Norma
Pamplona carece de una Ordenanza para regular los saltos y baños en el río
Pamplona no dispone de una Ordenanza que dicte qué o cómo saltar desde puentes y pasarelas dentro del municipio. La práctica es peligrosa y Policía Municipal “poco puede hacer”


Actualizado el 23/06/2021 a las 06:00
Valentía o inconsciencia. Dos definiciones que distan bastante atendiendo a quien se le lance el interrogante. La ‘tendencia’ cada vez más imitada de saltar desde lo alto de puentes o pasarelas hacia el fondo del río puede acarrear unas consecuencias más que peligrosas para los que deciden arriesgar.
Cuando uno no tiene miedo (ni vértigo) para culminar estos saltos puede olvidar lo doloroso de una mala caída, incluso pudiendo quedar inconsciente si la inmersión no es la adecuada. Tampoco se puede eludir que la profundidad en un río no es uniforme en todos sus tramos y que la existencia de objetos arrastrados por la corriente, rocas o ramas, en el fondo pueden multiplicar, más, el peligro de la zambullida.
¿Qué pasa entonces en Pamplona? Muchos hemos visto saltar a decenas de jóvenes desde puentes como el de la Magdalena o Aranzadi (San Pedro y Errotazar), a pesar de que Policía Municipal recomienda no hacerlo. Este aviso, consejo o sugerencia no puede pasar de ahí. Y no puede porque la capital no cuenta con una Ordenanza ni una normativa municipal que regule los saltos desde puentes o pasarelas. De ahí que los agentes tengan “las manos atadas”, como bien explicó ayer el concejal de Seguridad Ciudadana Javier Labairu.
HACIA EL FONDO
El comentario salió a colación después de que el representante de Geroa Bai, Patxi Leuza, buscase respuesta en el área para atajar esta tendencia de diversión veraniega. “Quizá debamos comprobar qué hay debajo del agua donde se tira la gente, aunque desconozco si la competencia es nuestra o de los bomberos del Gobierno de Navarra”, indicó Leuza, visiblemente preocupado por las posibles consecuencias de esta práctica de lanzarse al río.
Fue precisamente en este punto donde el edil puso como ejemplo lo acontecido cuando se rompió la presa de Santa Engracia (los trabajos de limpieza permitieron retirar hasta 62 toneladas de hierro, piedra y hormigón). El guante fue recogido por el máximo responsable de Seguridad Ciudadana, quien emplazó al resto de grupos a realizar de manera conjunta un borrador de normativa que ayude a regular los saltos y baños en el río. “Estos días el caudal de agua incluso incrementa el peligro que ya existe de por sí”, alertó Labairu.
Además del puente de la Magdalena en Pamplona, existen otros espacios habituales en los que los jóvenes se lanzan al agua. Entre ellas, la zona de baño de las presas de Zubiondo, en Huarte; o el afamado puente de Irotz, en el municipio de Esteríbar.