Pamplona emite a la atmósfera 1 millón de toneladas de CO2 al año
Desde 2005 las emisiones se han reducido en un 4,8%, pasando de 1.195.106 a 1.137.447 toneladas


Actualizado el 11/12/2020 a las 06:00
En ocasiones, se piensa que nos pilla lejos, que el cuidado del medio ambiente no va con nosotros. Las predicciones hablan a largo plazo y eso nos relaja. Sin embargo, la urgencia es más apremiante de lo que parece. La acumulación de gases contaminantes hace que las temperaturas aumenten y los climas cambien, causando sequías y multiplicando el riesgo de incendios (con la consiguiente deforestación y desertización).
Pamplona, y no es de las ciudades más contaminantes del país, emite 1.137.447 toneladas de CO2eq a la atmósfera cada año. Esto quiere decir que además del dióxido de carbono se tienen en cuenta otros gases de efecto invernadero como el metano o el óxido nitroso. Emisiones nada positivas para la calidad del aire de nuestra capital y que implican unas 6 toneladas por ciudadano al año. Los datos pueden extraerse en un informe publicado por el consistorio y con el que se pretende elaborar una guía que marque el pulso medioambiental en los próximos años, con acciones concretas y soluciones reales.
SUMINISTRO EN CRECIMIENTO
Este primer balance energético, con un análisis temporal entre los años 2005 y 2019, señala entre otros datos que Pamplona consume anualmente más de 4.500.000 MWh de energía final, un 54% de ella basada en productos derivados del petróleo. Más de la mitad (52%) está ligada al transporte, un 22% es consumo residencial y un 13% se vincula a la industria. Integrando otras energías, como el gas natural, más del 80% de la demanda está basada en combustibles fósiles. Desde la perspectiva de las fuentes energéticas, un 9,5% de la energía final consumida en la ciudad en 2018 provino de fuentes renovables. Además, el 80% no fueron de producción local, sino que provinieron de la participación de fuentes de energía renovables en la producción de energía eléctrica a nivel nacional; así como de los biocombustibles presentes por obligación en los combustibles del transporte.
Así las cosas, el texto vaticina que la evolución energética presenta una ligera tendencia decreciente, altamente influenciada por la crisis de 2008/09 y posteriores. Se destaca que, incluso sin hacer nada, se podría llegar en 2030 a una reducción del 15% de las emisiones respecto a las producidas en 2005. Todo ello con un suministro municipal en crecimiento debido al aumento de los servicios ofrecidos por el consistorio (más alumbrado, nuevas urbanizaciones...), con el impacto de las temperaturas, los efectos de las lluvias o el cambio climatológico que ya se prevé.
A tener en cuenta. La nueva ubicación de la estación de control de calidad del aire en Felisa Munárriz (antes Plaza de la Cruz) está próxima a la avenida de Zaragoza, que da continuidad a uno de los principales accesos a la ciudad y que supera los 10.000 vehículos/día.
Los datos. Los expertos alertan de que el límite permitido se encuentra en 40 microgranos/m3. Durante la noche, al no haber circulación, los valores son aceptables. El problema sobreviene durante el día, con cifras que superan lo permitido. Por poner un ejemplo, el 8 de diciembre, festivo, de 17 a 20 horas se llegó a 42, 63, 60 y 50. El día 9, laborable, los valores estuvieron por encima de 7 de la mañana a 8 de la tarde, con picos de 81.
En Navarra el responsable de evaluar la calidad del aire es el Gobierno foral, a través del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, con el apoyo de la sociedad pública GAN a partir de los datos recogidos por la Red de vigilancia de la calidad del aire, que se envían al Ministerio de Transición Ecológica, a la Administración del Estado y a Europa.