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Terrorismo

“18 años ya de ese fatídico día y nada sabemos de sus autores”

Sangüesa recordó el domingo a Julián Embid y Bonifacio Martín, policías nacionales asesinados por ETA en la ciudad en 2003

Sangüesinos, autoridades locales y forales, y distintos cuerpos policiales arroparon ayer en Sangüesa a las familias de Julián Embid y Bonifacio Martín.
Sangüesinos, autoridades locales y forales, y distintos cuerpos policiales arroparon ayer en Sangüesa a las familias de Julián Embid y Bonifacio Martín.
Actualizada 31/05/2021 a las 06:00

Sangüesa siempre se ha portado muy bien con nosotros”. Ana Ortigosa Fernández, de 63 años, no dejó el domingo de recibir mensajes de apoyo y acompañamiento. Participó, como cada 30 de mayo, en un acto de homenaje y recuerdo a su marido, Julián Embid Luna, y al compañero de este, Bonifacio Martín Hernández. Dos agentes de Policía Nacional, de 53 y 56 años respectivamente, que asesinó la banda terrorista ETA en 2003 en Sangüesa. Se habían desplazado a este municipio para realizar labores de renovación de DNI al vecindario y murieron al estallar una bomba lapa colocada en los bajos de su vehículo, resultando herido un tercer agente.

La plaza de Santo Domingo, donde sucedieron los hechos y Sangüesa erigió un monumento en reconocimiento de los policías, volvió a ser punto de encuentro. En la ofrenda floral y el posterior minuto de silencio participaron autoridades locales (APS, AISS y EH Bildu) y forales (la presidenta María Chivite; el Delegado del Gobierno José Luis Arasti; la senadora por NA+ Ruth Goñi; parlamentarios de UPN y PSN...); varios exalcaldes; representantes de Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Foral; y vecinos de la ciudad.

Las familias de Embid y Martín tomaron la palabra en el acto. “Hoy se conmemora el 18 aniversario de aquel fatídico día que nos cambió la vida a dos familias que todavía no sabemos nada de sus autores”, pronunció Ana Ortigosa antes de romper a llorar.

Retomó el discurso Leticia Martín, hija de Bonifacio (su madre, Carmen Pérez García, viuda del agente, falleció el pasado mes de septiembre). “Damos las gracias al Ayuntamiento de Sangüesa por seguir recordando a nuestros padres y esposos. Agradecemos al cuerpo de Policía Nacional y a todos los que nos acompañáis en este día siempre. En el recuerdo de Bonifacio y Julián: memoria, verdad, dignidad y justicia”, indicó.

Ana Ortigosa, acabado el acto, reconocía que las familias se sienten “muy arropadas y emocionadas”. “Este año, por la ausencia de Carmen, es muy especial”, dijo, y añadió que “mientras esto se recuerda, no se olvida”. Ella acudió arropada por sus hijos Ana y Miguel, su nuera Sara, y sus nietas Aroa y Lucía. Residen en Zizur Mayor, desde donde también se desplazaron autoridades y vecinos. Por parte de la familia de Bonifacio Martín acudieron desde Pamplona sus hijas Ana Mª y Leticia con sus maridos Jose y Jon, y los nietos Sergio, David y Leyre.

“NUNCA DEBIÓ SUCEDER”

“Los homenajes a nuestros compañeros caídos son necesarios para recordar lo que pasó. Si nos olvidamos de nuestra historia estamos condenados a repetirla”, afirmó por su parte el portavoz de la Policía Nacional en Navarra. Y defendió que este cuerpo “ha estado, está y estará siempre a disposición del pueblo de Navarra”.

El 30 de mayo es también una fecha marcada en rojo en el calendario sangüesino. “Lamentablemente hace 18 años Sangüesa se sobrecogió ante un acto que no se puede entender en un estado de derecho, segando las vidas de Julián y Bonifacio”, relató la alcaldesa, Lucía Echegoyen (APS). “Sirva lo que nunca debió suceder para enseñar y educar a las futuras generaciones a vivir en una sociedad más justa, ética y democrática, construida sobre el recuerdo y la memoria”, expresó.

Quien entonces estaba al frente del consistorio, José Luis Lorenzo (PSN), tampoco faltó al acto. “En todo este tiempo he estado bastante unido a estas dos familias y también con Ramón (el tercer agente que resultó herido) hasta que el pobre se mató en un accidente”, dijo. “Fue un día muy malo. Estaba visitando unas obras muy cerca del sitio del atentado y entonces explosionó la bomba, vi todo en llamas, un hombre tendido en el suelo al que me lancé a coger sin pensar en nada más...”, repasaba emocionado. “Pero ahora nos tenemos que quedar con que la democracia triunfó y no olvidarnos de las familias de las víctimas, que es lo importante”, sentenció.

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