Suceso
La historia del conductor de los gestos obscenos de la AP-15
La Policía Foral intervino ante la llamada de usuarios de otros vehículos


Actualizado el 12/02/2022 a las 10:09
Conducía por la autopista AP-15 en dirección a Tudela y los gestos que debía de hacer al volante eran tan notoriamente obscenos que los usuarios de otros vehículos avisaron a la Policía Foral. Cuando intervinieron los agentes, ya en el peaje de Marcilla, el conductor negó que fuera masturbándose y que hiciera gestos. Y como los únicos testigos eran dos pájaros agapornis que el hombre, de 62 años, llevaba en el coche, no se le pudo denunciar por desatención al volante. Sí lo hicieron por circular con el carné caducado.
Avisos por conducción realizando gestos obscenos en la AP15. No los hemos visto... pero tenía el permiso caducado.#PatrullaTafalla pic.twitter.com/PMiuVV9qlq
— Policía Foral - Foruzaingoa (@policiaforal_na) February 10, 2022
Esta escena con tintes surrealistas se produjo el miércoles por la mañana en la autopista. A las 11.40 horas, la Policía Foral intervino ante la llamada de dos personas que aseguraban que un conductor iba masturbándose y haciendo gestos obscenos. El hombre, que viajaba de Guipúzcoa la costa de Castellón, fue interceptado en el peaje. Los agentes le explicaron que no podía hacer eso mientras conducía. El conductor, que llevaba la bragueta bajada, lo negó. Es más, ofreció una explicación a los movimientos: dijo que tenía el ombligo hacia afuera y que se estaba rascando porque le picaba.
En otros episodios en los que sí se ha podido comprobar (un conductor de Teruel llegó a decir que lo hizo porque el semáforo tardaba en ponerse en verde), los agentes han multado acogiéndose al artículo 18 del Código de Tráfico y Circulación: “El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción”.
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El conductor de Marcilla no fue sancionado por este motivo, pero sí por circular con el carné caducado desde hace un año. Así que emprendió su marcha hacia Castellón con una multa de 200 euros, la pareja de agapornis en el coche y con la duda de si además del ombligo llevaba algo más salido.