Calles y bares
Los cuatro bares de la calle Ermitagaña, al abrigo del mercado y los cines
El café con pincho después de comprar en el mercado, el vermú a la salida de misa o la hamburguesa y el pote después de ir al cine. Ermitagaña tiene vida y veteranos hosteleros


Actualizado el 28/05/2021 a las 06:00
Sin aglomeraciones, los cines Golem están abiertos, pero no se permite comer ni beber dentro, ni siquiera en los momentos de mayor tensión de la película. Aún así, hay personas que se pasan por el Alivio a por palomitas. “Les explicamos que no dejan comer dentro, pero nos dicen que son para antes o después de la peli, que las necesitan”, comentan Sonia y Gabriel Tanco Jurío.
Estos hermanos recuerdan que sus padres, José Antonio y Chelo, La Chelo, empezaron en el Alivio hace 32 años. Ya tenían experiencia de trabajar cara al público, en la tienda Chelo y el bar Sonia del barrio de San Jorge. Más tarde abrieron las tiendas de chuches Dulce Alivio, en Yamaguchi, Sarasate y García Jiménez. Hace un año cerraron la tienda de Sarasate. Del almacén recuperaron un Epi y un Blas que ahora son icono del bar. También han instalado en la terraza un búho de plástico para espantar a las palomas. “Pero no es nada efectivo. Se han hecho amigos”, bromea Gabriel. Al ser punto de paso, tienen una clientela “multicultural”, pero de vez en cuando tienen a algún famoso que se aloja en el hotel Iruña Park: “Paco León, José Mota, Amenábar, futbolistas o Constantino Romero, que con su inconfundible voz pidió un descafeinado”, explica Sonia.
En la esquina de la rotonda está el gastropub Gallipot, inaugurado en 1997. En marzo de 2020 cambió de dueños. Carlos Arrebola, de 36 años, y Aitor Molina, casi 40, traían muchas ideas pero la pandemia se cruzó por medio. Molina ha trabajado seis años en Inglaterra. Después fue gerente del Monastrell, restaurante alicantino con una estrella Michelín. “En Londres fui encargado de Brindisa, restaurante de comida española que regentaba una inglesa”. Ahora cambian las tornas. Aitor y Carlos pretenden darle un toque inglés al menú: “Este verano queremos sacar una nueva carta”. Y avanza que habrá una hamburguesa macerada en cerveza negra y un “sunday roast”, el típico almuerzo de carne asada con patatas y verduras.
El Kendal, a pesar del nombre, tiene poco de anglosajón. Las manitas, los callos y el ajoarriero le delatan. Patxi Baztán bien conoce los inicios de este bar restaurante, abierto hace 35 años cuando la parroquia de Ermitagaña estaba sin construir. Con él trabajan su mujer, Loli Coto, y sus hijos Fermín y David. Suman así cuatro generaciones de hosteleros. “Mi abuelo trabajó en el Casino Eslava”, comenta. Patxi Baztán asegura que la ayuda de sus hijos ha sido “fundamental en estos tiempos para adaptarse a la era digital”.
El Beer Garden tiene más ambiente tropical que anglosajón. Este bar ya no está en la calle Esquíroz sino en el mercado municipal, en el antiguo Ciaboga. Freddy Corrales y Elkin Raúl Romero han metido muchas horas para crear una terraza acogedora a base de palés, muebles recuperados y césped artificial. “Casi todo lo hemos hecho nosotros. Queríamos un sitio original para tomar una copa tranquila”, dicen.
Kendal En el número 16. A raíz de la pandemia han hecho un menú más sencillo y funcional. Ofrecen seis platos combinados (8-10 euros), sandwiches, ensaladas y raciones, entre las que destacan las manitas de cerdo, los callos, el ajoarriero y los chopitos rebozados.
Beer Garden En el número 4, con amplia terraza en el primer piso del mercado municipal. Tiene una carta de fritos caseros, hamburguesas, nachos, tostadas en pan de cristal y gofres salados y dulces. Destaca también su carta de cócteles, chupitos y cervezas internacionales.
Gallipot Número 2. Gastropub estilo irlandés. Tiene un menú del día de 13,90 euros (9,50 plato del día con postre y agua) y menú de fin de semana de 16,90 euros. Hamburguesas y raciones. Gran variedad de cervezas.
Alivio Avda. Barañáin 23. Platos combinados, bocadillos, hamburguesas, sandwiches, ensaladas, picoteos y postres “alivicios”. Destaca la bola de pimiento Tío Alberto, en homenaje al tío de los actuales dueños y autor de la receta.
