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Verano

La poza del Agua Salada, menos profunda para garantizar el baño

El Ayuntamiento de Estella maneja esta opción ante la falta de caudal que sufre

La poza del Agua Salada, solitaria casi sin agua y sin los habituales a este espacio natural junto al Ega
La poza del Agua Salada, solitaria casi sin agua y sin los habituales a este espacio natural junto al EgaMONTXO A.G.
  • Diario de Navarra. Estella
Actualizado el 28/07/2021 a las 21:18
Se repite cada verano y cada verano también se busca una solución. La poza conocida en Estella como Agua Salada, un espacio natural de baño junto al río Ega en el entorno de las piscinas municipales, pierde caudal hasta el punto de que deja de poder utilizarse para preocupación de sus asiduos. A falta de concretar cuándo se actúa y de qué manera, el Ayuntamiento cuenta ya con el informe que el área de Desarrollo Rural ha encargado a Igeach Ingeniería Geológica.
En manos de esta firma especializada quedó el análisis hidrogeológico del entorno del manantial del Agua Salada. El objetivo, indica el Ayuntamiento, ha sido evaluar la “situación hidráulica en la que se encuentra actualmente la captación de la piscina y plantear una solución de emergencia para aprovechar el máximo caudal existente en estiaje”.
¿Qué se propone a corto plazo? Desplazar unos 37 centímetros hacia abajo la cota de captación mediante una escotadura o colocando un tubo. Además, se tendrá que realizar un nuevo sobrante a una cota ligeramente inferior que la captación para permitir que el agua se renueve mejor. Optar por esta intervención tiene una consecuencia en la profundidad de la poza. Se reduce -hasta los 43 centímetros subraya el estudio- pero permitirá al menos cierto “baño terapéutico”. Asumiendo esta consecuencia -argumenta- se puede paliar el problema durante los meses más secos del año de manera “rápida y económica”.
El Ayuntamiento trasladó que su idea es actuar en la poza en los próximos meses. Para hacerlo, el informe abre la puerta a otras opciones que ya avanza serían “más costosas y arriesgadas”. Una de ellas, la “regulación del manantial mediante bombeos y perforaciones”. Otra, construir una nueva piscina a una cota inferior a la existente “anclada en el macizo rocoso y compatible con la dinámica de crecidas estacionales del río Ega”.
Se hace igualmente referencia a los materiales del diapiro en el que se encuentra el manantial del Agua Salada, caracterizados por su elevada solubilidad. Algo que junto a su evolución natural marca el funcionamiento hidráulico del manantial. El análisis aborda también las causas de las fugas detectadas en la poza y las asocia a “pequeñas fisuras y defectos de la válvula de cierre del desagüe de fondo del manantial”. Y pone al mismo tiempo de relieve otro problema para este espacio natural de baño, el “fuerte socavamiento y erosión” observado en la cimentación de la piscina debido a la dinámica del río y a su incidencia bajo la losa.

CLAVES

​1 Hasta los ochenta. El informe detalla como hasta esa década existían en la zona dos pequeñas piscinas cuyo sobrante se vertía directamente al río. Recuerda como a partir de ese periodo y para poder alimentar algunas zonas de las entonces nuevas piscinas municipales con agua salada, se acomete una obra en el recinto. Se “recrece la altura de la toma en la captación del manantial” y se unifican los dos vasos existentes.

2 En la última década. Es desde 2011 cuando, según detalla el informe, comienzan a repetirse situaciones en la poza que han llegado hasta la actualidad. Se produce una fluctuación estacional en los caudales de manantial hasta el punto de que llega secarse.

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