Pamplona
La villavesa no es alternativa al coche para el 54% de usuarios
El principal conflicto del conductor con el bus es, para ellos, circulatorio; y para ellas la falta de civismo entre pasajeros


Actualizado el 03/11/2020 a las 06:00
Que tenemos que utilizar menos el coche es un mantra. La tendencia europea en materia de movilidad así lo corrobora y, de hecho, cada vez se aprueban más políticas enfocadas a beneficiar aquellas conductas que dejen el vehículo privado solamente para las situaciones indispensables. Desde restricciones en los accesos al centro de las ciudades hasta impuestos o reducción de velocidad con calles a un máximo de 30 kilómetros por hora. Ordenanzas y normativas que pretenden inculcarnos un hábito para el que muchos no están ni remotamente preparados.
Pamplona es una de esas ciudades que, poco a poco, va dando pasos en beneficio de esta tendencia. Un atasco se convierte hoy en noticia por enfados y reivindicaciones cuando debería ser el incentivo perfecto para ir obviando el turismo como modo de desplazamiento prioritario. En la medida que se pueda.
No obstante, una vez metidos en harina, la realidad es la que es. Según los datos recogidos por un informe encargado por el consistorio acerca del aparcamiento en la capital, más de la mitad de la población no estaría dispuesta a cambiar su coche por la villavesa. Conocen su uso y, además, están plenamente familiarizados con su funcionamiento, pero no como para que el autobús urbano sea su respuesta en el día a día. En concreto, el 54% de los ciudadanos afirma no ver su potencial.
CONFLICTOS DENTRO Y FUERA
En la otra cara de la moneda, quienes quizá sí estén dispuestos a plantearse (al menos teóricamente) un cambio en su manera de desplazarse dentro de la ciudad, el factor tiempo es fundamental. El 20% de la gente asegura que utilizaría la villavesa si la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona aumentara las frecuencias de paso en muchas de sus líneas (el estudio no especifica en cuáles). Para otro 20% de la población, el aliciente sería que los recorridos pudieran acercarles más a su destino. El resto de argumentos, como paradas más cercanas a los domicilios, mejores horas en el inicio y final del servicio o más combinaciones entre villavesas alcanzan porcentajes no tan relevantes.
Finalmente, dentro del colectivo de conductores de coche habituales, la auditoría desvela que el principal conflicto con las villavesas cuando están en carretera es, para los hombres, circulatorio. Es decir, la prioridad del autobús en determinadas ocasiones es mal entendida, lo que genera modos de conducción agresivos y situaciones conflictivas en la circulación. Las mujeres, en cambio, destacan otros inconvenientes; como problemas de convivencia entre los pasajeros, que lo atribuyen a su falta de civismo/educación (no respetan asientos reservados a colectivos especiales, falta de higiene, música alta...).