Alumnado de Escolapios despidió a los mayores hasta el próximo curso
El centro vivió ayer la fiesta final del proyecto ‘Pequeños gestos, grandes emociones’ con visita a las residencias


Actualizado el 19/06/2021 a las 06:00
Los ojos fueron ayer más expresivos que nunca. Las mascarillas impedían ver las sonrisas pero las miradas hablaban por sí solas. El de ayer era un día marcado en rojo en el calendario de las tres residencias de ancianos de la ciudad del Cidacos. Los mayores sabían que se iba a reeditar una de las visitas más emocionantes, la de los alumnos y alumnas del colegio Escolapios de Tafalla. A lo largo de este año, niños y mayores han compartido momentos y vivencias, unas veces cerca y otras en la distancia, que han proporcionado “mucha ilusión” a los mayores.
Todo esto se ha producido en el marco del proyecto de aprendizaje y servicio ‘Pequeños gestos, grandes emocionones’, una iniciativa surgida en el seno del centro educativo con el objetivo de acercar al alumnado a los mayores en un año especialmente complicado para éstos últimos por la soledad en la que, en muchos casos, se han visto inmersos. “Lo que podíamos tener en mente cuando comenzamos con todo esto se ha quedado pequeño con lo que ha ido surgiendo”, reconocía hace unos días David Corbacho, director del colegio. A lo largo de este curso se han compartido vivencias y hasta niños y mayores han protagonizado una exposición conjunta con los dibujos que empezaron los niños en el aula y terminaron los mayores en la residencia.
En el proyecto ha participado todo el alumnado del centro, 560 escolares que ayer, repartidos en diferentes grupos, visitaron las tres residencias. 1º de Educación Infantil, segundo ciclo de Educación Primaria y 4º de la ESO se desplazó a Las Hermanitas; 3º de Educación Infantil, tercer ciclo de Primaria y 2º y 3º de la ESO fue al Santo Hospital y 2º de Educación Infantil, primer ciclo de Primaria y 1º de la ESO hicieron lo propio con San Manuel y San Severino. En todas, se repitió el mismo guión, un saludo de ambas partes, seguido de una lectura por parte del alumnado, la entrega de un detalle a los mayores y un baile. Fue una despedida pero momentánea, un hasta el próximo curso porque el director lo tenía claro. “Esto tan bonito que ha surgido no puede terminar”.