Festejos
Ningún tipo de acto, tampoco los religiosos, en las suspendidas fiestas de Estella
Las parroquias han decidido que las celebraciones sean en las iglesias como las de cualquier fin de semana


Actualizado el 17/07/2020 a las 06:00
Ningún tipo de acto, tampoco de carácter religioso, para las suspendidas fiestas patronales que Estella hubiera celebrado desde el 31 de julio, Viernes de Gigantes, hasta el 6 de agosto, jueves de la abadejada. El Ayuntamiento de la ciudad, que decidió semanas atrás su cancelación dada la situación del covid-19 y siguiendo las recomendaciones del Gobierno de Navarra, no organizará actividad alguna relacionada con esas fechas y tampoco habrá un calendario especial en el caso de las celebraciones religiosas dentro de las iglesias.
La decisión de las parroquias de la ciudad es considerar ese primer fin de semana de agosto como otro cualquiera del año a afectos litúrgicos. Las celebraciones serán, por tanto, las habituales de un sábado y domingo en los templos de la localidad sin introducir ninguna ceremonia especial dado que se han suspendido las fiestas.
La singularidad de Estella hace que, aunque sean patronales y se honre en ellas tanto a San Andrés como a la Virgen del Puy, ninguno de los dos se conmemora en el calendario de esos días. La festividad de San Andrés tiene lugar el 30 de noviembre y la de la Virgen del Puy el 25 de mayo, dos fechas que cuentan con su propio culto. El de agosto lo hace, por tanto, por partida doble.
Lo explica así el párroco de Estella y prior de la basílica del Puy, Óscar Azcona. Las parroquias -argumenta- tuvieron clara desde el principio una circunstancia que diferencia a la ciudad de la celebración de San Fermín en Pamplona o de las propias fiestas de Tudela, donde se ha anunciado ya una novena a Santa Ana a puerta cerrada y una misa con aforo reducido.
En honor de San Andrés se acudió ya a la parroquia de San Pedro ese 30 de noviembre alejado de la crisis que irrumpiría meses después con la pandemia. El virus formaba parte de las vidas de todos el 25 de mayo, pero ese momento de la desescalada permitió rendir culto a la Virgen del Puy en su basílica. Se hizo -recordaba Óscar Azcona- de forma solemne en una jornada con diez misas que se sucedieron en su santuario.
En un año normal, Estella les honraría de nuevo esos primeros días de agosto. Lo haría con las vísperas en el Puy y en San Pedro, con las misas en su honor del fin de semana, con las ofrendas florales y con la solemne procesión que el próximo día 2 no cruzará el puente del Azucarero.