La gran labor de una pequeña ONG

El viaje de una familia olitense de turismo a Senegal acabó desembocando en un bonito proyecto solidario que cada año mueve a varios profesionales hasta el país para brindar asistencia médica en un pequeño consultorio

Foto de familia del personal sanitario, miembros de la ONG y voluntarios frente al consultorio médico de Niangal, donde prestan la atención sanitaria
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Foto de familia del personal sanitario, miembros de la ONG y voluntarios frente al consultorio médico de Niangal, donde prestan la atención sanitariaCedida
Foto de familia del personal sanitario, miembros de la ONG y voluntarios frente al consultorio médico de Niangal, donde prestan la atención sanitaria

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Sheyla Muñoz

Actualizado el 07/01/2026 a las 07:41

Aquel viaje que llevó a la familia Díaz Oroz a Senegal allá por 2008 les cambió para siempre. A ellos pero también a los habitantes de Yenne, un pequeño pueblo ubicado a una hora de distancia más o menos de Dakar. Ese primer viaje por turismo fue solamente el comienzo de una historia que a unido a esta familia de Olite con un país africano que ahora al menos una vez al año. Y no lo hacen solos, van acompañados de un nutrido grupo de personas entre los que hay médicos, dentistas, enfermeras, podólogas y hasta una farmacéutica que no han dudado en sumarse a la aventura de esta familia que tras aquel primer viaje acabó fundando una pequeña ONG, Olite Yenne.

Ujué Oroz Ayerra y Pedro Díaz Salinas son un matrimonio residente en Olite. Tienen dos hijos, Jorge y David que hoy tienen 35 y 31 años pero cuando viajaron a Senegal la primera vez tenían 14 y 18 años. “En aquél primer viaje conocimos el país y acabamos entablando relación con una familia de allí que tenía cinco hijas. En diferentes años fuimos trayendo a las niñas aquí a pasar veranos y periodos vacacionales. Los trámites para traerlas no eran sencillos por lo que nos asesoramos y nos dijeron que la mejor manera era formar lo que se denomina una ONG familiar”, cuenta Pedro Díaz.

La familia pudo así ir trayendo a las niñas de aquella familia que hoy consideran ya también como suya pero hace uno años, cinco calculan Pedro y Ujué, decidieron dar un paso más. La vida puso en su camino a Manuel Vidal Sierra, un médico zaragozano. “Una cosa llevó a la otra y organizamos aquel primer viaje para prestar asistencia sanitaria. Fuimos unas siete personas, con dos médicos y enfermeras. Al año siguiente repetimos, esa vez con dentistas y seguimos sumando gente hasta las diecisiete personas que hemos viajado esta última vez”, relata Ujué Oroz sobre el reciente viaje al país africano la segunda semana de este mismo mes de diciembre.

Pero antes de viajar ya habían enviado contenedores llenos de medicinas con las que poder atender a los vecinos y vecinas de Yenne y la zona de alrededor así como prendas de ropa y calzado que repartir una vez llegasen allí. En concreto se enviaron contenedores cargados con 1.000 kilos de medicamentos y ropa que se recabaron gracias a la solidaridad de la gente de Olite pero también de otros puntos. “Nunca pedimos dinero pero todos los medicamentos, ropa o cualquier cosa que pueda venir bien para ayudar allí es bien recibida”, asegura este matrimonio que, incide, no hace campañas de recogida concreta. “No, no hacemos campañas. La gente ya sabe y cuando cree que tiene algo que nos puede venir bien se pone en contacto con nosotros y la verdad que no podemos estar más agradecidos a la colaboración y ayuda que recibimos. Hace un tiempo un dentista que cerraba su consulta de Sangüesa nos donó la silla para atender a los pacientes”, agradecen.

EQUIPO DE PROFESIONALES

En este último viaje, junto a Ujué y Pedro, viajaron dos médicos, un cirujano, dos podólogas, dos dentistas y tres enfermeras además de una farmacéutica. Un equipo cada vez más completo al que, remarcan, faltaría profesional de oftalmología. “Estaría ya completo del todo así que si algún oftalmólogo u oftalmóloga quiere participar en el próximo viaje se puede poner en contacto con nosotros”, dicen entre risas. Habitualmente, la ONG viaja a Senegal una vez al año aunque si se dieran las circunstancias no descartan poder hacer un segundo viaje anual.

Las dentistas Helena Jiménez y Amaya Bienzobas atienden a una paciente
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Las dentistas Helena Jiménez y Amaya Bienzobas atienden a una pacienteCedida
Las dentistas Helena Jiménez y Amaya Bienzobas atienden a una paciente

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Una vez en el país africano, el grupo se aloja en Yenne, pueblo en el que Ujué y Pedro cuentan ya con su propia vivienda. “Es nuestra segunda casa”, sostienen. Sin embargo, la atención sanitaria se brinda en el centro de salud de Niangal, ubicado un kilómetro y medio aproximadamente. “Está cerca, solemos ir andando”, explican. Una vez allí, la jornada suele comenzar a las 8.30 y se prolonga hasta las 15 horas, un tiempo que discurre “sin parar”. “Hay que tener en cuenta cómo son las condiciones de un centro de salud allí que nada tienen que ver con lo que podamos pensar de uno aquí pero no se para porque hay mucho que hacer. Todos los días se forma cola de gente esperando y tranquilamente los sanitarios y profesionales pueden atender al centenar de personas al día”, indican.

Las necesidades, aseguran, son muchas desde infecciones provocadas por parásitos, quistes, afecciones en la piel, problemas bucales. “Al no haber quirófano lo que puede hacer son intervenciones más o menos sencillas pero solamente eso les supone mucho. Hablamos de personas que en el día a día no tienen ni un analgésico ni antiinflamatorio para tratar un dolor leve como podemos tener nosotros que enseguida lo tomamos. Entonces ya con estas atenciones ven mejorada de forma notable su calidad de vida”, expone Ujué Oroz.

Pese a sus circunstancias de vida, coincide el matrimonio, es raro no ver a los habitantes de Yenne y los poblados de alrededor con una sonrisa en la cara y ofreciendo lo poco que tienen. “Con poco son felices y se muestran tremendamente agradecidos por lo que les damos y la atenciones que reciben pero no saben que ellos nos están dando mucho más”, reitera el matrimonio. Unas palabras que comparte el médico Manuel Vidal. “Somos totalmente afortunados -nosotros- por nacer en la parte del mundo que nos ha tocado pero aún así hay veces en las que no estamos satisfechos con lo que tenemos”, opina.

Maite Osés y Pilar Sanchís, ambas podólogas, practican una cura
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Maite Osés y Pilar Sanchís, ambas podólogas, practican una curaCedida
Maite Osés y Pilar Sanchís, ambas podólogas, practican una cura

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En la misma línea se expresa la dentista Helena Jiménez, natural de Barásoain, quien ha viajado varias veces a Senegal y con anterioridad estuvo en el Congo y también en la India con la Fundación Vicente Ferrer. “África es una de mis grandes pasiones y mi sueño siempre había podido ser, con mi profesión, poder hacer algo allí. Surgió Senegal gracias a Ujué y Pedro y es increíble. Hay mucha felicidad, bailes y sonrisas pero tienen unas vidas difíciles. Se aprende mucho de ellos. Personalmente, lo que más me llena es cuando la familia con la que allí tenemos relación nos dice que alguien del pueblo se ha acercado a dar las gracias por lo que hacemos”, sostiene.

Allí, añade Manuel Vidal, al equipo sanitario le gustaría poder hacer más de lo que ya hace pero son conscientes de que existen necesidades que no se pueden cubrir con su presencia y la problemática se extiende el resto del año ya que alguna dolencia detectada en lo que vendría a ser la atención primaria senegalesa no llega a los especialistas. “Por eso es importante seguir con este camino tan bonito que hemos empezado a andar gracias a Ujué y Pedro”, concluía Vidal.

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