Gestión

El Ayuntamiento de Estella compra un sistema para el parking que no puede instalar

La Junta de Gobierno de Estella modifica el contrato para colocar los equipos, lo que retrasará meses su funcionamiento

Acceso al parking subterráneo de la plaza de la Coronación y calle San Francisco Javier
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Acceso al parking subterráneo de la plaza de la Coronación y calle San Francisco Javier
Acceso al parking subterráneo de la plaza de la Coronación y calle San Francisco Javier

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María Puy Amo

Publicado el 18/12/2021 a las 06:00

La compra de los nuevos equipos con lo que se quiere modernizar el aparcamiento subterráneo de titularidad municipal de la plaza de la Coronación de Estella no va a cumplir por el momento su objetivo. El Ayuntamiento, que ha desembolsado en su adquisición 181.000 €, no puede ahora instalarlos porque, para hacerlo, hay que ponerse primero de acuerdo con Empark, la empresa que en estos momentos gestiona el estacionamiento. Una prestación en esa suerte de “limbo” que suponen las prórrogas de concesiones más allá del tiempo establecido para no dejar de prestar el servicio mientras, como en este caso, el Ayuntamiento decide sobre su municipalizaciòn.

Lo que en definitiva ha ocurrido es que los sistemas se han suministrado cuando tocaba pero, sin tener resuelta la futura gestión del parking, se quedan en tierra de nadie. Antes de proceder, hay que coordinarse con una empresa en la cuenta atrás de su vinculación con el estacionamiento y a cuyos sistemas informáticos resulta necesario acceder. El pasado octubre, la Junta de Gobierno Local integrada en solitario por Bildu y Geroa Bai tras la salida de los dos ediles tránsfugas adjudicó a Equinsa Parking su suministro e instalación. Han llegado a Estella. Pero ha sido en el momento de colocarlos para ponerlos en funcionamiento cuando se ha desencadenado el problema.

Los equipamientos comprados para automatizar el parking conllevan un componente informático. Y ello involucra a Empark, la empresa del grupo Dornier hoy por hoy al frente de la instalación. Es preciso contar con ella y coordinarse para la conexión de remoto, lo que exige, además de su visto bueno, tiempo. Un factor con el que el Ayuntamiento no había contado y por lo que se ve abocado a una modificación del contrato con Equinsa. Dado que esta empresa ha traído los sistemas cuando correspondía pero no tiene posibilidad de colocarlos en el margen que le había concedido por causas ajenas a ella, hay que cambiar el calendario. Y el nuevo plazo supone medio año más. Hasta el 30 de junio, con lo que implica para los usuarios de una infraestructura estratégica para aparcar en el centro de la ciudad. Sin los nuevos equipos, seguirán las averías, quejas y molestias, como el verse obligado a pagar en metálico porque las tarjetas llevan dos años sin admitirse.

HASTA EL VERANO, COMO PRONTO

En ese laberinto en el que se ha convertido el aparcamiento, sus problemas no se habrán resuelto, como pronto, hasta el verano. ¿Qué habrá que hacer en estos seis meses? Primero, modificar el contrato con Equimsa porque la junta en la que iba a tomarse el acuerdo el jueves no se celebró finalmente. Después, ya con ese nuevo plazo, coordinarse con Empark para la conexión con sus sistemas. Y, a la vez, decidir sobre la gestión directa. Todo ello teniendo en cuenta que Empark se encuentra en tiempo de descuento antes de dar por concluida la concesión.

Desde el equipo de gobierno se indica que se está revisando ahora la normativa sobre el uso futuro de la instalación para, si va a ser municipal, llevarla a pleno. Se apunta, por otro lado, que una parte del material adquirido -el que no supone automatización- sí está colocado, como las guías para marcar donde están las plazas vacías.

Sí se reconoció que el resto deberá seguir estos meses como hasta ahora. Ello afecta a los sistemas para controlar la entrada y salida de vehículos y peatones, la implantación de mecanismos de pago y de control de la recaudación mediante programa informático. En general, a la de cuantos se consideraron necesarios cuando se tomó la decisión de invertir en ellos para que la dotación pueda funcionar de manera automática sin los problemas actuales.

Una concesión pendiente de una solución desde la pasada legislatura

El Ayuntamiento de Estella y la empresa Empark que gestiona el parking desde su apertura en 2007 -con la que ahora hay que coordinarse para instalar los equipos- tuvieron sus diferencias ya a finales de la pasada legislatura. En ese momento, la concesionaria manifestó su intención de dejarlo con el 24 de mayo como fecha límite. Ya entonces se encontraba en tiempo de prórroga y el equipo de gobierno tripartito había apostado por municipalizarlo en el futuro. Pese a ese deseo, su marcha no se produjo finalmente. El Ayuntamiento hizo valer durante la negociación con ella el criterio, ya recogido en el pliego de condiciones, según el cual el servicio no puede abandonarse mientras no se contase con una alternativa. Esa situación se ha prolongado desde entonces. 

CLAVES

​El inicio. Hace más de un año. 
​El retraso para la puesta a punto del parking pone la puntilla en un largo proceso que se inició hace más de un año. En noviembre de 2020, el Ayuntamiento licitó mediante un procedimiento abierto la compra y suministro de los sistemas con los que quería modernizar y automatizar el aparcamiento subterráneo.

2ºpaso. Diciembre de 2020. 
Ese primer trámite fue rápido y un mes después, en diciembre de 2020, el Ayuntamiento invitó a presentar sus ofertas a las cinco empresas que habían superado una primera selección.

3ª fase. Agosto de 2021
​A partir de ahí, el proceso para la compra se alarga. No fue hasta el pasado agosto cuando el Ayuntamiento abrió un procedimiento negociado entre esas cinco empresas. Para recibir las propuestas finales, estableció un nuevo plazo que concluyó el 18 de agosto. El tiempo transcurrido se atribuyó desde el equipo de gobierno a la complejidad de los cambios planteados para ese funcionamiento automático y a la petición de un informe a una empresa externa para ver cuál era la mejor opción.

La compra. Septiembre de 2021
Se compran los equipos. Pasado el verano, la Junta de Gobierno elige la opción de Equinsa Parking y queda pendiente una reunión con los responsables para concretar algunos aspectos. Una propuesta de 149.900 € que se eleva a 181.392 € con el IVA. A partir de la firma del contrato, se abría un plazo de 60 días para que la adjudicataria pudiera instalar los equipos suministrados. Es el contrato que ahora se debe modificar.

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