Buscan en la Cueva de los Longinos la causa del estado del Agua Salada
Servicios se adentra en ella con un espeleólogo para ver si, junto a la falta de lluvia, hay filtraciones que dejan seca la poza


Actualizado el 15/02/2020 a las 06:00
Tres integrantes de la brigada de Servicios del Ayuntamiento de Estella -su responsable y otros dos trabajadores, además del jefe de la Policía Municipal- se han adentrado esta semana con un espeleólogo como guía en la Cueva de los Longinos, la cavidad junto al meandro del río Ega que abastece al manantial del Agua Salada. El objetivo, encontrar respuestas al estado de la poza del mismo nombre, una zona de baño natural frecuentada todo el año, para determinar si su estado de los últimos tiempos -seca o con muy poca agua- responde solo a los periodos sin lluvias o se deriva de filtraciones cuyo foco se está tratando de localizar como primer paso para futuras actuaciones.
La concejala de Servicios, Ana Duarte (Navarra Suma), explica que asiduos a la poza habían advertido sobre la situación. “Ellos mismos se encargan de limpiarla y mantenerla en buen estado, algo que les agradecemos mucho. Creemos que es un espacio emblemático de Estella que merece la pena conservar y buscamos una solución desde Urbanismo y Servicios. Lo primero era localizar las causas y si se debe solo a la falta de lluvias. Ir a la raíz del problema para ver si tiene solución”, argumenta.
Señala que con esta idea y la de acondicionar también el entorno exterior se había solicitado una enmienda in voce de 60.000 € a los presupuestos de Navarra queno ha salido adelante. De momento, lo prioritario es determinar por dónde se pierde el agua. Toda intervención posterior requeriría en cualquier caso los permisos de Confederación Hidrográfica del Ebro y de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra. Sí se cambiará en breve la barandilla que rodea el espacio.
25 METROS HACIA LAS POZAS
Equipados con material de seguridad y neoprenos -aunque los 25 metros de pasillo recorridos entre el acceso y la primera poza del interior de la cueva discurren en seco- se avanzó el pasado martes por un tramo sin complicaciones técnicas hasta llegar a los dos pequeños “lagos” separados entre sí por una mota de un metro cuyo estado se evaluó para descartarla como origen de las fugas. Encontraron a su paso una cueva con huellas del paso de gente pero tratada con respeto y bien preservada.
Alfredo Martínez de Carlos, jefe de Servicios, explica que su estado no reviste problema alguno. “Nos habían indicado que podía tener algún agujero, pero vimos que por la mota no se producen pérdidas. Desde la poza superior localizamos dos salidas de agua, una a la piscina y otra a una pequeña escollera en el río”, describe.
Tras este primer paso, se abren distintas posibilidades a las que se refiere el jefe de esta área municipal supeditada a futuros permisos. Por un lado, recurrir a un producto colorante como el que utiliza Mancomunidad de Montejurra para detectar sus fugas. Por otro, actuar en la tubería exterior que conduce el agua a la poza. Pequeñas intervenciones para conservar este espacio de interés también para el visitante aún sin garantías de que tenga agua los 365 días del año.