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Ganadería

La ganadera ingeniera de Legaria que investiga para el CSIC

Por convencimiento y después de sopesar otras opciones, Irache Echeverría decidió que quería vivir en su pueblo, al frente de la explotación de ovino que esta doctora en Biotecnología compagina con la investigación y con una quesería entre sus planes

Irache Echeverría Garín, con el ganado de ovino de leche de su explotación familiar en Legaria
Irache Echeverría Garín, con el ganado de ovino de leche de su explotación familiar en LegariaMONTXO A.G.
Publicado el 05/11/2021 a las 06:00
Por convencimiento y, como otros compañeros de la nueva generación del sector primario en Navarra, eligiendo hacerlo después de sopesar otras opciones laborales. En Legaria, el pequeño municipio en el que sus padres pusieron en marcha hace tres décadas una explotación de ovino de leche, para Irache Echeverría Garín esa ha sido la decisión. La de una joven de 31 años, antigua alumna del colegio del Puy de Estella que se graduó como ingeniera agrónoma, es doctora en Biotecnología y trabaja para el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). En medio de todo, la ganadería constituye hoy su actividad principal. Más adelante, proyecta construir una quesería. No muy grande pero sí -dice- para cerrar el círculo con la leche que hoy comercializa fuera.
La carrera en la UPNA, el trabajo en la General Mills y la decisión de solicitar una beca para cursar el doctorado en su antigua universidad se sucedieron sin perder nunca de vista que el mundo al que se dedicaban sus padres, José Javier y Lola, y su hermano Julián podía un día convertirse también en el suyo. En Legaria, junto a la explotación que ahora compagina con un contrato de investigación a media jornada, recuerda que siguieron cuatro años de tesis doctoral y fines de semana en los que ayudaba en casa en temas de gestión y contabilidad. “Ya antes de terminar, tenía claro que me quería quedar en la ganadería. En casa me decían que tendría tiempo para hacerlo, que estudiara, pero creo que esto es lo que siempre me ha gustado”, añade.
Aunque a veces, describe, se ha encontrado con un “¿para qué estudias tanto, para quedarte con las ovejas”?, no puede sentirse más afortunada. “He tenido la suerte de poder elegir. Y elijo esto. Quedarme en mi pueblo, con el ovino de leche, que me compensa aunque es sacrificado y duro. He probado otras cosas pero no he encontrado lo que me aporta el día a día aquí y es aquí por donde pasa mi proyecto de familia”.
LA SEGUNDA GENERACIÓN
El doctorado que había comenzado en 2017 terminó el pasado junio, cuando obtuvo cum laude por su tesis ‘Identificación de lentivirus de pequeños rumiantes en granulomas postvacunales y evaluación de métodos de diagnóstico y selección genética en la lucha frente a la infección’. “Antes de acabar, ya solicité las ayudas a joven agricultor y, tras jubilarse mi madre, mi hermano y yo nos quedamos al frente de la explotación”, subraya.
La investigación que tanto le había aportado en los años de doctorado no se ha apartado de su camino. El mismo grupo de sanidad animal del Instituto de Agrobiotecnología, un centro mixto de investigación de titularidad compartida entre el CSIC y el Gobierno de Navarra con el que había ido de la mano en su tesis le ofreció formar parte de un proyecto que está desarrollando. Lo hace e investigación y ganadería se reparten su tiempo desde entonces. “Al final, puedo hacerlo todo ello gracias al apoyo de mi familia, de mis padres y mi marido que me echan una mano cuando yo no llego. También por parte del CSIC, por la flexibilidad que he encontrado en mi jefe”, reconoce.
Lo que la segunda generación del medio de vida familiar tiene por delante va mucho más allá de manejar a las ovejas. De ordeñarlas, alimentarlas y vigilar sus partos. “A nivel burocracia, esto es muy exigente. Y luego está el tema de la gestión, algo para lo que necesitas formación. También conseguir una mejor genética, analizar los datos y optimizar pero manteniendo siempre el tema integrado, cerrando el círculo. Por eso, no a muy largo plazo, está el proyecto de la quesería. Algo artesanal, sin ir a grandes producciones porque me encontraría igual que con la leche, dependiendo de precios. Es el kilómetro cero, cerrar el proceso y darle ese valor lo que tiene sentido para mí”.
Junto a este día a día, Irache Echeverría investiga. Un proyecto del Gobierno de Navarra, liderado desde su sede en Mutilva por el Instituto de Agrobiotecnología con Intia como socio , que desarrolla vacunas para aplicar en los rebaños frente al ectima contagioso y estudia la prevalencia de una enfermedad causada por un virus muy resistente en el ambiente que afecta principalmente al ovino y caprino.
Desde esta doble visión, aboga por la importancia de un sector que cree no siempre es lo suficientemente valorado. “Yo he tenido a mi favor que me he encontrado ya algo montado y eso lo ha hecho más fácil porque, además, mi padre siempre ha tenido también esa visión de mejorar. Pero, sobre todo, lo que me parece importante es apostar por los productos que tenemos aquí, elaborados por gente muy preparada. Tenemos un gran sector primario y los que vivimos de esto no queremos hacerlo de las ayudas sino de unos precios justos. Que me paguen por la leche lo que de verdad vale y cuesta producirla”. Es esta situación -sostiene- lo que frena nuevas incorporaciones. “Mucha gente joven igual se lo plantea y no da el paso no porque no tenga ganas, sino porque las va a pasar canutas”.
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