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Reabrir tras una riada y una pandemia en Tafalla

Una tienda de iluminación, otra de deportes y un asador han sido las últimas en reabrir tras la riada que en julio de 2019 dejó Tafalla sin respiración. A los daños provocados por el agua, se han unido las consecuencias de la pandemia

    06/12/2020
    Dieciséis meses después de la riada que el 8 de julio de 2019 arrasó en Tafalla con todo lo que pilló a su paso ha reabierto en la ciudad del Cidacos el último de los locales afectados por aquel desastre natural. Se trata de Iluminación Valero, una tienda ubicada en el cruce entre la avenida de Sangüesa y la calle Martínez de Esproceda y justo al lado del puente que ése día engulló el río Cidacos. La fuerza con que entró el agua en el establecimiento fue tal que provocó que el hundimiento del suelo hasta casi un metro. La magnitud de los desperfectos ha obligado a permanecer casi un año de obras hasta poder reabrir el local.
    Iluminación Valero ha sido el último pero no el único en ver retrasada su vuelta a la actividad. El pasado mes de mayo lo hacía el Asador Brasas, ubicado también en la avenida de Sangüesa; y hace dos semanas retomaba su actividad en el local del paseo Ereta Aldo Deportes. El caso de este establecimiento ha sido distinto porque pese a quedar su tienda inutilizada, pudieron seguir trabajando en un local cedido por otros comerciantes y que se encontraba en desuso. Estos tres establecimientos han sido los últimos en abrir aunque constituyen solamente una pequeña parte de la nómina total de comercios dañados por la crecida del río Cidacos.
    Según los datos que manejaba Ascota, la Asociación de Comerciantes de Tafalla, directamente afectados por la riada, y pertenecientes a la asociación, fueron quince. De ellos, Muebles Sola trasladó su actividad a otro emplazamiento, igual que Aldo Deportes, aunque éste último ya ha podido regresar al paseo Ereta. A las consecuencias derivadas del desastre natural, meses después se unieron las provocada por la pandemia sanitaria del coronavirus. Otro duro golpe para el sector comercial y hostelero de la ciudad del Cidacos. Ante la paralización imprevista de la actividad originada por la pandemia, desde la asociación lanzaron un proyecto denominado TeleAscota, un servicio de venta online y reparto a domicilio para intentar paliar el daño causado por el cierre obligado de comercios y servicios. La propuesta tuvo buena acogida y la asociación decidió volver a lanzarla en otoño para pasar a ser un servicio más de Ascota.
    Responsables de estos tres últimos negocios en reabrir tras la riada reiteran una vez más su agradecimiento por la ayuda recibida tras el desastre de forma desinteresada a la hora de limpiar, tanto por parte de conocidos como de quienes no lo eran.
    Luis Valero Erro, de Iluminación Valero: “Hemos estado prácticamente un año entero haciendo obras”
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    En año entero se estuvieron acometiendo trabajos en el interior de Iluminación Valero para arreglar los daños provocados por la riada del 8 de julio de 2019. Y no fue hasta un año después, el pasado mes de julio, cuando se cerró el expediente del seguro. “Durante todo ese tiempo hemos estado con obras sin tener la seguridad de ser cubiertos por el seguro. Finalmente, todo se cerró sin problemas”, subraya Luis Valero Erro, propietario del establecimiento y miembro, junto a cuatro hermanos más, de una sociedad que aglutina dicho negocio y otro de electricidad con el mismo nombre, entre otras cosas.
    La semana pasada, dieciséis meses después de la riada, la tienda volvió a abrir su puertas. Su ubicación, en la esquina entre la avenida de Sangüesa y la calle Martínez de Espronceda, justo al lado del puente, provocó que los daños fueran de gran envergadura. “Cuando pasó todo yo estaba dentro con un amigo. Vimos cómo el agua iba subiendo hasta que llegó un momento en que le dije que nos marchásemos, no podíamos hacer nada y era peligroso. De hecho, no pudimos atravesar la calle, tuvimos que refugiarnos en casa de un vecino”, cuenta.
    A partir de ahí, rememora, los recuerdos fusionan sentimientos de tristeza absoluta, impotencia y, al mismo tiempo, fuerza por intentar salir adelante. “La primera reacción fue empezar a limpiar, a recoger lo que se podía”, apunta. Pero en esta tarea no estuvieron solos los hermanos Valero y los empleados -en total trabajaban en las empresas unas once personas-. La riada trajo consigo una oleada de solidaridad. “Fue increíble la de gente que estuvo aquí trabajando con nosotros. Esa colaboración y ayuda desinteresada supuso un estímulo tremendo para todos nosotros en un momento muy complicado. Había gente de la zona, vecinos, de otros puntos de Tafalla pero también otras personas venidas de fuera y muchas que nunca habíamos visto. Recuerdo especialmente el caso de una chica que estuvo un día entero ayudando. Yo pensaba que sería alguna amiga de mi sobrina pero no. Nunca la he vuelto a ver y la verdad es que me quedé con unas ganas tremendas de agradecerle su trabajo”, remarca.
    La tienda de electricidad abrió relativamente pronto tras la riada pero la de iluminación ha tardado tanto debido al hundimiento del suelo casi un metro por lo que la obra ha sido mucho más compleja y ha conllevado trabajos de excavación, saneamiento y recuperación.
    Tras unos meses “muy duros” por la riada, antes de empezar la primavera llegó la pandemia, otro duro golpe para el comercio tafallés en general. Otro mazazo del que, aunque poco a poco, Luis Valero confía en que los negocios se vayan recuperando. “Lógicamente ha sido complicado porque, aparte del tiempo que las tiendas tuvieron que cerrar, la gente tiene miedo a salir. Pero, poco a poco, veo que se está volviendo a comprar”, concluyó.
    José Antonio Sanz Vega, de Aldo Deportes: “Tras la riada, el apoyo de la gente nos ayudó a seguir”
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    “Hemos ido sacando la cabeza como hemos podido”. Esta reflexión hacía José Antonio Sanz Vega, propietario de Aldo Deportes, otra de las tiendas que más daños registró tras la riada. Ubicada en el mismo paseo Ereta, al lado del río, los 450 metros del local quedaron destrozados. “Las pérdidas fueron cuantiosas, además del local, todo el material quedó inservible prácticamente, a lo que hay que añadir los daños en mobiliario, tema informático, etc.”, apunta.
    No ha sido hasta hace un par de semanas cuando Aldo Deportes ha podido retomar su actividad en el paseo Ereta aunque en este tiempo han podido seguir con su actividad en un local cedido por otros comerciantes que estaba en desuso. El trabajo en este emplazamiento resulto algo más precario ya que era un local que, en su día, se dedicó a otro sector diferente al de laropa deportiva. “Pero lo importante es que pudimos seguir sin tener que estar cerrados hasta ahora. Solo hace quince días que hemos vuelto a nuestra ubicación original”, refería.
    Sanz reconoce que, tras la riada, la familia -la tienda es un negocio familiar que emplea a cuatro personas de la familia pero cuya plantilla alcanza las trece personas- estuvo planteándose el futuro. Sin embargo, reconoce que fue el multitudinario y desinterasado apoyo recibido tras la riada por parte de la ciudadanía el que los animó a seguir adelante. “El seguro no nos ha cubierto todo, solamente una parte, pero decidimos seguir adelante tanto por nuestros trabajadores como por la ciudadanía”, insiste. Y es que, recuerda, la solidaridad que se vivió los días posteriores al desastre fue increíble. Multitud de manos se afanaron en ayudar a limpiar. Muchas eran manos de personas conocidas, vecinos pero Sanz insiste en que también las hubo de personas desconocidas.
    Pero cuando parecía que no podía venir nada peor a aquella descomunal riada llegó la pandemia. “Parecía que veíamos el final del túnel cuando la cosa se complica todavía más”, lamenta. La pandemia, explica, ha provocado un aumento de las ventas a través de internet, uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el comercio de cercanía. “Las compras por internet han crecido en estos meses de forma vertiginosa y es muy complicado conseguir que la gente vuelva a apostar por el comercio de cercanía. Parece que se valora más la comodidad de comprar desde un ordenador que la personalización y atención directa que se ofrece en una tienda física”, lamentaba.
    Pese a ello, desde Aldo Deportes decían sentirse optimistas aunque, ahora mismo, en la tienda se encuentran trabajando a un 30% de su capacidad total debido a que la gente todavía no sale tanto. “La situación está muy complicada y nos toca seguir inventándonos y en ello estamos. También quisiera agradecer el apoyo que hemos recibido de nuestra clientela. Ha sido importantísimo”, subrayó.
    Víctor Julián Gambarte Aguilar, del Asador Brasas: “Íbamos a reabrir en marzo y llegó la pandemia”
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    Víctor Gambarte aún recuerda cómo tenían fijada la tercera semana de marzo como la fecha prevista de apertura del Asador Brasas, en Tafalla. Este restaurante, ubicado en la avenida de Sangüesa, fue uno de los tres últimos en poder retomar la actividad tras la riada del 8 de julio de 2019. La actual es su tercera ubicación tras iniciar su actividad en 1985. Sin embargo, la llegada de la pandemia obligó a modificar los planes y seguir con la persiana cerrada hasta el 29 de mayo. “En momento determinados hemos llegado a estar casi desesperados. A las dificultades prácticas que una riada de semejantes características supone en nuestro caso se añadió el agravante de tener una maquinaria importante que no sabíamos si íbamos a tener que arreglar o podíamos cambiar por una nueva”, afirma Gambarte.
    Todos estos trámites con las aseguradoras se fueron dilatando y fue entonces cuando se decidió fijar en marzo la fecha de apertura pero, entonces, la pandemia impidió la apertura debido al confinamiento. Pasaron dos meses más hasta que el Brasas consiguió reabrir diez meses después de la riada. “Esperamos a poder abrir cuando dentro de la desescalada se permitió tener clientela en el interior del local. Tenemos suerte de contar con dos comedores espaciosos y nos adaptamos a toda la normativa que nos exigían”, indicó.
    Sin embargo, a finales de octubre se volvió a decretar el cierre de la hostelería y no ha sido hasta esta misma semana cuando el Brasas ha vuelto a abrir para poner en marcha su terraza ofreciendo servicio a mediodía. “Es una forma de volver a trabajar porque la cosa, a corto plazo, la verdad es que no pinta muy bien. No creo que se retome cierta normalidad a corto plazo. La situación no está bien, la gente está en Ertes o perdiendo su trabajo y eso hace que también se gaste menos en ocio, en salir a comer fuera”, lamenta. Gambarte critica que desde el Ejecutivo foral no se les haya trasladado todavía una posible fecha de apertura. “No pueden avisarnos de un día para otro. Hay que preparar el local, adecuarlo a las medidas que nos digan, hacer acopio de género...”, explicó.
    Pese a todas las dificultades sobrevenidas desde que el agua del Cidacos arrasase el Brasas, Víctor Gambarte remarca el apoyo fundamental que para su negocio le ha brindado la clientela habitual. “Me lo han expresado de palabra y también acudiendo al local y es algo que les agradecemos muchísimo. A ellos y también a todas aquellas personas que los primeros días después de la riada estuvieron ayudando en las tareas de limpieza. Les dimos las gracias entonces y las reiteramos ahora. Hubo gente de Tafalla y de pueblos cercanos pero es que vinieron también personas desde más lejos para ayudar. Eso no se olvida”, destaca.
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