Coronavirus
Sangüesa, oasis comercial aragonés
El cierre perimetral de Navarra se levanta estos días para los vecinos de localidades aragonesas próximas a Sangüesa de cara a facilitar sus compras. Hasta ahora debían acudir a Ejea, localidad que se ha confinado por el aumento de casos de coronavirus


Actualizado el 22/01/2021 a las 06:00
"Somos pueblos vecinos, con mucha relación laboral y comercial, y además nos unen grandes amistades. Hoy ha habido bonitos reencuentros”. Ángel Pérez Iriarte, vecino de Sos del Rey Católico de 66 años, pudo pisar este jueves Sangüesa “después de mucho tiempo”. Tras decretar Navarra su cierre perimetral el pasado 22 de octubre para limitar la movilidad y ayudar a contener la pandemia de coronavirus, y Aragón el 27 del mismo mes, los habitantes de las pequeñas localidades aragonesas mugantes vieron cómo se limitaba su tradicional acceso al variado comercio sangüesino, teniendo como única posibilidad para abastecerse, aparte de las pequeñas tiendas locales, el desplazamiento hasta Ejea de los Caballeros, la siguiente localidad de gran tamaño más cercana. Ahora, el confinamiento de Ejea desde el 16 de enero por el aumento de casos de coronavirus ha permitido que, de forma oficial y temporal, puedan volver a comprar en Sangüesa. Al menos, hasta el 15 de febrero.
“Estamos muy contentos. No es lo mismo conducir hasta Sangüesa, a 13 km de Sos, que ir a Ejea, a 50 km”, expresó Ángel Pérez. Días atrás, consistorios de la zona de la Bal d’Onsella (300 habitantes en 9 municipios) y de las Cinco Villas de Aragón (como Sos, con 567 vecinos) informaban del acuerdo alcanzado entre el puesto de la Guardia Civil de Sos y Policía Foral de Navarra para facilitar a los vecinos la adquisición de productos esenciales de primera necesidad en Sangüesa. Entre otros requisitos, las compras se deben realizar una vez a la semana y para varios días, se permiten 2 personas máximo por vehículo y se pueden requerir tickets de compra.
“En casa estamos concienciados en apoyar el pequeño comercio del pueblo, algo que debería hacer todo el mundo para ayudar a que se mantengan. Pero es verdad que faltan productos, y eso es a lo que ahora tenemos acceso en Sangüesa”, dijo Pérez Iriarte. Así, en su visita a la localidad navarra adquirió, por ejemplo, carne fresca y pescado. “Llevábamos meses sin comer pescado”, indicó, recordando que hasta ahora “o tocaba ir a Ejea para algunas compras, o encargarlas a otro vecino”.
CARNE FRESCA Y PESCADO
También desde Sos del Rey Católico acudió este jueves a comprar a Sangüesa Fidel Plaza Rodríguez, de 62 años. Para sí mismo y para el convento de los agustinos recoletos de Valentuñana, donde trabaja como cocinero y donde residen 4 religiosos. “He hecho compra para una semana. Carne fresca, fruta, verdura, pescado, leche... Este cambio nos viene muy bien. Toda la vida hemos comprado en Sangüesa. Antes hacíamos algún pedido puntual a Ejea, como productos congelados, pero ahora ya se encargaba de todo”, repasó Plaza.
Indicó que en su visita a Sangüesa mantuvo “todas las medidas de seguridad contra el coronavirus”. “Hice el pedido previo, y he bajado, comprado y regresado sin mucho contacto”, dijo. Confesó que “de Sos acude todo el mundo a comprar a Sangüesa porque en el pueblo apenas hay tiendas”. “A ver si esta pandemia y las restricciones pasan pronto, pero lo cierto es que este permiso para comprar lo podían mantener en el tiempo. Es cosa de subsistencia, no de ocio o capricho”, afirmó.
Además del vínculo comercial con Sangüesa debido a su cercanía, los pueblos aragoneses del entorno, en muchos de los cuales el prefijo telefónico es también el 948 navarro, mantienen una relación sanitaria. A través de un convenio entre administraciones, si bien la atención ordinaria se presta en la zona, se cubren las urgencias médicas desde el centro de salud de Sangüesa, y tratamientos de especialista en Pamplona.
Así lo confirmó Maite Mayayo Lacumba, de 54 años y vecina de Longás, que se trasladó para comprar a Sangüesa. “Ha costado que se tomara la decisión, pero es muy importante para todos los pueblos de la zona”, consideró. “Nos pilla mucho más cerca, si no tenemos que hacer 70 km más para comprar en Ejea”, comparó.
“Somos localidades pequeñas sin apenas tiendas y servicios, y hasta ahora nos organizábamos como podíamos. En nuestro pueblo, con 30 habitantes, se hacía una lista de compra general, se encargaba, y bien Guardia Civil o bien un vecino nos la traían”, repasa. Este jueves, aprovechó la jornada para abastecer su hogar y el de algún vecino, y preparar la próxima apertura del hostal de Longás, que gestionará desde febrero. “Ojalá mantuvieran más tiempo esta medida. En Sangüesa hay mucha variedad comercial, es otro mundo”, sentenció.
El comercio de Sangüesa ha visto cómo esta semana recuperaba a algunos de sus clientes aragoneses habituales. “No nos habíamos enterado de esta nueva situación y de repente han empezado a venir. Y, claro, están encantados de poder volver a comprar aquí, sobre todo por la cercanía”, expresaba este jueves Begoña Gallo Juampérez, de 57 años y responsable del autoservicio Gallo Coviran de Sangüesa. “Había muchos problemas para pasar la muga y o les tocaba ir hasta Ejea, o encargar compra a gente que venía a trabajar aquí”, dijo.
Mikel Mayayo Lacosta, de 42 años y responsable del supermercado Eroski Mayayo, confirmó que “Sangüesa es zona natural de compras para los pueblos de la Bal d’Onsella, Sos, etc. por cercanía y vínculos tradicionales”. “Además, el Gobierno de Aragón subvencionaba un pequeño autobús para acercar a estos vecinos a comprar a la ciudad, algo que se ha pedido poner en marcha aquí al Gobierno de Navarra”, refirió.