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Riadas

La clase que "va a cambiar el mundo" desde Tafalla

El proyecto 'Pótamos Zidakos' nació de la mano del profesor Javier Ibáñez

Foto de trabajos de desciegue y limpieza, ayer, en la calle Martínez de Espronceda, una de las más afectadas por las inundaciones del pasado lunes. Los coches volvían a estar aparcados en la zona.
Trabajos de desciegue y limpieza, en la calle Martínez de Espronceda, una de las más afectadas por las inundaciones.
  • EFE. PAMPLONA
Actualizada 20/06/2020 a las 12:54

Un proyecto que comenzó con el objetivo de profundizar en las causas de la riada que asoló Tafalla el 8 de julio de 2019 ha convertido a los alumnos de cuarto de Primaria del colegio Marqués de la Real Defensa de esta localidad navarra en "la clase que va a cambiar el mundo".


Y es que, según ha asegurado su tutor, Javier Ibáñez, "un buen proyecto nunca sabes dónde va a terminar porque estás descubriendo en cada momento", y él tenía claro que, después de estar los últimos ocho años al frente de la dirección del centro, quería embarcarse en una aventura así antes de jubilarse.


'Pótamos Zidakos' nació entre hojas y bocetos llenos de ideas sobre Grecia y las pirámides de Egipto, que pasaron a un segundo plano tras la inundación en la ciudad navarra y llevaron a la creación de este proyecto al comienzo de curso, todavía con "barro en los zapatos" de aquel fatídico día.


Ibáñez relata que la primera jornada de este curso la pasaron lejos del aula y que un "viejo loco" de 58 años se alió con Idoia Alegre, una joven de 24 "con todas las ganas del mundo" y que hacía su debut como profesora, para enseñar a este grupo de niños de 9 años que "lo importante está afuera".


'Pótamos Zidakos' también está presente dentro de la clase e "impregna varias asignaturas" que, sin libros de texto, y con la riada y el Medio Ambiente como protagonistas, estructuran los contenidos del curso, que han abarcado incluso más temas de los establecidos en el currículo escolar.


El primer paso fue conseguir información sobre la semana de la riada, por lo que aprendieron cómo se escribía una carta y se la enviaron para pedir más datos a los directores de los principales periódicos locales, alcaldes, policías, el delegado de AEMET o la presidenta del Gobierno de Navarra.


En esta primera remesa invitaron a sus destinatarios a que les contasen sus testimonios sobre la riada, y esto les hizo ver a los escolares que, de los 24 ponentes que pasaron por su aula, la mayoría hacía referencia al "cambio climático".


Fue entonces cuando "algo que no era el objetivo empezó a tomar protagonismo" en el proyecto, en el que comenzaron a estudiar este fenómeno y a leer a Greta Thunberg, ver sus vídeos y escuchar sus discursos, que les dieron la fuerza necesaria para convencerse de querer "cambiar el mundo".


Aunque, para lograrlo, entendieron que los primeros que tenían que cambiar eran ellos mismos, por lo que sustituyeron sus botellas de plástico por cantimploras rellenables y el papel de aluminio por portabocadillos reutilizables.


También comprendieron que su actuación era "imprescindible" pero no "suficiente" y por eso su ambicioso objetivo fue "llegar a los que mandan" a través de nuevas cartas que enviaron a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, a la vicepresidenta española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, o a la propia Greta.


De las 31 personas destinatarias, aquellas que "en un momento dado se han expresado a favor del cambio climático", todas han enviado una respuesta a estos niños, por lo que se sienten "muy apoyados" y están muy concienciados en este aspecto.


De hecho, gracias a la propuesta de una alumna tras ver que la inundación de Tafalla se replicaba "en más sitios", este pueblo navarro creó un lazo con las localidades levantinas de Orihuela y Los Alcázares, donde además donaron 300 libros para reemplazar los que había perdido su biblioteca con la riada.


En definitiva, según Ibáñez, los niños "ven problemas de la vida real y se enfrentan a ellos con soluciones reales", por lo que está "encantado" con esta forma de trabajar, que "además de ser válida, también les motiva" a aprender cosas que ni siquiera correspondían en el curso.


Una innovación no convenció a algunos padres al principio, pero con el paso de los meses todos le han reconocido que "sus hijos están mucho más interesados por aprender" con esta nueva metodología.


En ella no contaban con que la COVID-19 impidiese poner el broche final al proyecto, que en el trimestre anterior había llevado a esta clase a manifestarse "durante el recreo" con carteles emulando a Greta e incluso a trabajar sobre los virus antes del comienzo de la cuarentena.


En este periodo, Ibáñez contrajo la enfermedad y eso lo aisló 21 días en su habitación, tiempo en el que aprovechó para pensar en el proyecto del curso siguiente, en el que espera volver a trabajar con normalidad junto a "la clase que va a cambiar el mundo" ahora sobre "la realfood (comida de verdad) y el consumo a con-ciencia".


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