Restauración
Piedramillera salva su iglesia
Hace algo más de un año, grietas y caída de cascotes indicaron que había que actuar en la parroquia de un pequeño pueblo que hoy financia sus obras


Actualizado el 27/12/2020 a las 06:00
Hace algo más de un año, las grietas de gran tamaño en las distintas fachadas primero y la caída de cascotes después pusieron la mirada de Piedramillera en su iglesia. En la parroquia de la Natividad, el templo que se alza desde el siglo XVI sobre esta pequeña localidad hoy con un censo de solo 37 habitantes, algo no iba bien. Para saber el qué faltaba el diagnóstico preciso de los arquitectos, pero los vecinos y quienes aún viviendo fuera siguen manteniendo intactos los fuertes lazos con su pueblo se pusieron ya en marcha. De una reunión convocada el 1 de noviembre de 2019 salió el germen de una movilización que proporcionó la financiación necesaria para abordar lo que el análisis de los técnicos determinó se requería, la rehabilitación de la cubierta de la nave principal que hoy se ejecuta.
Pasó el tiempo y en otro noviembre doce meses después de aquella reunión en la que el consejo parroquial, promotor de las obras, explicó el alcance del problema los andamios cubrieron el templo de grandes dimensiones construido en estilo gótico renacentista. Una empresa de Legaria, Construcciones Vicente Fernández, interviene desde hace semanas en la cubierta en la que se detectaron las patologías que amenazaban al edificio. En sus 329 m2 de superficie, una generación anterior de vecinos actuó años atrás en auzolan. Ahora, transcurrido más de medio siglo,se requiere intervenir de nuevo conforme a un proyecto redactado por los arquitectos Jesús Alén y Mayte Isaba.
LA RESPUESTA DE TODOS
El consejo parroquial destaca que la respuesta a esa petición de colaboración dio sus frutos y con las numerosas aportaciones recibidas se logró el capital para echar a andar. No para afrontar la totalidad del presupuesto, porque se requieren unos 150.000 € en total, pero sí como punto de partida. Y esa implicación de muchos abrió además la puerta a conseguir el resto ya que, gracias al aval del Arzobispado, la parroquia ha solicitado un préstamo con el que reunir la parte pendiente. “La respuesta ha sido muy buena por parte de todo el mundo, mucha gente que no ha querido que su iglesia se hunda ha sido el alma de todo esto y lo ha hecho posible. Sin ellos, no hubiera salido adelante”, señalan desde una representación parroquial que ha promovido el proyecto como una obra declarada de interés social.
A quienes les precedieron y vivieron en el pueblo en el segundo tercio del siglo XX los vínculos con su iglesia les llevaron ya a sustituir la estructura de madera de la cubierta de entonces por una de viguetas de hormigón que -explican los arquitectos- fueron recibidas por zunchos, apoyos que no descansan en las pilastras del siglo XVII. Una circunstancias que -añaden en su diagnóstico- “originó una carga excéntrica en la cubierta desconociéndose el real apoyo en la fábrica”.
A partir de ahí, su estudio detalla la aparición de grietas en distintas fachadas y de diferentes dimensiones. Parte de un conjunto de factores que hizo necesario actuar. Entraron en juego entonces los sentimientos. El apego al lugar de tantos momentos compartidos. El escenario donde muchos recuerdan bautizos, primeras comuniones o despedidas de los seres queridos. “El vínculo emocional ha surgido y ha permitido evitar que siga deteriorándose pese a ser un proyecto costoso por las dimensiones que tiene el edificio”, afirman los promotores agradecidos por la generosidad mostrada y por la confianza traducida en el aval para el crédito con el que llegar a donde no han podido alcanzar las donaciones. Todo ello, además, en un plazo breve de tiempo que ha permitido poner coto al deterioro antes de su avance.
Un riesgo al que Jesús Alén y Mayte Isaba hacían referencia cuando evaluaron los daños. “La bóveda de crucería que soporta el coro estaba -constataron- en precolapso” como lo indicaba la caída de trozos de revestimiento. También el “encuentro entre la cubierta y la torre mediante una limahoya” necesitaba una reparación que evitara la entrada de agua. Con la rehabilitación iniciada el mes pasado, se eliminan primero las patologías y -añaden- una vez abordadas las causas de los problemas del tejado, se procederá a una “evacuación correcta del agua de cubierta retejando y con el rejuntado de sillares para que no no vuelvan a salir grietas y goteras.