APARCAMIENTO

Muchos aparcan y pocos pagan en la plaza de la Estación de Pamplona

Hace seis años que el Ayuntamiento de Pamplona decretó zona de estacionamiento limitado al aparcamiento de la estación de Renfe. Muchos aparcan en las horas a las que llegan los trenes y pocos pagan. Los impagos se multiplican durante el fin de semana.

El argumento más utilizado por quienes se resisten a pagar el correspondiente tique radica en la escasa presencia de vigilancia en la zona.
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El argumento más utilizado por quienes se resisten a pagar el correspondiente tique radica en la escasa presencia de vigilancia en la zona.Jesús Caso
El argumento más utilizado por quienes se resisten a pagar el correspondiente tique radica en la escasa presencia de vigilancia en la zona.

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N.G. A.C.

Actualizado el 11/03/2020 a las 11:43

"Para cinco minutos que estás aquí: lo que cuesta coger la maleta y bajar del tren, no merece la pena pagar la zona roja. Además, estás al lado del coche por si viene el vigilante, que nunca suele estar”. No suena políticamente correcto, pero es el comentario general que se oye entre la mayoría de personas que acuden en coche a la estación de tren Renfe del barrio de San Jorge a llevar o recoger a un viajero. Muchos llegan con el tiempo justo para apearse del coche y coger la maleta, mientras que otros ni siquiera apagan el motor ni salen del vehículo porque la persona que han venido a buscar ya les está esperando.

El Ayuntamiento de Pamplona implantó este estacionamiento limitado en el aparcamiento de la estación de Renfe hace ya más de seis años para “evitar colapsos de tráfico y acabar con la saturación del aparcamiento”. Como es sabido, en este espacio coloreado es obligatorio para todos los usuarios, incluidos residentes, pagar las 24 horas del día los 365 días del año. El mínimo es de diez minutos, lo que equivaldría a 0,25€, y el máximo dos horas, un total de 2,10€. Haciendo memoria, el consistorio indicó en su inauguración que la medida pretendía convertir el solar en un lugar de llegada y recogida de viajeros y no un aparcamiento permanente.

ESCASA VIGILANCIA

Éste es precisamente el argumento que esgrime la mayoría de usuarios para no poner el tique de la ORA: no merece la pena para menos de cinco minutos. Apenas un par de coches lucen el recibo en sus guanteras un viernes cualquiera, aunque también es cierto que cada vez más personas optan por usar la aplicación Telpark. Entre los cientos de ejemplos que se cruzan a diario en esta pequeña plaza, aparece un vecino de Pamplona que acude a recoger a su mujer, procedente de Vitoria, uno de los trenes más concurridos. “Nunca pongo tique”, asegura sin reparos. “He visto que el tren ya está aquí y por eso no he pagado. Como mucho estaré tres minutos, si llega. No le veo mucho sentido a meter monedas a la máquina”, recalca.

Otro de los motivos para no cumplir con la exigencia municipal, además del poco tiempo de estacionamiento, es la falta de vigilancia. Así por lo menos lo entienden algunos usuarios. Entre ellos una mujer que acompaña a su hija cada fin de semana para viajar hasta la capital alavesa, donde estudia en la universidad. “Vengo, dejo a mi hija y me voy. No paro ni dos minutos. Como cuando venimos tampoco hay vigilancia, me quedo tranquila. Nunca nos han puesto una multa”, sostiene.

La escena se repite. En especial los fines de semana. A sabiendas de que los operarios de Dornier finalizan sus jornadas el sábado a las 14 horas, son muchos los que se sienten liberados en esta franja horaria. Al menos hasta el lunes a primera hora. “No veo al vigilante, así que para cinco minutos no pago”, mantiene un hombre que espera en la estación la llegada de su hija desde Palencia. “Coge la maleta y nos vamos. Siempre la espero fuera y, en cierta forma, vigilo y estoy atento por si aparece el revisor”, cuenta.

Aun así, siempre hay quien prefiere curarse en salud y no jugársela. “Que no veas al vigilante no quiere decir que no esté”, suscriben los menos. “Yo siempre que aparco echo alguna moneda por si acaso. Nunca sabes si habrá retrasos”, manifiesta un vecino que acompaña a su hija al tren a Barcelona de los domingos por la tarde.

Sin resolverse las quejas en las calles aledañas
 


No fue hace mucho y para nada era una reivindicación novedosa. Los vecinos de la calle del Muelle, entre otros, denunciaban estas pasadas navidades la complejidad de encontrar un sitio libre para sus vehículos por la sobrepresencia de vehículos en la zona. “Quienes se van de vacaciones o escapada el fin de semana dejan los coches sin pagar nada en nuestras calles, lo que dificulta enormemente nuestro día a día”, cuentan vecinos como Antonio Gómez o Josema Sañel. Pese a haber manifestado su malestar al Ayuntamiento, no han recibido respuesta alguna con alternativas para unos y otros.

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