Última compra vecinal en Espronceda
Una vez a la semana para reducir al máximo los desplazamientos, la alcaldesa y la alguacil se han desplazado a Estella y comprado para todos los vecinos que les han confiado su lista


Actualizado el 06/05/2020 a las 06:00
Una vez a la semana, todos los martes desde hace casi dos meses, la alcaldesa y la alguacil de Espronceda se han subido a la furgoneta para poner rumbo a Estella con las listas de la compra de sus vecinos en la mano. Objetivo, adquirir de una vez todos los pedidos de quienes en este pequeño municipio de poco más de un centenar de habitantes han aceptado un servicio a la comunidad ideado por el Ayuntamiento para reducir al máximo los desplazamientos y proteger así a los más vulnerables de un virus mantenido hasta ahora fuera del pueblo. Comienza la desescalada y la de ayer fue para la primer edil, Jhoana Cerpa, y la trabajadora municipal Patricia Merino la última compra vecinal del confinamiento.
Seguirán, señalaba la alcaldesa, disponibles por si alguien las necesita, pero se abre una nueva fase en la que la iniciativa programada una vez a la semana con el principio de la crisis del coronavirus llega a su fin. Madrugaron ayer para cubrir la media hora larga que separa Espronceda de la cabeza de merindad. La víspera, como cada lunes, habían recorrido las casas para recoger las listas. “No todo hace falta porque hay venta ambulante de pan, carne, pescado y frutas, pero hay otras cosas para las que sí necesitas desplazarte y ahí es donde pensamos que el Ayuntamiento podría contribuir”, añade.
Son pocos -pensaron- y no tenía sentido multiplicar las idas y venidas a la localidad. Había, además, que tener presentes a los mayores que en ocasiones con los hijos fuera y sin posibilidad de visitarles podían necesitar algún apoyo. “Al pasar por las casas para recoger los pedidos, hemos aprovechado para interesarnos por si alguien necesitaba algo especial”, indica una joven alcaldesa en el cargo desde el pasado junio que, junto a sus compañeros de corporación, tomó las primeras medidas antes del estado de alarma. El miércoles 11 de marzo celebraron pleno y esa misma noche ya lanzaron vía Whatsapp un primer comunicado. “Pedimos que nadie viniera de fuera porque vimos que debíamos proteger a los más débiles y que, si aquí entraba el virus, se llevaba a medio pueblo. La verdad es que la gente respondió muy bien y que en general todo el mundo lo ha hecho fenomenal, por lo que estamos muy agradecidos”.
Con más de un tercio de la población mayor de 65 años y un importante tirón como segunda residencia, la inquietud municipal estaba más que justificada. Como muestra, un dato. En el pueblo viven a diario cinco niños en edad escolar. Un fin de semana cualquiera esa cifra se acerca a los 40. El paso de los días despejó el temor a esa movilidad que han conseguido evitarse salvo contadas excepciones, pero llevó también a la corporación implicarse para apoyar quienes no podían contar con la compañía de los suyos.
La compra y mucho más
En los pedidos que ayer descargaron casa por casa, productos de limpieza, mermeladas, azúcar, harina, legumbres y otros productos que no llegan de forma ambulante. La compra se realiza con dinero del Ayuntamiento y al día siguiente, cada miércoles, se hace una nueva ronda para los abonos correspondientes. Entre siete y diez personas se han beneficiado durante estas semanas de un servicio a domicilio con muy buena aceptación que no es el único ideado para hacer más llevadero el aislamiento.
Los vídeos editados por la concejala Verónica Irisarri han entrado igualmente en juego para comunicarse en la distancia, expresar muestras de apoyo y compartir de forma virtual las fiestas de la juventud que tuvieron que cancelarse. La edil, que ha pasado el confinamiento en su domicilio de Barañáin con su familia, espera el momento de volver a su pueblo y de ver a su padre como hacía cada fin de semana antes de la crisis. “Ha sido responsabilidad de todos proteger a los mayores y con esa idea propusimos lo de la compra. No es lo mismo que solo dos personas entren y salgan del pueblo y que sean siempre las mismas a que se mueva más gente”, dice esta madre de tres hijos pequeños que cuenta los días para la vuelta a Espronceda.
Explica que, con una conexión a Internet bastante precaria, el Ayuntamiento ha facilitado a quienes necesitaran por estudios o teletrabajo diferentes salas que han podido utilizarse con las distancias de seguridad adecuadas. En Espronceda, parte de la Tierra Estella despoblada, se han esforzado para dar otras facilidades que sus promotores detallan. La alcaldesa subraya que se compraron mascarillas repartidas a todos los vecinos y se ha tirado las basuras para que los mayores no salieran de casa. Un vecino de la cercana Torres del Río desinfectó sus calles y la de otros pueblos próximos. Y, para ponerse guapas, no ha faltado la peluquería a domicilio que existía ya antes del estado de alarma, se interrumpió y se recuperó de nuevo en abril. “Los viernes se acude de casa en casa ofreciendo este servicio, que ha sido muy bien acogido y está teniendo una gran demanda”, cuenta.