Ángel de Aralar
Una devoción que no se seca
El Ángel de Aralar llegó este lunes a Pamplona en una visita que se prolongará hasta el domingo para acudir a 74 lugares entre hospitales, colegios o sociedades. Este martes, a las 17.30 h. irá al ayuntamiento


Actualizado el 17/04/2023 a las 22:19
Un sol sin amenaza de nubes que subió el termómetro hasta los 17 grados desligó este lunes al Ángel de Aralar de la tradición oral que vincula su llegada a Pamplona con lluvia. Pero lo que no mermó fue el número de personas devotas que, a las siete y media de la tarde, en torno a la entrada a la Taconera, esperaban la llegada de la figura procedente de su Santuario de Aralar. Y con una puntualidad germánica, mientras se escuchaban las campanas de la iglesia de San Lorenzo, apareció a su cita anual para ser recibido por el Ángel de la casa de Misericordia, la Meca.
El de Aralar, en manos por primera vez del seminarista de Uharte-Arakil Andoni Gastaminza Gorriti, y el segundo portado por Mariano Pascal Lizarraga, responsable de las relaciones externas de la Meca, que cumplió ayer su tercer año en este cometido. “Estamos en el seminario siete y de esta manera queremos visibilizar que, aunque seamos pocos, la iglesia navarra sigue viva”, decía Andoni Gastaminza. “Y por otra parte, es bonito ver que la tradición no está vacía, sino que el ángel llega con un mensaje bonito de que Cristo ha resucitado y que viene a bendecirnos a todos”.
Él tuvo que guiar a la figura de Aralar hasta los labios del de la Meca, simulando así el beso de un encuentro entre una talla del siglo XII de madera que en 1756 se cubrió con una funda de plata y se le añadió al cruz con la reliquia del madera en el que fue crucificado Jesucristo, con el de la Meca que no tiene un origen medieval, sino que parece ser data del siglo XIX. En otras dos ocasiones más se besarán los ángeles:una en el Bosquecillo, en el lugar que ajusticiaron a los pastores de la Baja Navarra que a finales del siglo XVIII robaron y decapitaron el Ángel de Aralar y donde se reza un responso por sus almas. Y la tercera, a su llegada a la parroquia de San Nicolás y que los presentes arropan con un aplauso.
“De crío alguna vez me trajeron para ver la llegada del ángel. Pero salvo que siempre, o casi siempre, traía agua, ignoraba algunas de las pequeñas tradiciones como la del responso o el cambio de recorrido según si el año es par o non”, comentaba Pascal.
POR SAN ANTÓN
Y como año impar, esta vez el corrido tras dejar atrás la Taconera se adentró por lo viejo camino de la parroquia de San Nicolás por la calle San Antón para seguir por San Miguel. El próximo 2024, con final par, el recorrido se hará por San Gregorio. San Miguel de Aralar abría la comitiva religiosa junto al de la Meca, siendo escoltado por el párroco de San Nicolás, César Magaña, el capellán de San Miguel de Aralar, Mikel Garciandía, y el dean de la Catedral de Pamplona, Carlos Ayerra junto al párroco adscrito a la Sakana y también del equipo de capellanes, Javier Aldave Arbea.
Garciandía y Aldave viajaron con la figura del ángel en el coche oficial y el chófer que les pone el Gobierno de Navarra. “Y no voy a entrar en polémicas”, advirtió el capellán sobre que en el recorrido que, hasta el domingo, se hará a 74 lugares de Pamplona entre colegios, hospitales o sociedades no se incluya el Palacio de Navarra. En la lista sí aparece el Ayuntamiento de Pamplona, que recibirá la talla a las cinco y media de la tarde.
“El Ángel sale en marzo para recorrer Tierra Estella y la comarca de Pamplona y regresará al santuario en torno al Corpus Christi (11 de junio). Es bonito ver como la devoción no decae y este año, además, como está el santuario de remodelación y han sido muchos los que han contribuido aún se ha afianzado más esa devoción”, indicaba Mikel Garciandía, que lleva 14 años como capellán.
Entre los que acompañaban al ángel, caras habituales como el txistulari del grupo municipal Álex Martínez Arana que, junto a sus compañeros y otros músicos espontáneos, pusieron los acordes tradicionales de la visita, el Agur Jaunak, nada más llegar, y la Alborada de Segura, durante el recorrido. También repetía como monaguillo por cuarta vez Eduardo Bayo Etayo, de 11 años, junto a su hermana Leiticia, de 10. En cambio, para la pequeña Sofía Etayo Múgica, de 5, ayer era su primera ocasión.
