LOCUTORIOS EN PAMPLONA
Los locutorios se reinventan para 'capear' la crisis
- Mientras que en el año 2000 las licencias de apertura se pedían para realizar llamadas, en 2013 todas solicitaban nuevas áreas de venta


Actualizado el 30/05/2014 a las 06:00
Del '¿A qué país desea llamar?' a '¿Cuántas gominolas quiere?'. Los tiempos cambian y los locutorios instalados en Pamplona amoldan su actividad a la nueva situación económica. En 2000 el Área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Pamplona recibió un total de nueve solicitudes de licencia de apertura de locutorios: ocho eran de naturaleza telefónica y uno de ellos también abarcaba internet y la venta de complementos.
Y sin embargo, de las nueve solicitudes presentadas trece años después, en 2013, ninguna de ellas se ceñía sólo a la actividad telefónica. Venta de juguetes, alimentación envasada, chucherías, helados, bebidas o cibercentro con ordenadores son las nuevas modalidades a las que recurren los locutorios para capear la crisis y diversificar su actividad.
"Las llamadas telefónicas han bajado mucho porque mucha gente llama por Internet, así que ofrecemos otros servicios como enviar fax, hacer fotocopias, vender chucherías y alimentación envasada, recarga del bonobús, venta de tarjetas de móviles...", explica Buba, un ciudadano africano que regenta desde 2010 el Locutorio Buztintxuri.
UN PÚBLICO MÁS HETEROGÉNEO
En la capital navarra, actualmente son 89 los locutorios que ejecutan su actividad comercial. Los años 2009 y 2011 testificaron el mayor número de solicitudes de apertura, con catorce en cada ejercicio, y en lo que llevamos de 2014 por ahora se han presentado dos peticiones. De esta cantidad, algunos son fieles a sus orígenes, como el locutorio Ainhoa de San Jorge. "Desde que abrimos hace nueve años tienen mucho tirón las fotocopias, el envío de fax y la recarga telefónica, pero sí que es cierto que nuestra facturación ha podido bajar hasta la mitad", expresa una de sus trabajadoras.
En lo duro que resulta sacar el negocio adelante coinciden otros muchos colegas de profesión, que aguantan estoicamente el chaparrón de la crisis. "Lo sobrellevamos a duras penas, todo se ha venido abajo, incluso la venta de productos latinos. Muchos de nuestros clientes viven de las ayudas y por eso los consumos son lo que son, así que las llamadas y los envíos de dinero han caído por la situación de la gente. Hay compañeros que en lugar de cerrar el locutorio lo han traspasado a un precio más barato. Creo que todavía nos quedan unos años duros por delante, hay que seguir resistiendo", se lamenta Raúl, que abrió su locutorio de la calle Olite en el año 2002.
Aunque estos establecimientos nacieron para dar respuesta a una demanda eminentemente extranjera que deseaba contactar con sus familias o enviarles dinero, en la actualidad el público es realmente heterogéneo. "El negocio nunca lo he enfocado según la nacionalidad de los clientes, porque el día que te falle ese público... De hecho, alrededor de un 70% de mis clientes serán españoles, los habitantes de un barrio joven como es Buztintxuri", señala Buba.
Hay que recordar que en 2011, el 11,2% de la población de la Comunidad foral era extranjera, mientras que en 2013 ese porcentaje bajó hasta el 10,5%, con casi 4.000 foráneos menos según datos del Observatorio Permanente de la Inmigración en Navarra.
"Tenemos una mezcla importante de público, llegan muchos españoles para llamar a sus hijos que están en el extranjero y también muchos marroquíes y latinos de Ecuador, Colombia, República Dominicana y Perú. Más o menos, una tercera parte vienen para enviar dinero, otra para realizar llamadas y la última parte para utilizar el ordenador", concluye Gabriela Celi, del Locutorio Velasve de San Juan.