XXIII Encuentros con la historia
Artajona se reencuentra con su historia
La localidad navarra vivió el sábado 31 de agosto su particular viaje al pasado en un escenario genuinamente medieval: sus calles y edificios. Artajona cumple ya 23 ediciones de sus Encuentros con la historia, un evento que el sábado introdujo el historiador Fernando Hualde
Publicado el 31/08/2024 a las 21:04
Infazones, fijosdalgos, esforzados caballeros, bellas damas, doncellas de rostro hechicero... ¡Oíd, oíd, oid!”. Fernando Hualde Gállego (Pamplona, 1961), investigador impenitente de la historia local, ejerció el sábado de monarca navarro en Artajona. Y también de pregonero. Con la frase inicial, que también introduce el acto secular del Rey de la Faba, Hualde comenzó su pregón del XXIII Encuentro con la historia de Artajona, un viaje al medievo enfatizado por un escenario genuinamente histórico, ese cerco poderoso que defendió a la localidad en los tiempos de contienda entre agramonteses y beaumonteses. Artajona llegó a ser reino independiente de Pamplona durante ocho años, entre 1150 y 1158.
“Vivir y sentir el medievo es encontrarse con la historia, es esforzarse en que el olvido no desdibuje ni difumine nuestra identidad”, proclamaba Hualde rodeado de caballeros templarios, infanzones, cortesanas a caballo e incluso un grupo de rudos vikingos. Artajona no necesita atrezzo. La historia campa a sus anchas por sus cuestas empedradas y angostas. “Es importante que Artajona rememore el medievo, que Artajona recree su historia , la viva, la sienta, la dé a conocer, la transmita, ilusione con ella a las generaciones venideras... Yo os animo a que así lo hagáis”, continuaba Hualde en el pórtico de la iglesia-fortaleza de San Saturnino.
ENAMORADO DEL CERCO
Palabras estimulantes que no parecen necesarias en Artajona. Todo el pueblo, sus 1.800 habitantes, se implica con denuedo en revivir su pasado. Fran Ortiz es hijo de artajoneses y un amante de la historia de la localidad. “Toda la vida he vivido entre Pamplona y Artajona y he sido un enamorado del cerco. Desde casa veía las torres. Después empiezas a leer y te enamoras también de la edad media”, expresaba con un traje de infanzón navarro y una cota de malla comprada en Italia. “El vendedor me dijo que no la compraba nadie. La tenía tirada de precio. La compré. En el aeropuerto fue curioso el circo que tuve que montar. Pero vi a un carabinero y le dije ‘recreazione histórica’. Se meaba de la risa. Y me dejó pasar”, contaba entre risas.
Juan Ramón Elorz, alcalde de Artajona, también desfiló con la comitiva medieval que arrancó a las 13 horas desde el consultorio médico en dirección a la iglesia de San Saturnino. La de el sábado fue una jornada intensa de actos para revivir el pasado en sus calles. Comenzó el día con el bandeo manual de campanas, una llamada al pueblo a participar en este XXIII Encuentro con la historia. “Empezamos con estos encuentros medievales cuando en Navarra había muy pocos. Luego han ido proliferando. Lo que nos diferencia es el entorno. No todo el mundo dispone de un recinto amurallado de los siglos XII y XIII”, decía el alcalde minutos después de la lectura del pregón.
A continuación, castellers venidos de Tarragona y combates medievales con la Orden de la Jarra. En la plaza de los Fueros de la localidad, dos de los integrantes de este colectivo de recreación de batallas históricas se atizan sin contemplaciones. Espadazos que no son coreografías.
Y entre el público, miembros del colectivo Grehiza de Zaragoza, que reúne a amantes de las recreaciones históricas de toda España con una especial predilección por el mundo y la iconografía templaria. “Artajona engancha. Es algo especial. Notas algo. Llámalo X. Estoy como si estuviera en Hondarribia, mi pueblo. La gente es maravillosa, muy acogedora”, dice una de sus integrantes, Irune Domínguez Montes.
