Patrimonio oral
La silenciosa pérdida del euskera
Gorka Lekaroz publica una investigación sobre el empleo de esta lengua propia en el entorno del Prepirineo navarro entre los siglos XVI-XX


Publicado el 09/11/2023 a las 05:00
En el año 1635 tuvo lugar un crimen pasional en Aoiz. Lo evoca un proceso judicial. El marido regresó a casa antes de lo esperado y encontró a su mujer en la cama con el criado, del que estaba enamorada. Lo mató a cuchilladas. La pareja terminó encarcelada, una por adulterio y otro por asesinato. Un relato que, con pelos y señales, se recoge en 200 páginas escritas en castellano y con una única cita en euskera, “Ai, ene onetsia!” (“Ay, amado mío”), pronunciada por la mujer. “Un reflejo de que esta era la lengua común de la gente en la zona, si bien ya empezaba a perder preponderancia”.
Lo dice Gorka Lekaroz Macicior, autor de una investigación sobre el euskera en el entorno del Prepirineo navarro entre los siglos XVI y XX que se presentará este viernes 10 de noviembre, a las 18.00 horas, en la Sociedad Legin de Ardanaz de Izagaondoa. El libro, editado a través de la asociación Grupo Valle de Izagaondoa, de la que es miembro, se titula precisamente ‘Ai, ene onetsia!’. “La cita refleja el dolor de esa mujer por una pérdida, algo que a mí me ha transmitido a su vez la gente de la zona por haber perdido algo tan propio como la lengua que se hablaba en el territorio”, indica.
Lekaroz, nacido en San Sebastián hace 54 años, tiene raíces familiares en Lesaka. Licenciado en Filología Vasca, es profesor de euskera en un instituto donostiarra (Jesuitas) y ha publicado investigaciones sobre euskera.
En esta obra recorre todo el Prepirineo (Aoiz, Lumbier, Lizoain...), acercándose también a los valles pirenaicos (Roncal, Salazar...). Por una parte, recopila documentos de la Edad Moderna que “muestran fehacientemente cómo durante siglos el euskera fue lengua hegemónica y, con frecuencia, única en gran parte de este territorio”. A ello, añade “abundantes datos inéditos de los siglos XIX y XX” fruto de entrevistas realizadas en la zona e investigación en archivos. “Ponen de manifiesto cómo la lengua vasca se transmitió en estos valles hasta tiempos no muy lejanos”.
EUSKERA AUTÓCTONO
Lekaroz ha trabajado en este proyecto desde 2013. “Me interesé por esta zona, en la que se perdió el euskera con sus dialectos tradicionales igual que en otros sitios, porque aquí se conocían menos documentos escritos. He recogido materiales dispersos. Sermones, doctrinas o cartas, testimonios muy importantes”, asegura.
El euskera “se perdió antes cuanto más al sur”. “Lumbier era muy euskaldun en el siglo XVII, pero a finales del XVIII el euskera autóctono acabó a nivel general. En Isaba, el último hablante del dialecto propio falleció en los años 70 del siglo XX”, compara.
“Muchas fueron las causas del adiós de este patrimonio, que desapareció en silencio y siempre de forma rápida, en apenas dos o tres generaciones. La dictadura franquista fue la puntilla final, pero el proceso venía de atrás. Desde mucho antes el castellano iba ganando terreno, y se fomentó su uso desde las instituciones, desde los colegios, desde la iglesia, mientras que las elites no apoyaron la pervivencia del euskera. Y la gente, bien por censura, por vergüenza o por ser más operativo hablar castellano, dijo adiós al euskera”.
AI, ENE ONETSIA!
El euskera en el entorno del Prepirineo navarro (siglos XVI-XX)
Autor: Gorka Lekaroz Macicior.
Edita: Asoc. Grupo Valle de Izagaondoa.
Venta: Suma 550 páginas. Se venderá a 40 euros en la presentación, las ferias de Urroz-Villa y a través de la asociación.
