Covid
La unidad móvil llega al centro de Estella para vacunar a 200 personas
Fue el turno de dependientes, de sus cuidadores y de personal de Atención Primaria de la zona


Actualizado el 29/01/2021 a las 06:00
La unidad móvil con la que el Gobierno de Navarra refuerza su estrategia de vacunación covid en las áreas rurales continúa su recorrido. Tras desplegarse por Oronoz Mugaire, Sangüesa y Peralta, este jueves fue el turno de Estella. En torno a 200 personas de la ciudad y localidades del entorno habían sido citadas para recibir la primera dosis en un equipamiento de cinco módulos encadenados trasladados la víspera desde Pamplona. Se instalaron en pleno centro urbano, en el espacio junto al convento de Santa Clara utilizado habitualmente como aparcamiento.
Liberado de vehículos, cumplió por unas horas otra función. La de comenzar a inmunizar a personas dependientes, a sus cuidadores y a profesionales de Atención Primaria de zonas básicas rurales. Dentro de tres semanas, el 18 de febrero, regresará al mismo punto para completar el calendario con la segunda dosis de la farmacéutica Pfizer que se está administrando en Navarra. La infraestructura, construida por el Complejo Hospitalario Universitario de Toulouse en el marco de una red de cooperación transfronteriza, continuará mientras una ruta por la Comunidad foral que quiere evitar aglomeraciones en los centros de salud y agilizar el proceso de vacunación. Navarra contará con ella como refuerzo hasta febrero, cuando pase a ser utilizada por Aragón.
Quince minutos de espera
Quienes se vacunaron habían sido citados días atrás desde sus centros de salud. Acudieron a la hora asignada, recibieron con puntualidad la dosis y esperaron los 15 minutos marcados para asegurar que no se producía ninguna reacción adversa. En esas estaba Pedro Mari Urra Ganuza, un vecino de Luquin que aguardaba tras vacunarse junto a su cuidadora, Andrea Saldaña Rodríguez. También le había tocado hacerlo a su mujer, Esther Villamayor Echeverría. “Al principio me daba un poco de miedo, pero como ya se están vacunando tantos que mandan pienso yo que no me puede hacer ningún mal”, comentaba animado este vecino que celebrará pronto su 93 cumpleaños.
Del huerto al regadío. Así contaba que discurre su vida en el pequeño pueblo donde vive y en el que cuando sale a dar una vuelta apenas se encuentra con nadie. No habrá grandes cambios en sus días, pero la vacuna sí le dará tranquilidad para ver a sus seres queridos. Como a él, a otros veteranos que acudieron con sus cuidadores o con sus hijos, que asumen en ocasiones ese papel y fueron igualmente vacunados. Ocurrió así con los estelleses Ignacio Frechilla Almajano, su mujer Adoración García Antolín y su hija Begoña. “Nos llamaron la semana pasada para citarnos y nos dijeron que les ponían ambulancia por si la necesitaban para desplazarse, pero hemos venido nosotros. Ha sido muy rápido y ni nos hemos enterado”, relataba esta última. Y explicaba que se les emplazó ya al 18 de febrero para recibir la dosis pendiente en el mismo lugar.
Aitor Erice, técnico de emergencias sanitarias y jefe del equipo de la unidad móvil desplazado a Estella, explicaba que el camión se mueve donde hay un grupo considerable de personas a las que vacunar y regresa a Pamplona al terminar una jornada. La de ayer se prolongó desde las 9.30 horas hasta pasadas las seis de la tarde.
Del dispositivo forman parte, además de las enfermeras que se encargan de inyectar la dosis, personal en tareas auxiliares y los responsables del camión. Cruz Roja y DYA Navarra -contaba- esperan también allí porque prestan el servicio de traslado desde sus domicilios a los grandes dependientes que no pueden hacerlo por sus medios. Aitor Erice añadía que la experiencia en general está funcionando bien. “La vacuna es un poco la luz al final del túnel después de que hasta ahora nos hemos estado moviendo con dispositivos para hacer las PCR. Creo que la gente está contenta”.
