Descenso accidentado
El séptimo encierro del Pilón estuvo protagonizado por unas reses de Juan José Laparte que dejaron 7 atendidos y 1 trasladado en una carrera que duró un minuto
Actualizado el 23/08/2025 a las 20:21
El encierro del Pilón se convirtió en el centro de las miradas en Falces en su séptima jornada. Las reses de Juan José Laparte, ganadería de Marcilla, protagonizaron una carrera que terminó en un minuto y que dejó ocho atendidos, uno de los cuales tuvo que ser trasladado a Pamplona con policontusiones.
La jornada comenzó con el encierrillo de las 7.30 horas. La subida fue rápida en su primer tramo, pero, llegada la curva, el ritmo bajó. Pese a que una de las reses fue abriendo manada, en su conjunto subieron hermanadas.
Mikel Murillas, jefe de lidia, fue uno de los presentes durante la subida de las reses al corral. “Era un lote de vacas bastante contrastado, bien puestas y han subido bien”, aseguró. También señaló que ”había bastante afluencia de gente”.
Su labor durante el evento taurino es estar pendiente de la bajada de las vacas en el último tramo del recorrido. “Tenemos que estar atentos para cuando salgan de la arena para intentar arroparlas hasta los corrales y que no haya ningún percance”, indicó el jefe de lidia.
Durante el encierro, Murillas debe permanecer pendiente ante cualquier suceso, ya que “nuestra labor es intervenir cuando hay una cogida y evitar que haya un mal mayor”.
En caso de que sea necesario intervenir, cuentan con diferentes herramientas para solucionar el problema. “Tenemos un capote y lo utilizamos para intentar echárselo en la cabeza a la res para que no vea a la ‘presa’. Si no es suficiente, intentamos cogerla del rabo o de la cabeza”, indicó Murillas.
Ante el que fue el penúltimo encierro del Pilón de este año, el jefe de lidia pudo hacer una valoración de los descensos realizados hasta el momento. “Creo que han sido tranquilos, en lo que compete a mi labor, y emocionantes en las bajadas. Muy buenas carreras, encierros donde las vacas han bajado con velocidad dejando a los mozos hacer buenas carreras y manadas divididas en las que los corredores han podido retirarse y volver a entrar”, concluyó.
A la espera de que sonaran los dos cohetes que indican el inicio de la carrera, Murillas aguardó con paciencia en su sitio.
Fue a las 9.00 horas cuando el encierro comenzó. La manada salió del corral junta y, en el primer tramo, el descenso comenzó lento. Los movimientos de los animales ante el camino pedregoso e irregular no ganaron agilidad hasta que se alcanzaron los 200 metros de recorrido.
En este punto, una res de capa negra se aventuró en una carrera solitaria ganando distancia con respecto a la manada.
La tensión aumentó cuando el primer animal cogió la última curva, encarando el tramo final y más concurrido. En esta última cuesta fueron varios los corredores que cayeron al suelo. Finalmente, las reses pararon el cronómetro en el minuto.
Con el final del séptimo encierro, desde DYA Navarra comunicaron que fueron siete los atendidos y un octavo herido policontusionado que tuvo que ser trasladado a Pamplona. En el último tramo del recorrido, una de las reses lo golpeó en la espalda y, al caer, su cabeza chocó con una de las rocas del lateral del recorrido.
