Pamplona
El último cambio de la calle Padre Moret
El sábado 1 de mayo la calle Padre Moret pasa a ser de nuevo una Zona de Acceso Controlado. Esta modificación del tráfico supondrá el tercer cambio en el mismo vial en tres años. Varios vecinos escogidos al azar dan su opinión al respecto


Actualizado el 01/05/2021 a las 06:00
Primero llegó el Plan de Amabilización en 2018 durante la legislatura de Joseba Asirón (Bildu). Aquello supuso el cierre de la calle Padre Moret a todo el tráfico en general. Después, el 20 de abril del año pasado, con Enrique Maya (NA+) ocupando la alcaldía, el equipo de Gobierno decidió la reapertura del tramo a todo tipo de vehículos.
Los cambios no quedaron ahí y el debate entre concejales con vecinos y comerciantes involucrados continuó. Y el sábado llega un nuevo capítulo en la historia reciente de la calle Padre Moret. El cambió se llevará a cabo por un acuerdo entre Navarra Suma y PSN que condicionó la negociación de los presupuestos de este curso, entre otros temas, a este.
A partir del sábado vuelven por tanto las restricciones a la calle Padre Moret, concretamente entre el tramo comprendido entre las calles Sandoval y Yanguas y Miranda. Unos 400 metros vigilados y por los que solamente podrán circular vecinos, comerciantes y vehículos autorizados como taxis, transporte urbano o de emergencia. Para controlar el tráfico, el Ayuntamiento ha instalado varias cámaras que desde el sábado quedarán activadas y convertirán este espacio en una Zona de Acceso Controlado.
Los ciudadanos que necesiten acceder de forma puntual a esta calle deberán solicitarlo previamente en la página web www.pamplona.es o la aplicación Tok Tok.
El objetivo del cambio es reducir el tráfico de vehículos que toman esta vía para transitar entre los diferentes barrios. Según Maite Esporrín, concejala de PSN, esta calle ha llegado a soportar hasta 14.000 vehículos al día.
VARIEDAD DE OPINIONES
Un domingo por la mañana puede parecer una vía tranquila. Apenas vehículos y pocos viandantes. Bastante calma. Sin embargo, durante la semana cambia el panorama.
“Creo que antes de hacer la modificación hay que pensar, no hay que hacer las cosas rápido. Tienen que consultar tranquilamente con los vecinos, analizar todo bien”, comentaba un vecino veterano de la zona al salir de la panadería.
“Es cierto que hay bastantes coches. Además del tema del tránsito está el del estacionamiento. Han quitado muchas plazas con el tiempo”, añadía otro vecino haciendo referencia a la dificultad para encontrar sitio. “A partir de las seis de la tarde esto se llena y no hay quien aparque”, indicaba.
Por otro lado, conversando sobre la idea de mejorar la parte peatonal, estos vecinos centraban sus dudas en la acera de la derecha en dirección Yanguas y Miranda. “Es muy estrecha. Entre el jardín y los pivotes...”, describían. “Tendremos que quitar el jardincillo al cuartel”, bromeaba uno de ellos.
En una plaza de aparcamiento de la zona roja aparcaba su vehículo José Zambrano Jumbo, vecino del Casco Antiguo desde hace cuatro años. “A mí la verdad que no me importa que limiten la circulación porque no me influye demasiado”, explicaba. “De todos modos, creo que no circulan tantos vehículos y no pasa nada si lo dejan como está ahora”, opinaba.
Por esa acera estrecha a la que hacían referencia los dos vecinos transitaba una viandante con prisa. “Yo vivo aquí y por mí encantada si es solo para vecinos, comerciantes...”, reconocía. “Cuanto menos tráfico mejor”, concluyó.
También hay ciudadanos que desconocen el cambio que se producirá a partir de hoy sábado. Para aclarar este asunto, el Ayuntamiento ha preparado cartas informativas que se han hecho llegar a los vecinos durante estos días. Por ejemplo, Francisca Familia Suero no conocía el cambio. Ella paseaba junto a sus dos hijos pequeños. “No sabía, la verdad”, decía. “No tiene por qué haber restricciones. Es una vía pública, no hay colegios cerca...”, explicaba al ser conocedora de la modificación.
“A mi no me parece mal, aquí hay muchísimo tráfico”, comentaba otro vecino. “Puede ser perfectamente lo de los 14.000 vehículos”, señalaba refiriéndose a la declaración de Esporrín. “Yo soy una persona que igual no usa tanto el coche como un joven, pero es cierto que es muy cómodo pasar por aquí. Antes teníamos que hacer un recorrido muy largo después de salir del garaje”, afirmaba.
“No tienen que limitar porque es un follón”, decía una mujer que paseaba junto a una amiga. Por contra, esta última reconocía que “le daba igual”. Precisamente esta pareja es el resumen de la opinión de los vecinos cansados de estar a vueltas con el mismo tema desde hace, al menos, tres años. Unos a favor, otros en contra o indiferencia. ¿Será este el último cambio de la calle Padre Moret?
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