Plaga

Las cajas con veneno, depositadas en el edificio foco de ratas en Estella

La empresa de control de plagas pudo acceder al inmueble del paseo de la Inmaculada para su desratización

El técnico de plagas en Estella accede con las cajas por la parte trasera del inmueble, lleno de basura y en un avanzado deterioro
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El técnico de plagas en Estella accede con las cajas por la parte trasera del inmueble, lleno de basura y en un avanzado deterioro
El técnico de plagas en Estella accede con las cajas por la parte trasera del inmueble, lleno de basura y en un avanzado deterioro

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María Puy Amo

Publicado el 01/09/2021 a las 06:00

Segundo intento y esta vez sin obstáculos. La empresa que realiza el control de plagas en Estella pudo acceder finalmente ayer por la mañana al edificio abandonado del paseo de la Inmaculada que se ha convertido en un foco de ratas en pleno centro urbano. Su responsable en la ciudad había tratado de hacerlo la víspera, pero la presencia de un perro en el interior aconsejó dar marcha atrás y posponer la tarea de desratización urgente que el Ayuntamiento le ha encargado. Un día después, sí entró y las cajas con veneno en su interior se quedaron en la planta baja del inmueble.

Ahora, queda esperar unas semanas para ver si se ha conseguido un resultado en el que no hay tampoco depositadas grandes expectativas. Se estima una población de roedores lo suficientemente elevada como para que intervenciones en la línea de la de ayer no vayan más allá de un parche dado el estado del bloque que se alza en el número 31 de la Inmaculada. Ruinoso y lleno de basura por dentro. Pero no se trata solo eso. Su fachada trasera, la que da al parking de la antigua zona azul en el que se han avistado los roedores este verano, se encuentra desbordada por una vegetación que crece sin control y no hace sino darles facilidades. En solo unos segundos, una rata puede trepar por ella hasta el tercer piso de este antiguo inmueble propiedad hoy de una entidad bancaria y con sus viviendas vacías pero ocupado de forma irregular.

El estellés Benjamín Gómez Aguinaga, técnico de Control Plus en la localidad, hacía esta valoración ayer al mediodía, cuando procedía a cumplir con lo encomendado por el Ayuntamiento. Contó para ello con la presencia de un agente de la Policía Municipal que le acompañó dada la situación del edificio. Hasta allí se personó también el jefe del cuerpo, Patxi Martínez de Goñi. Se avisó primero al hombre que vive en su interior sin que hubiera por este lado ningún problema. Al contrario. Lejos de poner ningún impedimento,se mostró muy agradecida por ello.

REGRESAR EN MES Y MEDIO

La intervención, que se suma a otras llevadas a cabo con anterioridad, constató el mismo panorama. Un interior en pésimas condiciones, con algunas zonas de difícil acceso, puntos poco seguros y heces de roedores. Antes de entrar, Benjamín Gómez colocó el veneno en las cajas. Cinco en total con un pequeño agujero por el que entran las ratas sin poner en riesgo ni a personas ni a otros animales. Accedió por la parte trasera a los pocos puntos donde hacerlo resulta posible y las dejó como otras veces, cerca de las paredes.

Al acabar, explicaba que volverá para comprobar el resultado en unas semanas. “Generalmente lo hacemos al mes o mes y medio para ver si se lo han comido y, en función de lo que vemos, dejar más o no. Pero el problema que tenemos es el estado del edificio y toda esa vegetación”, detalla. Su experiencia en el control de plagas en la ciudad le lleva a recorrer una vez al mes el alcantarillado y a acudir, además, a lugares concretos donde se han producido los avisos. “En su momento y con la gente en casa, igual la pandemia pudo tener que ver con que los avistamientos de ratas fueran más frecuentes. Su hábitat es el alcantarillado y son animales nocturnos, así que cuando se ve como en este caso que salen fuera por el día es que hay mucha población”, argumenta.

Veneno que tarda días en actuar y guantes para evitar el olor humano

Las pequeñas bolsas con el veneno quedan dentro de las cajas
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Las pequeñas bolsas con el veneno quedan dentro de las cajasMONTXO A.G.
Las pequeñas bolsas con el veneno quedan dentro de las cajas

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El largo intervalo que discurrirá ahora entre la colocación de las cajas con los cebos y el regreso al edificio de Estella se debe, como ha explicado la empresa Control Plus, al uso de un tipo de veneno anticoagulante que causa la muerte de cuatro a seis días después de haberlo consumido. Es la única manera de lograr que lo coma el mayor número posible de ejemplares, puesto que, si actúa de forma inmediata, solo lo hace la primera y el resto lo rehúye. El técnico de plagas tomó ayer otras medidas antes de depositar las pequeñas bolsas de veneno en el interior de las cajas. “Tienes que ponerte guantes porque las ratas son extremadamente listas y, si huelen a humano, no lo tocan”, indicaba durante la intervención. Un encargo que, dada la titularidad privada del bloque afectado, el Ayuntamiento ha realizado con un presupuesto al margen del que destina a la campaña de desratización de los espacios públicos.

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