Comercio
La tienda de alimentación a pie de Camino de Santiago
Javier Campuzano está al frente del negocio que pusieron en marcha sus padres en 1981 y que tiene en los peregrinos una clientela habitual


Publicado el 31/10/2026 a las 05:00
Todo tipo de productos de primera necesidad, de frutería, charcutería, panadería y lácteos además de artículos de droguería. “Ofrecemos un amplio surtido”, resume Javier Campuzano González al referirse al género que llena las estanterías de Alimentación Camino de Santiago, un negocio familiar del que él constituye la segunda generación y que está ubicado en el corazón de Puente la Reina, en su calle Mayor, en plena Ruta Jacobea. Este vecino de la localidad regenta la tienda que abrieron sus padres, Javier Campuzano y Matilde Arandigoyen , hace 43 años, en 1981.
Entre las estanterías de la tienda creció y cada verano solía echar una mano ayudando a recoger o llevando el carro de la compra a la gente mayor. “He vivido el negocio desde pequeño”, dice. Tal vez por eso, tras acabar sus estudios superiores de Gestión Comercial y Marketing y después de trabajar en un par de empresas se dio cuenta de que lo que realmente le llenaba laboralmente era el negocio de sus padres. “Poco a poco fui aprendiendo el oficio a través de ellos y cada vez cogiendo más responsabilidades hasta que al final me quedé yo a cargo del negocio”, relata.
Y allí lleva desde 2002 de forma continua, atendiendo a diario a una clientela local ya muy asentada, de Puente la Reina y de otros pueblos vecinos del valle de Valdizarbe, pero también a los cientos de peregrinos que, sobre todo a partir de la primavera, atraviesan Puente la Reina.
“Mis padres le pusieron ese nombre al negocio -Alimentación Camino de Santiago- cuando todavía no se había experimentado el boom de peregrinos que llegó después. Solían pasar algunos sobre todo en julio y agosto pero nada en comparación con lo que hay ahora”, explica.


Una evolución producida por el cambio de los tiempos que también, indica, se ha notado en otros aspectos.
Se refiere Campuzano por ejemplo al cambio de tendencia que se vienen dando en las compras con las grandes plataformas de venta on line comiendo el terreno al pequeño comercio.
En su caso asegura sentirse casi un privilegiado porque no lo está notando tanto como otros negocios pero no puede ocultar la pena tras ir conociendo el goteo de cierres comerciales que se van viviendo. “En esta misma calle Mayor, sin ir más lejos, han cerrado varios negocios”, sostiene.
La falta de relevo generacional, reflexiona, constituye una de las principales dificultades a la hora de asegurar el futuro del comercio local. “Es un sector duro, se trabaja de lunes a viernes, en horario partido y también el fin de semana. La gente no quiere esto, prefiere otros trabajos de mañana y de lunes a viernes pero si no le damos una vuelta a esta situación el comercio local va a desaparecer”, constata.
Él, de momento, a sus 48 años todavía ve lejos el momento de la jubilación. Ahora mismo es él el único empleado del negocio aunque de vez en cuando cuenta con la ayuda puntual de su madre.