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Naturaleza

La nueva fauna que se abre paso en Pamplona

Ardillas, castores o murciélagos son tres ejemplos de animales a los que cada vez es más sencillo avistar en la ciudad. Pamplona los acoge y este reportaje explica los motivos

Ardillas, castores o murciélagos son tres ejemplos de animales a los que cada vez es más sencillo avistar en la ciudad
La necesidad de roer para el castor es constante, ya que sus incisivos crecen sin cesar y requieren de limado. JESÚS CASO
Fotos de la nueva fauna que se abre paso en Pamplona 6 Fotos
Fotos de la nueva fauna que se abre paso en Pamplona
Ardillas, castores o murciélagos son tres ejemplos de animales a los que cada vez es más sencillo avistar en la ciudad
Actualizada 31/01/2021 a las 06:00

Va sucediendo poco a poco. Como quien desenvuelve un caramelo con esmero para que el encanto de averiguar sabor, color y olor prolongue unos instantes esa sensación de felicidad pura. Segundos de espera, de aguante, que después se vuelven prácticamente intrascendentes. Como si no hubieran ocurrido. Es ese paso paulatino el que puede asemejarse a la transformación que se está repitiendo en más ciudades de las que parece.

La presencia de animales, calificados como salvajes, ajenos al trajín de las grandes urbes, se va haciendo un hueco en ecosistemas que acogen sus necesidades. También en Pamplona. Basta detenerse en el puente de Alemanes pasadas las ocho de la tarde, cuando el murmullo de la gente se ha detenido, para ver cómo salen de su madriguera dos o tres castores. Directamente al Arga, como si el río fuese su hogar de toda la vida. Pero no son los únicos. Ardillas y murciélagos completan el elenco.

El experto en biología ambiental y profesor de la Universidad de Navarra, David Galicia Paredes, clarifica algunas de las preguntas más básicas. ¿Hasta qué punto es positivo o negativo que estas nuevas especies ‘asomen’ por la capital? “El entorno urbano es de por sí un ambiente muy especial desde el punto de vista de la naturaleza, aunque cabe ser considerado un sistema natural en el que el ser humano es un componente más que interactúa con el resto de elementos (entre ellos el resto de especies de nuestro entorno) y es evidente que predomina totalmente”, contextualiza el especialista.

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Por tanto, prosigue Galicia, el rol que juegan otras especies desde el punto de vista de equilibrar el sistema urbano es bastante limitado. “Si algo caracteriza a la ciudad es que es un sistema en el que el ser humano invierte constantemente energía para mantener el orden: limpieza en las calles, gestión de residuos, mantenimiento de parques y jardines, suministro eléctrico, de agua, temperatura...”, enumera. Así, el resto de organismos que lo habitan tienen muy poca influencia directa en mantener su equilibrio (salvo los patógenos, como todos sabemos a estas alturas).

ATRACTIVA

De ahí que la presencia de las nuevas especies en nuestras ciudades no influya significativamente en el equilibrio del sistema. Otra cosa son los beneficios colaterales, como el mayor acercamiento de la naturaleza a la ciudadanía (“ver especies silvestres siempre es una alegría y una oportunidad de conocer el mundo animal”) o perjuicios puntuales como los que causan las especies plaga, “categoría en la que no entra ninguna de las especies avistadas en estos momentos y dejando de lado a la avispa asiática”.

Por ello, para que más animales puedan ‘dejarse ver’ por Pamplona, el objetivo pasaría por proporcionar un entorno similar a las condiciones fuera de la influencia directa de la urbe, para que la ciudad sea lo bastante atractiva para quedarse a vivir y no ser un simple eslabón de paso. “El medio acuático que representa nuestro río Arga sí que ofrecería oportunidades si se mejora su ‘naturalización’ con acciones como la eliminación de presas obsoletas”, valora el experto.

Los patos que vienen del Arga

 


Se han convertido, quizá sin pretenderlo en un auténtico reclamo. Fáciles de ver, de sencillo proceder y, en muchas ocasiones, incluso son ellos los que se acercan a ti. Los patos, esas aves tan coloridas, nos acompañan cada vez en más lugares de la ciudad. Pamplona y Comarca acogen desde hace años decenas de pequeños rincones donde esta especie ha encontrado su hogar.

Hablamos de Mendillorri, Mutilva, Barañáin, Sarriguren, el parque de Yamaguchi, la Vuelta del Castillo, el lago del Orfeón, Erripagaña... Una larga lista en la que cada vez es más sencillo disfrutar de un momento de compañía junto a estos animales. Y no solamente es cosa de niños, sino que muchos adultos invierten parte de su tiempo de ocio en alimentar o simplemente admirar el devenir de los ejemplares.

Pero, ¿de dónde vienen? El aficionado en conservación de naturaleza y impulsor del blog Arga vivo-Arga bizirik, David García Mina, tiene la respuesta. “Los patos son salvajes, proceden directamente del río Arga, donde se manejan con soltura dentro del hábitat”, explica. Así las cosas, aunque estemos acostumbrados a ver patos en lagos naturales y artificiales en mitad de la ciudad, la realidad es que no son para nada domésticos. “Son todo patos salvajes”, apunta el experto.

El ‘salto’ a estas otras zonas está directamente relacionado con la capacidad de movimiento de estas aves, además de la gran versatilidad a la hora de adaptarse. “No podemos olvidar que en lagos como el de Mendillorri o el cercano a la avenida de Zaragoza, por citar algunos, apenas tienen depredadores que les ahuyenten, por lo que se sienten seguros y cómodos”, añade David García Mina. Esta sencillez es la que precisamente empuja a estas aves a permanecer en estos lagos. “Si encuentran un lugar tranquilo, donde la gente, el ruido y los perros no les molesten en exceso, la cría está prácticamente asegurada”, incluye el aficionado.

HÁBITAT CONFORTABLE

De este modo, ya no resulta necesario pasear por la orilla del río Arga en busca de crías de pato. Basta con estar atento y, sin molestar, acercarse a alguno de estos lagos urbanos. “No podemos dejar de tener en cuenta que algunos de los ejemplares que vemos son mezcla de estas especies salvajes con algún pato que se ha escapado de alguna granja o explotación”, avisa David García Mina. En este caso, el ‘resultado’ es un animal más oscuro. “Quizá con cabeza verde, algo raro”, determina el especialista.

Sea como sea, el representante de Arga vivo-Arga bizirik insiste en que es importante diferenciar aquellas especies introducidas de manera artificial. Y pone como ejemplo la oca que vive en el lago de Mendillorri. “No tiene nada que ver”, matiza.


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