Arizala
La artesanía se escribe ArteLan en tierras de Andía
Un luthier de Guesálaz, una cestera de Yerri y un proyecto escénico estrenan en una antigua bodega de Arizala un espacio compartido por profesionales de la artesanía y el arte de la zona


Publicado el 02/02/2022 a las 06:00
Un luthier especializado en la construcción de instrumentos de cuerda frotada, una experimentada trufera que se inicia en el mundo de la cestería y una compañía de artes escénicas estrenan ArteLan. Un nuevo proyecto de la Mancomunidad Andía para apoyar a profesionales del arte y la artesanía de su territorio facilitándoles un espacio que ocupan desde enero en la antigua bodega San Isidro de Arizala. El Ayuntamiento de Yerri, que la está recuperando para distintas iniciativas, ha cedido a la mancomunidad la parte donde ahora abre sus puertas un taller compartido. Es el primer paso para lo que Alberto Pagola, alcalde de Abárzuza y presidente de esta entidad de cinco municipios, define como una iniciativa piloto. Comienza como taller, un encuentro entre profesionales que se pretende ampliar como un lugar “formativo abierto”. Y conectado -porque responde a la misma filosofía- con el espacio de trabajo colaborativo puesto en marcha el año pasado en la antigua escuela de Abárzuza.
Si en Arizala despliegan su labor artesanal, en Abárzuza encuentran la fibra óptica y otros recursos para su trabajo. Elena Cereceda, la técnica de despoblación de la mancomunidad, señala que se trata a la vez de crear sinergias con otras personas que se dedican a estas actividades y que, sin tener ahí su taller, puedan ver en ArteLan un punto de encuentro. Allí se trabaja ya de puertas adentro. Luego, llegarán las exposiciones, charlas y cursos impartidos por los propios artesanos porque la idea es a la vez atraer gente a la zona.
SANDRA IZCUE- La cestera del valle de Yerri


A Sandra Izcue Mariscal, vecina de Ibiricu, las trufas de invierno a las que se dedica con su marido, Chencho Zugasti, le dejan unos meses del año libres que ahora ha aprovechado para iniciar un nuevo proyecto como emprendedora, La cestera del valle de Yerri. Para decorar, almacenar o recoger setas, venderá en ferias y mercados las cestas hechas a mano en cuya elaboración sigue formándose, ahora en Logroño. Aprender, crear sus productos y, en un futuro, poder enseñar a otros.
Explica que, normalmente, quien las realiza se decide por un único material. “El que elige castaña, hace de castaña y el de mimbre, hace de mimbre. Yo quiero diversificarlo, sacarlos de la naturaleza e incluso cultivarlos algún día. De mimbre, de junco, de lo que sea. También me interesa mucho la cestería salvaje. Ir al monte a coger materiales y realizar cestas más rústicas, con lo que encuentres allí que te lo permita. Con el junco, la clematis, la zarzamora, el sauce o con paja de centeno se hacen cosas. Puedes salir al monte con una navaja y, a las tres o cuatro horas, te vuelves a tu casa a elaborar una cesta sin ningún tipo de herramienta. Me parece increíble algo así y, a la vez, es una labor de limpieza de los montes”, señala. Y mira también hacia cultivos tan tradicionales en la zona como el esparto para incorporar del mismo modo a su labor.
Sandra Izcue recuerda que, cuando hace 16 años dejaron Pamplona y se instalaron en Ibiricu, lo hicieron con la idea de vivir en el medio rural pero dedicándose a actividades relacionadas con este mundo. Lo han hecho desde entonces en una trayectoria ligada al territorio en la que ahora da ilusionada un paso más.
IÑAKI ARGUIÑARENA- El luthier especializado en instrumentos de cuerda
Uruguayo de abuelos navarros, Iñaki Arguiñarena Michelini está detrás de Argiñarena Dellepiane Luthier. Con las cestas de su compañera de taller conviven los instrumentos que este vecino de Irujo (Guesálaz) construye o restaura. Especializado en los de cuerda frotada -el violín, la viola y el violoncello- repara igualmente contrabajos en un oficio al que decidió dedicarse tras años de formación. Primero, en Montevideo. Más tarde en Bilbao, en la Escuela de Lutheria Bele y con otros cursos que le convirtieron en el especialista que hoy prepara desde Arizala un violín para una alumna del Conservatorio Superior de Pamplona o restaura para un cliente de Zaragoza un violoncello da spalla.
El luthier explica como hasta ahora ha tenido en I rujo, el pequeño concejo donde ha echado raíces, un taller que ha decidido trasladar a ArteLan. “Ha surgido esta oportunidad también de crear sinergias con otros artesanos. Quedarme en una zona rural no es algo negativo para mi trabajo. Al contrario. Necesito silencio, amplitud visual para descansar la vista y tranquilidad. Realmente, a la hora de que un músico vaya a comprar un instrumento desplazarse no resulta un inconveniente. Se mueve para ello y puede ser incluso atractivo. Me gusta mucho la vida rural y estoy apostando por esto”.
Sus encargos -cuenta- proceden principalmente de profesionales o estudiantes avanzados. “Llega un momento en la carrera musical que la técnica te exige un instrumento superior y ahí entra el luthier”. Destaca que en su trabajo se establece un vínculo con el cliente, que valora la oportunidad de conocer el taller donde cobra forma su futuro instrumento. El espacio en el que se cierra el círculo a partir de una idea, de un concepto y su diseño. Un lugar donde empezar con la madera, la de pino o abeto empleada en la caja armónica, o la de sauce. Seguir desde ahí con un proceso que ensamblará las piezas y creará un instrumento que el músico acudirá a probar luego. “Contar con gente en la que te puedas apoyar y retroalimentar es muy importante. Creo que así podemos llegar más lejos”.
GOIZARGI MARCILLA Y JAVIER OSÉS- Las artes escénicas
Los dos compartirán ArteLan con el proyecto al que dan forma Goizargi Marcilla y Javier Osés, vecinos de Esténoz (Guesálaz). Zu eta biok nace como una compañía de artes escénicas que elabora sus obras de forma integral. Desde la creación de sus títeres hasta los guiones. “Como espacio colaborativo, ArteLan ofrece la valiosa oportunidad de conocer artistas y personas artesanas de diferentes pueblos de la zona y sus obras potenciando el enriquecimiento mutuo y dando espacio a sinergias de las que pueden surgir nuevas creaciones”.