Tradición
Romería a Ujué con la luz de faroles
Desde 1883, según reza en su libro de actas, la Hermandad de los Doce Apóstoles de Olite ha venido realizando anualmente la visita a la Virgen de Ujué, solo suspendida el año pasado por la pandemia del coronavirus


Actualizado el 24/05/2021 a las 06:00
Muchas han sido las reuniones que la Hermandad de los Doce Apóstoles, el Ayuntamiento de Olite y el Arzobispado han mantenido para encontrar una solución de continuidad a la romería en este contexto de pandemia. El control de la situación sanitaria ha posibilitado el fin del toque de queda, la ampliación de las reuniones de no convivientes, el cambio de aforo y la entrada en los bares, entre otras medidas de alivio, que han posibilitado que la hermandad pudiese cumplir con su visita a la Virgen. Y además, el día que corresponde -domingo de Pentecostés-, siguiendo así la tradición.
A las doce y media de la noche del domingo, la hermandad se reúne en la entrada de la Iglesia de San Pedro. Se colocan las túnicas en la calle, y así entran en el templo. El prior de la hermandad, Javier Ignacio Sola, también párroco de Olite, les recibe a la entrada. Acceden en fila de a uno, por riguroso orden de antigüedad en la hermandad. Se colocan en los bancos, uno tras otro, junto al pasillo central. El prior reza un responso y bendice los faroles y las varas de dos nuevos hermanos, Jesús Echeverría e Iñaki Marto. Hay actualmente lista de espera para formar parte de la hermandad. Solo las jubilaciones dejarían plazas vacantes.
Los romeros se despiden de sus familiares en la llamada Fuente del Chorrón e inician el camino hacia San Martín de Unx. A las tres de la mañana hacen su paso por el cruce y entran en la carretera de Sangüesa hasta llegar al puente de Ujué, pasados diez minutos. Allí realizan la primera parada. Toman algo de agua y fruta, y encaran, a continuación, la subida al crucero de Ujué. Lo alcanzan a las cuatro y veinte, con la silueta de la fortaleza de Ujué en el horizonte.
El último tramo es el de más recogimiento. Son algo más de 900 metros para llegar a la Virgen, y en cuya basílica, el párroco de Ujué les aguarda para la misa. Después del rito, desayunan en el Mesón, abierto para la hermandad, un desayuno que reparten los propios hermanos. Los hermanos preparan la vuelta a casa. Antes de llegar, dos últimas paradas. Una, para el almuerzo, que celebran en la Cabaña de Badarán. El menú consta de menestra de verduras y costillas, y de postre, leche frita. Este almuerzo es una tradición relativamente nueva. Anteriormente, se hacía a base de un cordero asado en el horno de pan de Olite.
Los cocineros, también herederos de la tradición, son los hermanos Javier, que lleva 30 años, Martín, que lleva 20, y David Izurdiaga, que lleva 6 años. La última parada es en el Huerto del Hermano, a la entrada de Olite. Los hermanos van llegando. Se asean y descalzan. Otra de las tradiciones es entrar descalzo hasta la Iglesia de Santa María de Olite.
Los hermanos se colocan en fila de a uno, menos el que lleva la bandera. Con las campanadas de los cuartos de la una, realizan la marcha hasta el templo olitense. En este caso, el prior, José Ignacio, les esperaba en la entrada del castillo para realizar junto a ellos los últimos doscientos metros.
En la Iglesia de Santa María, el aforo está limitado y controlado, pero el paso de la hermandad por las calles, congrega a familiares y a visitantes que pasan el día en Olite. Una vez en la iglesia, los hermanos se colocan en el altar con una cesta de mimbre y 26 hogazas de pan bendecidas en el centro. Rezan a la Virgen para finalizar con unas palabras del prior, y el reparto de los panes a cargo de los dos cargos de la hermandad: el secretario, Javier Vidaurre y el mayordomo, Javier Ulibarrena, el hermano con más antigüedad.
