ÁRBOLES GENEALÓGICOS
Listas de espera en el Archivo Diocesano de personas que quieren averiguar sus 'raíces'
- Cada año se registran 1.300 peticiones de consulta, la mayoría de ciudadanos que buscan elaborar su árbol genealógico
- El Archivo Diocesano posee archivos históricos desde el siglo XVI hasta 1911. Desde este año, la información puede obtenerse a través del Archivo General de Navarra
Actualizado el 29/03/2011 a las 12:58
Hay personas de las que no se sabe nada más. Sólo lo que de ellas recogen los viejos libros del Archivo Diocesano de Pamplona. Su nombre, dónde nacieron o si se casaron alguna vez. Hasta 1870, cuando se creó el Registro Civil, la Iglesia era la única que llevaba cuenta de la identidad de las personas. En el Concilio de Trento se ordenó llevar cuenta y razón de toda la actividad personal de la Iglesia, cuenta el director del archivo, José Luis Sales Tirapu. Así se crearon los registros sacramentales de bautismo, matrimonio y defunción de las parroquias. En 1982 se mandó recopilar todos los documentos en las diócesis, detalla Tirapu. Por eso los manuscritos, que iban cogiendo polvo en las parroquias navarras desde el siglo XVI, se conservan ahora en buenas condiciones dentro de una sala de 80 metros cuadrados en la Diócesis de Pamplona.
Allí dentro no paran de crecer 'árboles'. Troncos a los que le sale una rama cada 25 años, más o menos. Se trata de los árboles genealógicos que elaboran cientos de navarros inquietos por conocer sus raíces. Personas de todas las edades que dedican su tiempo libre a rescatar la identidad de sus ancestros. A partir de los años ochenta empezó a haber una consulta masiva de los archivos originales. Por eso en 1999 se abre el microfilm, explica Juncal Campo, encargada de gestionar la sección de microfilm del archivo. Con esa técnica, parecida a los antiguos carretes de fotografía, puede leerse el contenido de los libros sin dañar los ejemplares originales. Tenemos poco sitio para la cantidad de demanda, critica la archivera. Estamos dando cita para dentro de tres meses. Al final del año, 1.300 personas habrán pasado por esa sala.
Eso explica que los ciudadanos que acuden a consultas no quieran perder ni un minuto de su cita en el archivo. Llevo esperando este día meses y solo tengo dos horas, vacila un pamplonés de 34 años. He llegado hasta 1728. Estoy consultando este año ahora mismo, responde. Y regresa a la sala.
Haciendo árboles desde hace 50 años
María Pilar Aroz Ibáñez Pascual León Ruiz Pérez Cintora Arrollo Sancho Fernández Sevillano Hurtado no tiene ni prisa ni apellidos nobles. Soy plebeya cien por cien. Todo el mundo busca algún apellido noble, pero quizá descubren que su abuela estuvo en un orfanato, bromea. Lleva elaborando árboles genealógicos desde que tiene 16 años y, ahora que cumple los 65, llena sus tardes con esta afición. Si me das un apellido, sé perfectamente si lo tengo o no y cuándo, se enorgullece. Como los documentos no alcanzan más en el tiempo, la veterana confiesa que ha llegado hasta 1480 con el apellido de la madre. Por eso muchos árboles genealógicos, que confecciona en esquemas de llaves sobre papel, los elabora para otros. Esta vez, ha venido a Pamplona desde su casa en Logroño para desvelarle los antepasados a una amiga.
Fermín de Miguel, que busca familiares de siglos pasados nacidos en Alsasua, tampoco tiene un apellido nobiliario, como mucha gente creería. El que incluya un `de¿ solo se refiere al lugar de donde venía esa persona. No tiene nada de nobiliario, apuntala Juncal. Además, Fermín explica que fue él quien decidió incluirle una `de¿ a su identidad. Estaba harto de que escribieran `Miguel¿ como mi nombre y no como el apellido, se justifica. Según explica la persona que atiende a los genalogistas, seguro que en sus antepasados figuraba el determinante, que se suprimiría en algún momento. Aunque Fermín todavía no lo ha descubierto.