Encierro

Una vaca se cae por el terraplén y obliga a alargar hasta 17 minutos el quinto encierro del Pilón en Falces

Nueve de las reses, que han bajado la cuesta a gran velocidad, han arrollado a varios mozos

Fotos del quinto encierro del Pilón 2026

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Fotos del quinto encierro del Pilón 2026miguel osés

Leire Iriarte

Actualizado el 20/08/2026 a las 19:48

Caótico fue este jueves el quinto encierro del Pilón de Falces con más afluencia que el pasado miércoles y protagonizado por las reses de la ganadería navarra de Eulogio Mateo, procedente de Cárcar. A lo largo de la carrera, que se resolvió en 17 minutos tras caerse una de las reses por el terraplén, hubo varias caídas y tropiezos debido a la gran velocidad con la que las vacas bajaban la ladera.

Según afirmaba uno de los técnicos de DYA Navarra hubo siete atendidos: cinco por heridas y raspazos provocadas por caídas a lo largo de la cuesta, una atención por una contusión en un tobillo “que no reviste gravedad” y otra por un tirón muscular de una persona del público. “Cuando se ha escapado la vaca, en un momento así de tensión, la gente corre y es cuando se lesionan”, explicaba el técnico de DYA.

Como cada mañana, tras los cánticos de los mozos dirigidos a la Virgen de Nieva minutos antes de las nueve, los corrales ubicados en el monte abrieron sus puertas para dar inicio a la quinta cita festiva en Falces.

Con el estallido del segundo cohete, las diez reses, que cruzaban la puerta y en un primer instante intentaban, sin éxito, subir por una de las paredes del monte, corrieron ladera abajo a la velocidad de la luz. Lo hicieron sin compasión, llevándose por delante todo lo que se les cruzaba.

En la última curva, a la altura de la fuente de los Pajaricos, antes de la cuesta, la vaca más rezagada abandonó la manada tras apoyar la pata donde no debía y resbalar, para posteriormente, en cuestión de segundos, caer por el terraplén entorno a un metro y medio de altura. Quedando así atrapada entre matorrales y zarzas.

En cambio, las nueve reses restantes, que bajaron la cuesta a gran velocidad, arrollaron a varios mozos a la altura de la hornacina de la Virgen de Nieva.

Los corredores, que trataron de no caer al suelo, tropezaron unos con otros. Una vez tendidos en la arena, se apartaron hacia uno de los lados, agarrándose al vallado para dejar pasar a las reses y evitar que los pisaran.

Un minuto y diecisiete segundos fue lo que tardaron las nueve reses en bajar la ladera. Debido a la poca visibilidad, los espectadores que permanecían en la cuesta no se habían percatado de que faltaba una y daban por terminado el encierro.

Sin embargo, una señora entre el público gritaba: “¡Falta una, falta una!”. Después, tanto los mozos como los espectadores acudieron a rescatar a al vaca del lugar donde había caído y lo hicieron con rapidez.

EL RESCATE

Varios hombres, entre ellos los pastores, y con una gran soga, lograron sacar a la res de entre los matorrales.

Cinco de ellos bajaron donde la vaca estaba atrapada para rodearla con la cuerda y así poder tirar para encaminarla de nuevo a su destino.

Una vez ya en el recorrido del encierro, entre una multitud de personas, lograron frenar a la res y colocarle una pequeña tela verde en los ojos para que no se asustase. Ensogada fue como bajó la ladera.

Alrededor de siete minutos fue lo que tardaron los mozos en sacarla y bajarla con cuidado hasta abajo.

Bajaron poco a poco, controlando la fuerza del animal para que no se pudiera escapar.

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