Caza

Garralda, hogar para la becada

Un coto de caza de esta villa aezkoana se ha transformado en reserva para estudiar en profundidad la presencia y evolución de esta ave migratoria. Una iniciativa bautizada como ‘La Casa de la Becada’

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Aser Vidondo

Actualizado el 17/01/2021 a las 06:00

Un laboratorio al aire libre para el estudio de la becada. Para analizar la presencia y evolución de la población de esta ave migratoria, la afección que sobre ella tiene el cambio climático y avanzar hacia una caza más sostenible. Estos son los elementos principales de un novedoso proyecto que se ha puesto en marcha en el Pirineo navarro. Desde septiembre, uno de los cotos de caza de Garralda (valle de Aezkoa) se ha transformado en una reserva donde ya no se caza. ‘La Casa de la Becada’ es una iniciativa del Club de Cazadores de Becada con Perro (CCBP).

“Solo existe otro espacio así en Estonia, el Santuario de la Becada de Vormsi. Nos permitirá acometer estudios en profundidad sobre la becada en una zona muy concreta y durante varios años”, expresa Miguel Minondo Verdú, de 43 años, delegado en Navarra del CCBP y responsable del proyecto de ‘La Casa de la Becada’.

Al conocer que este coto de becada de Garralda saldría a concurso en 2020 para 5 años, pujaron presentando al consistorio “un proyecto beneficioso para el estudio de la becada y para el pueblo, pues puede atraer visitantes”. “Agradecemos la colaboración municipal y de la gente del pueblo, y nos gustaría que se involucrara también el Gobierno”.

El alcalde, Gurutz Gorraiz, destaca que “esta iniciativa fue valorada positivamente en el batzarre de Garralda, ya que es una nueva manera de disfrutar de la naturaleza y los animales, y de promocionar el pueblo”. “Permite una gestión de los recursos locales que combina la pasión de los cazadores con el medio, fomenta un turismo sostenible y contribuye a una política conservacionista”, cree.

ESCALA MIGRATORIA

Los collados pirenaicos occidentales integran un importante corredor migratorio. Y, junto con las palomas y muchas otras especies, las becadas o ‘damas de pico largo’ suelen hacer acto de presencia en los primeros días de noviembre. Procedentes de Rusia e incluso de Finlandia, encuentran en Garralda un lugar privilegiado para reponer fuerzas en su largo viaje hacia el sur, escapando del frío norteño. Ya en diciembre y con la llegada de la nieve, siguen su camino, y no volverán hasta marzo, en su viaje de regreso al norte de Europa.

“Apostamos por un análisis en profundidad de la becada. La Unión Europea nos dice que para cazar se necesitan estudios que demuestren que ésta sea sostenible y viable, sin afectar a la población de la especie, y en ello queremos avanzar”, repasa Minondo.

De este modo, se va a estudiar cada año, de octubre a marzo, la abundancia de becadas en Garralda y su evolución a lo largo del tiempo. También el origen y destino de las aves, y la respuesta que ofrecen ante cambios de clima o de hábitats. “Necesitan bosques para alojarse y praderas, como los pastos de las vacas pirenaicas, para alimentarse de lombrices”, dice.

Para ello, se plantean cuatro líneas principales de trabajo. Por un lado, realizar recorridos prefijados por la zona con perros de muestra (pointers, setter inglés...), “a pie y sin escopeta”, censando las becadas que se encuentren. Por otro, acometiendo anillamientos científicos. “Se localizan las aves por la noche, comiendo en los prados, se les deslumbra con un foco y se capturan con redes para colocarles anillas metálicas en una pata y soltarlas. Después, dado el intercambio de información a nivel internacional que hay, se podrá saber dónde se han hallado estas aves al ser cazadas o capturadas para otros anillamientos”, indica.

También se prevé colocar dispositivos de seguimiento por satélite a algunas becadas, pudiendo seguir su viaje y establecer “patrones de comportamiento”. Y, finalmente, se realizarán escuchas nocturnas en primavera para certificar si hay becadas que optan por nidificar en Garralda, sin llegar al norte de Europa. “Habría que oír el especial canto que realizan los machos para atraer a las hembras”, dice Minondo.

En este proyecto, que se lleva a cabo “de forma amateur” y “gracias a las cuotas de los 1.500 socios de la CCBP”, se contará con respaldo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. “En el trabajo de campo será clave la colaboración voluntaria de los socios navarros del club (unos 70) y el apoyo de socios nacionales”, explica. Este otoño ya se realizaron los primeros censos con la ayuda de perros y también se anillaron 90 becadas.

Asimismo, se planteó realizar un concurso de perros de muestra, donde se valora su trabajo encontrando y señalando las becadas, “pero las restricciones del coronavirus lo impidieron”. “Lo retomaremos más adelante, dentro del ‘Circuito Master CCB’. Puede reunir a un centenar de personas, entre participantes y público, y es muy bonito para ver”, apunta.

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