Encierro

Tercer Pilón en Falces sin incidencias

La ganadería de Teodoro Vergara ha dejado el encierro más largo hasta el momento: 1 minuto y 4 segundos de auténtica emoción y no ha habido corredores atendidos. Sí tuvo que recibir curas un voluntario de protección civil por un golpe en el brazo

Fotos del tercer encierro del Pilón en Falces 2026

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Fotos del tercer encierro del Pilón en Falces 2026miguel osés

Iker Eguaras Galar

Actualizado el 19/08/2026 a las 13:03

Todas las mañanas festivas en Falces, rodeado por un acantilado y el río Arga, se produce una situación contracorriente. Las vacas bajan el monte y se meten en el pueblo, y sus vecinos se echan a las colinas del cerro para verlas descender en esas cuestas encrespadas del montículo falcesino. Unas laderas en las que predomina el amarillo por la sequía y un par de pinos, pero que se llenan de colores por el gentío que acude desde bien temprano a estas laderas. 

“Para las vacas que eran hoy –Teodoro Vergara– ha sido tranquilo”, explicaba un vecino esta mañana. Esa frase resumía el estado de la tercera carrera del pilón, que se no ha tenido incidencias pese a parecer difícil que no haya más accidentes con tal estampida y cuesta abajo. Las vacas de Vergara, criadas en Falces (2.389 habitantes), dejaron el encierro más ‘largo’ de estas fiestas: 1 minuto y 4 segundos, en los que recorrieron 800 metros. Dos cohetes anunciaron la salida de las reses que en sus primeros 450 metros no se toparon con ningún mozo. Ya en la curva y cuesta final sí que hubo más intensidad por los corredores que se colocaron ante la manada y alguna vaca que derrapó en la arena. 

Se mire por donde se mire, no parece fácil colocarse ante una manada de vacas bravas ladera abajo. Aun así, unos 20 mozos han conseguido llegar por delante de las vacas hasta la entrada al pueblo. Exactamente en ese punto tiene una cochera la familia de Carlos Jerico, vecino de Falces de 34 años. Sus abuelos tenían animales en la casa, que se adapta a la rocosa orografía falcesina, al igual que sucede en Arguedas o Valtierra, que conservan viviendas junto a la peña. Aunque no resida nadie en el edificio durante el año, estos días su terraza se convierte en un reclamo. Desde este lugar han podido ver el encierro toda su cuadrilla, junto a sus hijos pequeños. “El pilón es pura emoción, nunca sabes lo que va a pasar”, apuntaban Jerico y sus amigos. “Es como que siempre hay algo en juego”, añadía otro.

Otras personas ajenas a Falces que han visto el encierro desde su terraza definen el encierro del Pilón, declarada Fiesta de Interés Turístico regional, como ‘una locura’ y ‘algo único’. “La casa que tiene es lo mejor que hay en todo el pueblo”, afirmaba su amiga. Y añadía que: “Para ser las vacas que eran hoy –acostumbradas a dar sorpresas y que repiten el domingo –, el encierro ha sido más lento de lo habitual. Pensábamos que se iban a escapar o hacer algo más”. El resto de los días (Falces tiene nueve jornadas festivas, ocho encierros) este grupo subirá al monte para ver el espectáculo. Todos menos Jerico. 

Debajo del balcón de la casa de Jerico ha presenciado la carrera la presidenta del Gobierno foral, María Chivite. Le acompañaban la alcaldesa socialista de Falces, Gloria Olcoz Luis; efectivos de la Policía Foral y voluntarios de Protección Civil de varias localidades riberas. Mientras que al otro lado del recorrido había un importante dispositivo de la DYA (13 miembros).

Los efectivos de la DYA, explicó Adriana Autor mientras recogía con sus compañeros: “Nos hemos visto contentos porque no se hayan producido atenciones, aunque nos acabamos de enterar que un voluntario de Protección Civil se ha dado un golpe en el brazo”, lamentó. Este hombre abandonó el lugar con el brazo vendado y arropado por sus compañeros, aunque no revistiera gravedad. Fueron varios los tropiezos de los espectadores en su objetivo de lograr la mejor perspectiva desde las alturas. Pero el ritmo festivo estaba en la calle, donde la txaranga ‘Zidakos’ puso a cantar a todo el público con la canción ‘El que corre en el Pilón’, un canto popular creado en 1978 y que se está empezando a exportar a otras localidades. 

Tras el Pilón, Falces ha ido recuperando la normalidad. Muchos corredores se han marchado a almorzar, algunos jóvenes se han ido a casa después de una larga fiesta y en la calle San Andrés, donde se ubican los corrales del Pilón han comenzaron los preparativos del concurso de guiso para los calderos. A las 14 de la tarde ha tenido lugar la comida por cuadrillas y han podido disfrutar de juegos y música en cuadrilla. 

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