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Esteríbar

Un auzolan para ganar vida al patio

Familias enteras del valle de Esteríbar se sumaron ayer a los trabajos de ampliación y adecuación del patio del colegio público Gloria Larrainzar de Zubiri, en la ladera contigua al colegio. Se trata de una iniciativa pionera y colaborativa

Un auzolan para ganar vida al patio
  • R.M.
Actualizado el 13/06/2021 a las 06:00
El patio del colegio público Gloria Larrainzar de Zubiri es una explanada de cemento con un campo de futbito, donde ayer, niños y niñas jugaban en dos equipos mixtos. Las paredes de la fachada están adornadas con personajes del imaginario de la ilustradora pamplonesa Leire Urbeltz. Son inconfundibles. En la parte trasera del centro hay un murete con dibujos ondulados de colores. Y tras él, el campo.
A partir del próximo curso, esa zona antes abandonada y cubierta de zarzas, se convertirá en un parque natural de juegos que los padres y madres, también los niños, han levantado y adecuado en auzolan, a partir del diseño realizado por el estudio de arquitectura colaborativa Orekari. O están en ello. Se trata de una experiencia piloto titulada Ganando patio, auspiciada por el Centro Huarte y enmarcada en las premisas de Skolae. El de Zubiri será un parque natural de belleza rústica -muy lejos del frío cemento-, con una zona de juego y equilibrios, una fuente y un pequeño escenario, mesas y bancos y una casa pequeña en altura. Todo, con materiales de la zona y sin generar residuos.
Ainhoa Archanco es profesora de educación artística en este centro público de primaria con 112 niños y niñas de 3 a 12 años. Ella ha sido una de las impulsoras de esta iniciativa de trabajo comunitario, de vecinos codo con codo -en auzolan-, que en los cuatro sábados en que se ha desarrollado ha ido reuniendo a una media de 60 personas, la mayoría, familias.
“La experiencia ha sido una pasada, preciosísima. No sabíamos que fuese a implicarse tanta gente. Era como una aventura con su riesgo. Pero desde el primer sábado las familias han venido con mucho interés”, explica Archanco desde la zona de trabajo , mientras unos niños pintan una pared y sus padres y madres lijan madera -procedentes del mismo enclave- o ensamblan las piezas de las estructuras.
LOS PATIOS IGUALITARIOS
“El año pasado nos eligieron desde Skolae para llevar a cabo con cuatro escuelas el pilotaje de los ‘Patios igualitarios’. Nos dimos cuenta, entre otras cosas, de que era muy importante la naturaleza en el patio. Creemos que es la forma más fácil de democratizar el juego”, continúa esta profesora.
En un entorno como el de Zubiri y con la escuela al pie de un bosque de pinos, parecía lógico ganar espacio al patio para continuarlo en esa zona verde. “Vimos que lo teníamos muy fácil para llevar la valla al final del todo, y que la escuela gane así esta parte de vegetación”, asegura. Ese desaparecido enjambre de zarzas es un lugar ahora con vida, ya delimitado. La cerca del colegio ganará metros y vida.
Itxaso Iturrioz y Xabi Urroz forman parte del estudio y cooperativa Orekari, un estudio de arquitectura que trabaja a pie de calle. Ayer, estaban con el resto de participantes del auzolan. “Desde el primer momento planteamos como dos niveles de participación. Uno, que iba a ser el de los auzolanes, con trabajo y herramientas. Y el otro, un grupo motor para intentar diseñar el parque y organizar los auzolanes”, dice Urroz. Su compañera Itxaso se sorprende por la respuesta de los vecinos con la iniciativa. “Sabíamos que iba a haber gente pero no tanta, tanto de adultos como de txikis. Hay muy buen ambiente. Están construyendo un parque para sus hijos e hijas, varios sábados, compartiendo tiempo”, describe. “Es una forma de hacer comunidad”, apostilla Urroz.
El tiempo pasa y el sol calienta a mediodía. Pero el auzolan continúa tras . Los niños abandonan el cemento ardiente del patio.
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