Otoño
Menos ambiente en la Feria de Tafalla
Las Ferias de este año tuvieron un tono más apagado debido a la crisis y a la falta de actividades, según lo que contaban los presentes y los vendedores de los puestos de alimentación y artesanía. Y la cita equina contó solo con dos yeguas


Publicado el 24/10/2022 a las 09:50
Yeguas,, caballos, tiro con arco, cerveza artesana, talos, rosquillas, queso, miel, sidra, pastel vasco... Tafalla celebró este domingo 23 de octubre su Feria de otoño en su recinto ferial y en la plaza de Navarra.
La jornada comenzó con la venta de caballos hacia las diez de la mañana en un recinto desangelado: las únicas dos yeguas que se pretendían vender procedían de una ganadería de Zugarramurdi. “Hemos venido con la intención de venderlos en torno a los 600 euros”, contaba uno de los ganaderos. Sin embargo, no lograron su objetivo y tuvieron que volver a Zugarramurdi con sus dos yeguas en el remolque. “Hace falta motivar a más gente para que venga”, aseguraban. “Nos parece que es triste que la gente se pierda una feria tan bonita como esta”, comentaba uno de los ganaderos de Zugarramurdi recordando esos años previos a la pandemia cuando se solían vender casi cien caballos.
Otros ganaderos como Patxi Balda, en cambio, intentaron, sin éxito, traer más caballos para la venta. “Otros años he traído muchos caballos pero este año no he podido vender ninguno porque les pusimos hace poco los microchips pero aún no me han llegado las cartillas”, justificaba el ganadero de Bera. “Pero, visto lo visto al final ha sido hasta mejor que no los haya traído”, opinaba el beratarra. “Puede que haya que darle un giro a la Feria pero el año que viene volveré a intentar traer a mis caballos”, concluía Balda.
A las once en punto comenzaban los paseos y el tiro con arco a caballo abiertos a todo el mundo, incluso para aquellos sin ninguna experiencia previa. El Club de Hípica Cristina Ullate se encargó de traer los caballos al recinto ferial. “La propuesta es que todo el mundo que quiera probar y montar, tanto niños como adultos, puedan hacerlo”, contaba la directora, Cristina Ullate Hernández. Toño Sánchez Iglesias, “el especialista en tiro con arco”, según lo describía Ullate, se montó en uno de los caballos y comenzó a trotar acercándose a una de las dianas y lanzó la flecha dando en el blanco. “Hacemos estas demostraciones para que la gente lo vea y se anime a montar”, explicaba la directora del Centro de Hípica. “Como los caballos son tan tranquilos y están controlados por nosotros, todo el mundo está animado a probar, incluso los que no tienen ninguna experiencia”, aseguraba. Asimismo, Sánchez se encargó de enseñar a los más animados unas nociones básicas de cómo sujetar el arco.
Enrique Jiménez, de siete años, fue el primer voluntario en el tiro con arco y, ayudado por Sánchez, logró disparar la flecha correctamente. Angela Arana, de ocho años, lo intentó después, aunque ella ya sabía montar a caballo ya que era parte del Club de Hípica Cristina Ullate y no necesitó tanta ayuda de Sánchez para subirse al caballo. Arana logró dar en el blanco a la primera.
BAJADA DE ASISTENTES
Simultáneamente, a las once de la mañana también comenzó la Feria de Alimentación y Artesanía en la Plaza de Navarra, donde los asistentes podían comprar desde queso de Arbizu hasta talos de Leitza y fabricar sus propias vasijas de barro. La mayoría de vendedores coincidían en que otros años solía haber más ambiente en la feria. “Aunque hoy haya más gente que ayer, el ambiente de la feria ha caído bastante”, opinaba Jose Manuel Huici Antón que venía desde Leitza a vender sus talos.
Algunos opinaban que era por la reducción de actividades feriales que ha habido este año. Huici recordaba que “el año pasado había vaquillas y más actividades que este año ya no tenemos y eso se nota en la cantidad de gente”.
Sin embargo, otros como Peter Kuijt, holandés que vende cerveza artesana, lo relacionaban con la crisis: “La venta va regular porque a parte de que hay menos gente que otros años, la gente que ha venido no ha comprado tanto como de costumbre. Llevo tres años viniendo a la feria y este 2022 se está notando mucho la crisis”, concluía el holandés que llevaba 30 años viviendo en Olite. Asimismo, Gorka Flores, de Arbizu, estaba de acuerdo con Kuijt ya que notaba la caída de compradores. “Llevo doce años sin perderme esta feria. Vengo en la edición de febrero y en la de octubre y la venta ha bajado mucho”, explicaba el arbizuarra.
A pesar de la situación de este año, los vendedores no perdían la esperanza y pensaban volver el febrero esperando que el ambiente mejorara y que la gente consumiera más productos.