Música para la Virgen de Nieva

En su día grande, la Virgen de Nieva procesionó este domingo por las calles falcesinas acompañada de salves, jotas navarras, gaitas, marchas de procesión y danzas

La salida de la Virgen de Nieva desde la Iglesia de Santa María de Falces
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La salida de la Virgen de Nieva desde la Iglesia de Santa María de Falces
La salida de la Virgen de Nieva desde la Iglesia de Santa María de Falces

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Pilar Ramón

Publicado el 14/08/2023 a las 06:00

A tu paso, madre buena; como luce nuestro pueblo; abrázanos con cariño, querida Virgen de Nieva”. Así rezaba la jota que Andrea Aguirre Azcona (18 años, Falces) le dedicó a su patrona junto a sus padres, Félix Aguirre y Ana Azcona. Cómo luce nuestro pueblo es el título de la canción que el párroco, Pablo Amorena, le dedicó a la Virgen.

Esta joven, que también pertenece al falcesino grupo de danzas Makaia, lleva entonando jotas a la Virgen de Nieva desde los 12 años. “Desde que empecé a cantar jotas le dedico a la Virgen a la salida de la iglesia”, contaba este domingo.

“Yo tengo mucha ilusión, pero también se vive con mucha emoción para mí, para la familia... Es una responsabilidad, así que el día antes hay que irse a la cama pronto”, confesaba este domingo Aguirre, quien se lanzó a abrazar y besar a sus padres una vez hubo concluido con la jota. Acompañada por Amador Autor y Manolo Fernández, con guitarras, concluía con un aplauso que fue la mecha del cohete que inició la procesión.

Otro cohete había explotado antes. Era el que daba comienzo al primer encierro del Pilón. Rápido en su primera jornada, una vez se hubo acabado, falcesinos y visitantes fueron a almorzar. Bares, peñas o cocheras de algunas casas. Daba igual el sitio; lo importante es la gente. Quedaban dos horas para que la patrona de la localidad saliese en procesión por las calles en el día grande y el ambiente festivo se palpaba.

No importaba el sol que pegaba en Falces y los 34 grados que marcaron los termómetros. La gente se agolpó en la puerta de la iglesia de Santa María para esperar a que saliera su patrona. Ventiladores pequeños y abanicos en mano para intentar sobrepasar el calor de un día de agosto. Niños pequeños esperaban sentados en la acera mientras los participantes de la procesión se preparaban para desfilar.

A las 11 horas en la puerta del Ayuntamiento, la comparsa de Gigantes y Cabezudos de Falces esperaba paciente a que el sonido de los gaiteros diera inicio a la procesión. Carlos y Blanca de Navarra y Nieva y Salvador -los dos patronos de la localidad- esperaban a la corporación municipal para iniciar el recorrido hacia la iglesia de Santa María escuchando el repique de las campanas del templo que anunciaban día de fiesta.

Satur Baleztena, Ramón Resano, Teodoro Vergara, Toño Berto, Luis Olite, Jesús Mari Ochoa, Juan Ramón Garrido, Antonio Pueyo, Jesús Juguera, David Aguirre, Juanjo Hontañón, Javier Grocín, Julián Garde, José Emilio Mendivil, Ángel Aguirre y Toño Mendivil fueron los encargados de portear a la Virgen de Nieva durante su recorrido.

Antes se encargaba la cofradía de sacar en procesión la peana con la Virgen, pero este año, por falta de hombros, se pidieron voluntarios para contemplar el recorrido. Abrían paso los cuatro estandartes de la cofradía , devotas con velas y flores, el grupo local de danzas Makaia y la corporación municipal.

Eran las 11 y media de la mañana cuando la comitiva se disponía a iniciar el recorrido. La nota musical la puso la Banda Municipal de Falces, que tocó algunas marchas procesionales como “Gloria a Dios”. Falcesinos de blanco y rojo acompañaban a la talla de su patrona, que, junto al niño Jesús, portaban su propio pañuelico con el escudo de su pueblo.

Llamaba la atención de quienes lo vieron un grupo de monjes que se unió a la comitiva en la Plaza de los Fueros. Eran “agustinos recoletos de Marcilla, que hemos venido a acompañar al párroco, a participar en la procesión y, claro, acompañar a la Virgen”, señalaba uno de estos religiosos. Era la primera vez que su presencia se unía a las fiestas de Falces.

Hacia las 12 horas y con una Plaza de los Fueros llena de gente tomando vermut se asomaba la Virgen de Nieva. La Jota Fandango sirvió para que Makaia -en su 35 aniversario- rindiera homenaje a su patrona. Este año ha sido el grupo al completo el que ha dedicado la jota bajo la atenta mirada del pueblo.

Uno de los momentos más emotivos del recorrido tiene lugar a la salida de la plaza, cuando los portadores tienen que agachar la peana de la Virgen para que la corona no de en el arco. Los gigantes esperaban su paso para dedicarle un baile e iniciar el camino de vuelta hacia la parroquia, donde tuvo lugar la celebración de la Solemne Eucaristía.

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