un espacio recuperado al agua y la maleza que discurre entre las losas utilizadas por los curtidores y las viejas escaleras de las viviendas. Pero al paseo le quedaban las referencias que ilustraran ese pasado medieval. El componente cultural que se le va a proporcionar con la señalización encargada por el Ayuntamiento de Estella. El concejal de Cultura y Patrimonio, Regino Etxabe, trasladó en la comisión del pasado viernes la finalización de una iniciativa impulsada tras tratarla con la Asociación de Vecinos de San Miguel y con el CETE. Como ha hecho con placas informativas colocadas en otros puntos de la ciudad, el Centro de Estudios Tierra Estella se ha encargado de los textos que figurarán en ellas. Los soportes se encuentran ahora en producción y se colocarán en breve.

No muy extensos porque no hay demasiado espacio, la información sí incorporará las referencias principales de las tres torres de la muralla y datos desconocidos también para parte de la población local. La de mayores dimensiones, o de los Zapateros, se encuentra en el primer tramo del paseo, en la plazoleta tras bajar por la calleja de Chapitel. Las otras, correspondientes a dos paños de menor tamaño, se suceden en el curso del recorrido hasta el puente de la Cárcel.

ANTES MURALLAS, HOY CASAS

Las torres de la muralla del burgo de San Miguel cuya historia divulgarán las señales se han conservado en parte, pero no son visibles porque hubo un tiempo en el que sobre sus restos se construyeron las viviendas de la orilla. El historiador Toño Ros Zuasti, del CETE, detalla que la más grande de las tres llegó a alcanzar los 19 metros de altura y se localiza en la pequeña plaza donde desemboca la calleja de Chapitel.

Y añade que el nombre con el que se le conoce, la torre de los Zapateros, responde a la utilización que hacía de ella este gremio. La construcción unía a su carácter defensivo el uso para actividades y reuniones de esta antigua corporación de trabajadores responsable a la vez de su cuidado durante la Edad Media. Una presencia -indica- que se prolongó en este punto del actual barrio de San Miguel desde el siglo XII hasta el XV, cuando su actividad prosiguió pero ya en otro escenario de la ciudad.

Paseo abajo, dos señalizaciones más documentarán de forma sencilla otras dos torres también con viviendas encima. A la de los Zapateros sigue la del cubo adosado a la fortificación cercana a la bajada desde la calle Zapatería. El tercero se alcanza pasado el puente de la Cárcel, donde finaliza el paseo fluvial. En el punto -prosigue Toño Ros- donde se alzaba el convento de San Agustín que cerraba el barrio de San Miguel.

Los tres hitos del patrimonio se completarán con un atril con referencias a los usos y costumbres ligados al río. El de los curtidores, las lavanderas o la vida diaria de quienes vivían junto a su curso en este barrio. Tras el pasado amurallado y los elementos etnográficos, quedará indicar la existencia del paseo del Ega al visitante con señales desde las calles Ruiz de Alda y Zapatería.

Mikel Roig, presidente de la Asociación de Vecinos del barrio de San Miguel, considera que las placas darán entidad al conjunto. Redondean una iniciativa que partió del propio colectivo y se ha consolidado como un itinerario muy frecuentado a lo largo de todo el año. Un reclamo por su orientación al sol también en los días de invierno y que, en líneas generales, está consiguiendo mantenerse en buen estado.

Otros cuatro monumentos que se señalizarán

La señalización del paseo del río en este tramo urbano de Estella se sumará en fechas próximas a la que va a instalarse en cuatro monumentos de la ciudad. Para la tercera fase del proyecto llevado a cabo con la misma colaboración del Centro de Estudios Tierra Estella quedan pendientes únicamente dos construcciones del patrimonio civil de la ciudad -la casa Modet y la casa Munárriz- además del puente del Azucarero y del convento de Santa Clara. Las cuatro se encuentran igualmente en fase de producción. El concejal de Cultura, Regino Etxabe, considera que, completada esta fase tras un proceso iniciado en 2017 con la señalización de los siete primeros hitos del patrimonio, se abre una reflexión para decidir si resulta necesario continuar con nuevas señalizaciones o, por el contrario, se debe apostar más por el mantenimiento para preservar en buen estado las ya existentes. 

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