Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Feria del Caballo

Marcilla cabalga sobre su historia

Cerca de 200 jinetes reeditan la trashumancia de la localidad como escolta de ocho toros avileños. El centro militar de Cría Caballar de Zaragoza participó ayer por primera vez en la Feria del Caballo, convertida en una jornada multitudinaria

Publicado el 13/10/2021 a las 06:00
El vehículo a motor, que acabó imponiendo su poderío sobre el asfalto cuando el transporte tirado por animales cayó en declive, cedió paso y espacio al caballo ayer en Marcilla. La feria dedicada a ensalzar su figura elegante e imponente relegó al coche a un segundo plano, con el desafío para sus conductores de buscar huecos cuando el aparcamiento habilitado por el Ayuntamiento junto al colegio público acabó saturado. Los rezagados hubieron de ingeniárselas para aparcar en una jornada iluminada por el sol y un gentío hambriento de actos populares ahora que la pandemia parece dar tregua. La feria “ayuda a levantar esto”, apreciaba Kyra Zapatería Los Arcos, ganadera de 31 años de Valtierra, en alusión a su fin promocional de los sectores vacuno y equino frente al perjuicio creado por la crisis sanitaria con consecuencias notorias en el bravo. La Feria del Caballo clausuró un puente festivo tendido al pasado con una propuesta dispar que devolvió al presente la historia del privilegio concedido en 1600 para disponer de un espacio de transacción de ganado.
En un somero cálculo, el concejal de Festejos, José Miguel Goñi, apuntaba a la posibilidad de que Marcilla “triplicase o cuadriplicase” su censo demográfico, cifrado en torno a 2.400 habitantes. El peatón se impulso al vehículo a motor en el recinto acotado entre la plaza de toros portátil y el castillo de Marcilla, centro neurálgico sobre el que gira la vida social del término. La calle Príncipe de España, que se cerró al tráfico rodado, se convirtió en eje de comunicación peatonal y escaparate, entre otros reclamos, de aperos de labranza y una colección de tractores de distinto tamaño y época. Las exposiciones devolvieron a los entrados en edad a años de faena en el campo y acarreo de animales, cuando los adelantos técnicos sonaban a utopía.
Frente al acceso principal al castillo, seis sementales equinos de raza española focalizaban la atención de mayores y pequeños. Procedían del Centro Militar de Cría Caballar de Zaragoza, presente por primera vez en la Feria del Caballo de Marcilla. La parada de sementales había sido programada en un principio en marzo pero, en el contexto de entonces de cautela por la pandemia, se optó por posponer su llegada.
Nueve militares se desplazaron desde la capital aragonesa, comandados por el coronel de la unidad, Emilio Escartí, quien habló de las bondades de la raza equina española, “la más antigua de nuestro país. Felipe II buscó un caballo perfecto, que simbolizara la expansión de su imperio”. Referente en la cría de raza de tiro hispanobretona, el Centro Militar de Cría Caballar de Zaragoza Torre Abejar cuida de un centenar de animales, de ellos sementales de distintas razas, amén de yeguas. Sobre la arena de la plaza portátil de toros se apreciaron las habilidades cultivadas en el manejo de equinos de primera categoría. Hubo muestras de caballo a rienda larga o montados además de una exhibición en la conducción de un coche tirado por un ejemplar de raza española. “Había mucha tradición de enganche en Marcilla”, confesaba el coronel. De hecho, la localidad se enorgullece de haber sido sede del Campenato Navarro de Enganches.
Feria del Caballo de Marcilla 2021ALBERTO GALDONA
LA TRSHUMANCIA
La demostración militar enganchó con la llegada de ocho toros aliveños conducidos por alrededor de 200 hombres y mujeres a caballo por un recorrido de 5 kilómetros por los alrededores del núcleo urbano.
El movimiento actualizó el desplazamiento trashumante que exigía de la destreza de vaqueros sobre cabalgaduras y garrocha en mano para guiar por la buena senda al ganado vacuno. El golpeo de los cascos comenzó a escucharse en las inmediaciones de las piscinas para avanzar por Montarrón, el límite de Funes, la calle Nueva, la plaza del Postigo, la plaza de la Iglesia hasta desembocar en la plaza de toros portátil por la parte posterior de un edificio de religiosas y del complejo deportivo marcillés.
La escena dibujó un cuadro nostálgico a la vez que atractivo, con jinetes y amazonas a lomos de cuadrúpedos de porte primoroso. Hubo novedad en la recuperación de un recinto de ganado vacuno, en la parte posterior del coso taurino con ejemplares avileños, berrendos mansos y pirenaicas. Un toro limousine, de 1.300 kilogramos, cedió su protagonismo a dos ejemplares berrendos, de tres meses, que acapararon la atención de pequeños visitantes. A su cuidado estuvo Kyra Zapatería, hija de ganadero, y dispuesta a seguir su estela. La pandemia introdujo, en su caso, la novedad de abrir su explotación a otras razas que no fuesen bravas, como la pirenaica, para optimizar recursos. Metros adelante de donde se encontraba había unos perros alanos, óptimos por su raza como apoyo en la conducción de ganado. Las cabezas de unas vacas disecadas rivalizaban en atracción mientras un toro de lidia inmortalizado por el arte de un taxidermista ejercía de imán de miradas e intenciones de deseosos de quedar congelados en una instantánea delante de unos pitones. Para valor y maestría los demostrados por la tarde por Roberto Armendáriz, didáctico en las enseñanzas del rejon
volver arriba

Activar Notificaciones