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Construcciones

Koleto, esencia pirenaica en Ochagavía

Ubicada en pleno casco histórico, Casa Koleto ha sido adquirida por el consistorio de Ochagavía. Preserva elementos propios de las construcciones tradicionales de la zona y aspira a convertirse en un espacio referente en materia etnográfica y cultural

La entrada luce un empedrado típico de las casas del Pirineo y dos tapices con escudos familiares
La entrada luce un empedrado típico de las casas del Pirineo y dos tapices con escudos familiaresJESUS CASO
Publicado el 07/10/2021 a las 06:00
Cruzar la portalada de piedra que remata la fecha de construcción (1786) permite realizar un viaje en el tiempo. Evocar una época en la que el ganado compartía espacio con el ser humano, en la que se cocinaba con leña y a fuego lento en cocinas con grandes chimeneas, o en la que el sabaiao (espacio diáfano bajo la cubierta) era clave para almacenar enseres o alimentos. Casa Koleto, en Ochagavía, es un imponente inmueble edificado en piedra y madera que preserva elementos propios de las construcciones tradicionales del Pirineo. Tras haber sido adquirido por el consistorio, se trabaja para convertirlo en un espacio abierto y referente en materia etnográfica y cultural.
“Se puso a la venta y vimos una gran oportunidad por su riqueza patrimonial. Hubo consenso de los dos grupos municipales”, refiere Mikel Aoiz Iriarte, alcalde de Ochagavía (cand. Otsagabia). El consistorio la compró por 270.000 euros, a través de un préstamo, a la familia Marco García-Mina.
“Es una casa con mucho valor, que mantiene muchos elementos tal y como eran: el suelo empedrado de la entrada, la cocina con una gran chimenea central, etc. Y presenta mucho potencial en materia etnográfica y cultural”, añade. El consistorio tendrá ayuda del Plan del Pirineo para apoyar la compra.
Se prevé acometer alguna pequeña obra de mantenimiento (grietas, balconadas...), si bien “la casa está bien conservada”, y se solicitará una ayuda del PDR para acomodar la primera planta. “Querríamos abrirla el próximo verano”, indica Mikel Aoiz. Este año, los vecinos ya han podido visitarla, y ha acogido algunos eventos culturales al aire libre en su patio.
Vista frontal de la fachada de Casa Koleto, muy cerca del consistorio de Ochagavía
Vista frontal de la fachada de Casa Koleto, muy cerca del consistorio de OchagavíaJESUS CASO
Con la idea de hacer partícipe al vecindario, pues “es un bien para el pueblo”, esta semana se celebró una reunión para escuchar propuestas de uso. “Se plantearon opciones como organizar visitas guiadas, escape rooms, bodas civiles, exposiciones etnográficas o actividades culturales. También usarla para difundir el folklore local (danzantes) o para el jumelage anual que se realiza con Tardets (Francia)”, enumeró el alcalde.
Casa Koleto, antes conocida como Casa Mantxo y finalmente como Casa Garmendia, suma más de 750 m2 entre la vivienda principal (planta baja, dos alturas y sabaiao), el patio y un edificio anexo conocido como ‘el rancho’. “Tiene 10 dormitorios, 4 salas de estar, 3 baños, bodega, cuadra con pesebres... Muchos elementos típicos de todas las casas, pero también una decoración (papel pintado en las paredes, alfombras, cortinas...) y muebles de principios del siglo XX de perfil aburguesado. Sus habitantes hicieron mucho dinero con el ganado y vendiendo lana en el sur francés, y las nuevas generaciones fueron médicos, abogados o notarios”, asegura el alcalde.
IMPULSO VECINAL
Para poner en marcha el proyecto, en verano se conformó un grupo vecinal voluntario para realizar una primera limpieza e inventariar objetos. “Además del valor estructural, tiene mucho interés por el contenido. ¡Anda que no hay por ahí palacetes muy visitados turísticamente con menos mobiliario que esta casa!”, destacan Cristina Esarte Osta y Txus Villanueva Toni, dos de las voluntarias. “A la gente que se la hemos enseñado le ha encantado. Era una casa de gente adinerada (se recuerdan los bailes que se celebraban en el patio), pero permite evocar cómo se vivía”.
El sabaiao, un amplio espacio bajo la cubierta de madera de la casa
El sabaiao, un amplio espacio bajo la cubierta de madera de la casaJESUS CASO
Se han inventariado muebles, cuadros, vajilla... “Han salido muchos cencerros y orinales, y hasta 80 juegos de sábanas. También un traje típico de salacenca completo”, exponen. Coinciden en que la “joya” de la casa es la cocina tradicional con su gran chimenea circular en el techo que “vertía el humo al sabaiao y no a la calle”.
También se encontró abundante documentación y libros que se remitieron al Archivo General de Navarra para su análisis. A nivel local, está analizando la historia de la casa Jone Villanueva Toni mediante el estudio de archivos locales. “Es una casa muy interesante. Fue potente a nivel ganadero en el siglo XVIII, con corralizas por la Ribera y Aragón, y una de las que quemaron los franceses en la Guerra de la Convención en 1794. Tardaron 3 años en reconstruirla”.
Repasa que “al menos desde mediados del siglo XX ya solo estaba habitada algunos días en verano” pues “cambió el perfil profesional de los dueños”. Jone Villanueva, que este verano dio precisamente una charla en su patio sobre los nombres de las casas del pueblo (se rotularon muchas con el que tenían hace 180 años al no poder celebrarse la fiesta Orhipean), dice que “se desconoce el origen real del nombre de Koleto”.
Cristina Esarte Osta y Txus Villanueva Toni, voluntarias de un grupo que ha realizado inventario en la casa.
Cristina Esarte Osta y Txus Villanueva Toni, voluntarias de un grupo que ha realizado inventario en la casa.JESUS CASO
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