Bares

'La Lola', el hostal-restaurante del norte de Navarra ideal para el descanso ubicado en un enclave único

El establecimiento ultima los preparativos para celebrar su 75 aniversario el próximo año

El dueño del Hostal-restaurante, José Manuel Bescós, junto a su hija Paula ante el cuadro de Lola, la fundadora /
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El dueño del Hostal-restaurante, José Manuel Bescós, junto a su hija Paula ante el cuadro de Lola, la fundadora /
El dueño del Hostal-restaurante, José Manuel Bescós, junto a su hija Paula ante el cuadro de Lola, la fundadora /

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Abraham Del Pozo Zabaleta

Actualizado el 22/07/2025 a las 12:19

El hostal-restaurante La Lola, en Isaba, se ha erigido ya como uno de los sitios estrella del norte de Navarra para descansar, comer bien y disfrutar de un enclave único. Fundado en 1951 por Lola, abuela de José Manuel Bescós -actual propietario del hostal-, se prepara para cumplir el 75º aniversario en 2026.

La historia del negocio tiene sus raíces en una aventura valiente y entrañable: la de la abuela Lola, quien con tan solo catorce años emigró a Argentina para trabajar como sirvienta en casa de una familia de origen vasco. Allí descubrió su talento natural para la cocina, aprendiendo a preparar platos típicos de la gastronomía vasca que luego marcarían el carácter de su cocina.

A su vuelta, compró una casa antigua en Isaba y, con esfuerzo y visión, abrió primero un pequeño bar que pronto se convirtió en punto de encuentro para jóvenes y soldados que hacían el servicio militar en la zona. Con el tiempo, Lola y su familia ampliaron el negocio: construyeron cuatro plantas de habitaciones sobre la casa original, transformando el bar en un restaurante y más tarde incluso en una discoteca, todo en plena efervescencia de los años 60. La pasión por la cocina pasó de generación en generación hasta llegar a la tercera y la cuarta. El hostal restaurante no solo es un negocio familiar, sino también el resultado de una historia de trabajo, sacrificio y tradición.

José Manuel, a la edad de 18 años terminó COU y, tras realizar la Selectividad, tomó la decisión de seguir los pasos de sus antepasados y dedicarse exclusivamente al negocio familiar. Era 1988 y, con gran ilusión, dio el paso. Han sido años “cargados de trabajo”, dice, pero “repletos de ilusión y grandes momentos”. En 2015 asumió las funciones de propietario y, junto a su hija Paula, saca adelante este proyecto con la ayuda de diez trabajadores más. Paula es la cocinera. Después de terminar los estudios culinarios en Burlada, volvió al pueblo para trabajar con su padre. “Sin lugar a dudas, donde más feliz estoy es en mi pueblo, Isaba”, comenta Paula.

Este pequeño negocio familiar va a más: el hotel, recientemente reformado, consta de veinte habitaciones, y el restaurante tiene cabida para cincuenta comensales.

La Lola goza de gran afluencia de clientes durante todas las épocas del año dado el amplísimo abanico de oportunidades que ofrece el valle del Rocal. Aunque la temporada alta es el verano, confiesan que “no se pueden quejar “ porque todos los meses del año vienen visitantes nuevos. El legado de la abuela Lola continúa con una mezcla de vanguardia y tradición.

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