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Plazas antiguas con nuevo ambiente

Junto a los escenarios tradicionalmente con mayor peso hostelero en Estella, otros lugares se abren camino con caras nuevas al frente tanto de negocios ya existentes que han reabierto sus puertas como de iniciativas que irrumpen en el sector

Nerea Astarriaga Chandía, en el local de la plaza de Santiago.
Nerea Astarriaga Chandía, en el local de la plaza de Santiago.MONTXO A.G.
Actualizado el 15/07/2021 a las 21:37
Quince años atrás, en el tiempo en el que la travesía entre puentes transformó el centro de Estella, la plaza de la Coronación se alzó como referencia hostelera junto a la de los Fueros. Con otras dimensiones porque queda lejos de la explosión de terrazas que propició ese cambio urbanístico, en el segundo verano de la pandemia nuevas zonas de ambiente se abren camino en lugares de siempre. En la plaza de Santiago, en la de San Martín y su extensión hacia la calle la Rúa han reabierto con caras nuevas negocios anteriormente existentes e irrumpido otros diferentes. Y, apenas concluida la peatonalización de la calle San Andrés, otra terraza ocupa desde esta semana su suelo a iniciativa del Círculo Católico.
Primero fue apenas un goteo de peregrinos, pero su número crece en el barrio monumental de la ciudad. El que María Belén Márquez, zaragozana de origen, eligió para iniciar su actividad hostelera en Estella. Una nueva etapa a la que aportar su experiencia como cocinera profesional en el restaurante que gestionó en Florida durante sus años de residencia en Estados Unidos.
Cuenta que vio en un portal inmobiliario el anuncio de Namasté, una cafetería-tetería de la calle La Rúa entonces cerrada en la ruta jacobea de Estella. “Siempre me ha gustado esta zona, buscaba un proyecto para emprender y pensé que el Camino de Santiago era un buen lugar para hacerlo. Mi intención es dar ese servicio a los peregrinos y, al mismo tiempo, crear un vínculo con la gente de Estella, con los vecinos de esta zona”, subraya desde una calle que incorpora por primera vez terrazas en el exterior de sus locales.
Tras dedicar las semanas previas a dar al interior su toque personal, empezó su andadura en una fecha especial para Estella - el 25 de mayo, festividad de la Virgen del Puy- en un lugar que le enganchó por su energía e historia. “Me sentí en ese proceso muy arropada por la gente de aquí, por todo el mundo”, añade esta aragonesa con vínculos familiares en Muniáin de la Solana que quiere aportar en esta nueva etapa lo mejor de lo aprendido en otros lugares. Desde la comida judía a los sabores sureños de los postres de Nueva Orleans.
TOMAR UN VINO EN BARRICA
A pocos metros, la plaza de San Martín -cuyo tránsito en esta época del año prácticamente monopolizaban antes peregrinos y turistas- se convierte en otra referencia local sobre todo los fines de semana. Los hermanos Ripa Zudaire, propietarios de Bodegas Quaderna Via, han elegido este escenario para una iniciativa hostelera que ha abierto sus puertas con Parranda como nombre. “Un bar de vinos -detallan sus promotores- con una oferta que lo convierte en el primero de España en ofrecer exclusivamente vinos ecológicos de más de 25 países”.
Parranda nace de la recuperación de un edificio emblemático del barrio monumental que la familia adquirió hace tres años, cuando se encontraba en estado de ruina. Hicieron falta 22 meses de obras para la reapertura que ha traído, junto a la vinacoteca ya existente desde hace años en la plaza de San Martín, cambios en la imagen de un entorno donde hoy se disfruta de un vino en “terrazas” que son barricas de madera.
En el edificio que convertirá las tres plantas superiores en un apartamento turístico con capacidad para ocho personas se respira una historia que explican. “Los vanos de la planta baja, puerta y ventana, pertenecen al desaparecido Monasterio de Salas, del siglo XIII ubicado en el barrio de La Merced. Un cenobio que fue demolido a finales del siglo XIX para permitir la construcción, en ese mismo lugar, de un cuartel militar”. Y su interior -prosiguen- cobija “una columna adornada con un sencillo capitel perteneciente a la capilla de San Martín”. Allí conducen los orígenes de la ciudad, el lugar donde desde su fundación se reunía el concejo de Estella.
Caras nuevas también las que desde hace unas semanas se asoman al batzoki, ahora Lizarra, de la plaza de Santiago. Tiene al frente desde su reapertura el pasado mes de junio a la joven Nerea Astarriaga Chandía. La experiencia en el anterior negocio de su familia le sirve ahora en esta etapa en un lugar -cuenta- que registra cada vez más movimiento. “Sobre todo por la tarde, cuando vienen a esta plaza muchos niños y familias. Da gusto ver como se reúnen personas de todas las edades”, subraya desde el establecimiento.
Nueva generación en esta saga de hosteleros locales, Nerea Astarriaga cogió las riendas tras una reforma que cambió la imagen interior de un establecimiento incorporado también a las terrazas de esta plaza. Lo hizo, relata, con mucha ilusión y la confianza en que funcione. “Como dice mi padre, para bien o para mal esto es algo que se lleva en la sangre”.
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