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El fallecido en Unzué era de la familia de Venta de Úcar, administrador de Orvalaiz y cronista de la localidad

Jesús María Cía Erviti, de 68 años, estaba casado, tenía dos hijas y varios nietos

Jesús María Cía Erviti
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Jesús María Cía Erviti, en las fiestas de Úcar de hace unos añosCedida
Jesús María Cía Erviti

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Gabriel GonzálezIván Benítez

Actualizado el 27/08/2026 a las 22:54

A Jesús María Cía Erviti, fallecido este jueves tras chocar el vehículo que conducía contra un camión en Unzué,  le gustaba escribir obituarios de las personas que conocía. Lo hacía a menudo y los enviaba a este periódico. "Le gustaba ensalzar los valores de los demás cuando fallecían", contaba este jueves alguien cercano a este vecino de Úcar de 68 años. Cuando alguien aborde el suyo, la lista de facetas y valores que representaba será difícil de abarcar. 

Jesús María Cía Erviti estaba casado con una mujer natural de la vecina localidad de Añorbe y tenía dos hijas y varios nietos. Sus padres eran propietarios de la conocida Venta de Úcar, un establecimiento hostelero situado en el cruce de Úcar, Añorbe y Tirapu, y muy frecuentado por los vecinos del entorno. Él y su mujer llegaron a estar al frente del negocio durante un tiempo. De ahí que muchos le llamaran 'el ventero'

Por este lado, ya era una persona muy conocida en una zona que iba más allá de Valdizarbe y Zona Media. Pero también lo era por su trabajo durante años como administrador de la cooperativa Orvalaiz. "Será la persona que más sepa de la PAC. Estaba muy preparado", resaltaba otro conocido. Tras jubilarse, ayudaba con los trámites administrativos a  otra cooperativa, Valle Izarbe.

Además, a Jesús María Cía le gustaba indagar en la historia y costumbres de su pueblo, Úcar. Era el autor de un blog en el que, a modo de preciso cronista, iba dejado por escrito la vida de la localidad. Sus primeros escritos son de 2011 y los últimos de las recientes fiestas patronales. 

También solía escribir en revistas de la zona y de su firma han salido numerosos obituarios de vecinos de la zona. "Era muy rocero, y como conocía a tanta gente, le salía escribir sobre ellos", explicaba un allegado del valle, donde su fallecimiento causó una gran consternación. 

En su biografía aparecen además otras facetas como su función como juez de paz, su afición al mus (jugaba y organizaba torneos), algún papel en obras de teatro representadas en la localidad, organizaba los kintos... "Era una personas muy conocida, querida y respetada en el valle... Es una gran pérdida".

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