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La Diáspora

Maider Aldunate: ingeniera química en Copenhague

Sangüesina de 25 años, llegó a la capital de Dinamarca con la intención de realizar solo un curso de Erasmus y lleva ya más de 4 años en una ciudad que le acabó conquistando.

De izquierda a derecha, Ainhoa y Maider Aldunate Espatolero en Nyhavn, un paseo marítimo, canal y zona de ocio del siglo XVII, y una de las atracciones más visitadas turísticamente en Copenhague.
De izquierda a derecha, Ainhoa y Maider Aldunate Espatolero en Nyhavn, un paseo marítimo, canal y zona de ocio del siglo XVII, y una de las atracciones más visitadas turísticamente en Copenhague.cedida
Publicado el 22/11/2021 a las 06:00
Cuatro años lleva viviendo lejos, muy lejos, de su Sangüesa natal. En el norte de Europa y a más de 2.000 km de casa. Pero la experiencia no podría estar resultando mejor. Maider Aldunate Espatolero, navarra de 25 años, reside en Copenhague, capital de Dinamarca, donde trabaja como Ingeniera de Calidad y Mejora Continua en Novo Nordisk. “Es la empresa farmacéutica que proporciona el 50% del suministro mundial de insulina (para tratar la diabetes)”, resalta.
Todo empezó en agosto de 2017. “Vine de Erasmus en 4º de carrera de Ingeniería Química para un año. Pero acabó por gustarme mucho la vida aquí, este país tan multicultural y la gente”, rememora. Así, se quedó para estudiar un máster y más tarde encontró un empleo “con mejores condiciones y con mayores y mejores probabilidades de crecimiento laboral que en España”.
La de Dinamarca es su primera experiencia prolongada viviendo en el extranjero, si bien ya en el instituto estuvo un mes en Dublín estudiando inglés. “Cuando llegué veía Copenhague como una etapa limitada en mi vida; me parecía un país frío, gris y caro. Pero tras más de 4 años me he acostumbrado a su forma de vida y a sus costumbres, y de vez en cuando al volver a España noto que alguna de ellas me falta”, asegura. “Es un país que funciona muy bien, tienen un alto nivel de vida pero viven con sencillez. Lo considero mi casa temporalmente, pues sé que en algún momento volveré a lo que realmente considero mi hogar”.
LA FALTA DE LUZ
Pese a haber consolidado su vínculo con su ‘país de adopción’, refiere que a lo que más le costó adaptarse es “a la falta de luz en invierno, a la falta de vitamina D”. “En invierno, el sol sale alrededor de las 8 y se pone a las 15.30 horas. Por otro lado, los días de verano son extremadamente largos, con el amanecer a las 3.30 y el atardecer a las 22.00”, indica.
Siente que ha sido “bien acogida”. “Los daneses son un poco fríos a la hora de conocerlos, pero cuando pasan un par de días y bebes un par de cervezas pueden llegar a ser gente muy divertida y acogedora”. “Me gusta sobre todo su forma de vida una vez el invierno ya ha pasado (hacia finales de abril-mayo). La forma en que celebran la vuelta del sol y de la luz. Te sientes una persona muy feliz cuando paseas por Copenhague en ese periodo”, especifica. De la ciudad escandinava, Aldunate destaca su carácter “innovador y ecológico”.
Sin embargo, y por mucho que los daneses puedan llegar a ser amigables, ve “muy difícil” crear un grupo de amigos con ellos. “El mío se conforma sobre todo de mediterráneos/sureños: españoles, italianos, polacos, franceses, brasileños...”.
Escoge, entre sus “lugares preferidos de Dinamarca”, la plaza de Amalienborg y la zona de Nyhavn de Copenhague (un paseo marítimo, canal y zona de ocio del siglo XVII muy turístico), el palacio de Frederiksborg Slot (en Hillerød) y el barrio “hypster” en el que ella misma vive, Nørrebro.
La gastronomía, en cambio, “no es el punto fuerte de Dinamarca”. “Me alegro mucho cada vez que mi madre me manda una caja con jamón, queso, aceite o patxaran con la que sobrevivir una temporada”. De hecho, dice añorar a sus amigos, su familia, la luz... y la comida de su madre. “Hacemos vídeo llamadas muy a menudo, e intento ir en cuanto tengo unos días libres”.
En cuanto a la situación por la covid-19, señala que “actualmente en Dinamarca el coronavirus está considerado como una enfermedad cualquiera”. “No llevamos mascarillas desde junio y el 75% de la población está completamente vacunada. Desde este mes requieren pasaporte de coronavirus para entrar a restaurantes o bares. Es la única restricción para intentar parar la subida de casos”.

DNI

Nombre. Maider Aldunate Espatolero.

Fecha de nacimiento. 25 de febrero de 1996. Es natural de Sangüesa, aunque también se considera “muy de Aibar”, pueblo de donde procede su padre.

Familia. “En mi casa de Sangüesa vivo con mis padres (Gregorio Aldunate Garro y Asunción Espatolero Vicente), mi hermana (Ainhoa Aldunate Espatolero) y mi tío (Jesús Espatolero Vicente), al que considero mi segundo padre. Mi pareja es Pablo Cañada Pereira, jiennense al que conocí en Copenhague y con el que comparto residencia actualmente”.

Estudios. Colegio público Luis Gil de Sangüesa, IES Sierra de Leyre de Sangüesa, Universidad de Zaragoza (Grado en Ingeniería Química) y Universidad Técnica de Dinamarca (MSc in Chemical and Biochemical Engineering).

Ocupación actual. “Soy ingeniera de Calidad y Mejora Continua en la farmacéutica Novo Nordisk, una de las empresas líderes en el segmento de las insulinas”.

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