Aguardando al calendario municipal bajo la lluvia
Para nada importó la meteorología. Cientos de personas pasaron por el consistorio en busca de uno de los 16.500 calendario municipales


Actualizado el 30/12/2017 a las 06:00
Todo parecía presagiar que, por una vez, la tradición no se cumpliría. La intensa lluvia con la que amanecía Pamplona y que, pasadas las nueve de la mañana seguía cayendo insistente sobre quienes ya disfrutaban del olor de una ciudad recién levantada, no pareció importar demasiado. Tampoco lo hizo la temperatura, que con tan solo seis grados invitaba a tomar café caliente en lugar de enfundarse gorro y bufanda.
Sin embargo, el atractivo de la tradición se hizo fuerte una vez más. Faltaban más de 45 minutos para que las puertas del consistorio, abiertas previamente, dejaran vía libre a quienes se afanaban por hacerse con uno de los calendarios que desde el Ayuntamiento de Pamplona repartían de manera gratuita. A pesar de que el jueves ya se podían recoger ejemplares en los distintos civivox de los barrios de la capital, la cita del consistorio volvió a congregar a una inmensa mayoría.
Último día del reparto y prácticamente los nervios a flor de piel. “Vengo todos los años a por un calendario. Me gusta la ciudad y creo que eligen fotografías distintas de rincones especiales. Son muy bonitas”, valoraba este viernes, entre las quince primeras personas de la fila, Carmen Uribe, quien aguardaba en la cola desde las nueve y veinte de la mañana. Una fila que ascendía por la calle Santo Domingo hasta superar ligeramente la barrera de la plaza consistorial. “Me gusta el formato del calendario porque te puedes anotar las cosas bien. Además, le viene bien al sobrino y he venido a cogerle a él también”, comentaba Iciar, también entre las veinte primeras personas de la fila.
“¿Y AQUÍ QUE DAN?”
Fue a las 10 horas, con puntualidad suiza, cuando se dio luz verde al paso, permitiendo el acceso de las más de cien personas que, paraguas en mano, aguardaban pacientes con una sonrisa. “No me ha importado nada la espera. He venido provista de gorro y paraguas y en media hora ya está. Después un café y tan contenta”, explicaba Marian Repáraz, quien conserva todos los calendarios de la ciudad como recuerdo. “Las imágenes son preciosas”, expresaba.
Como anécdota, unos de los últimos en llegar a la cola lo hacían sin saber muy bien qué repartían. “Estábamos paseando por el recorrido del encierro porque somos de León, y al ver tanta gente hemos preguntado. Y nos parece buena idea llevarnos a casa un calendario de recuerdo, así que aquí estamos”, contaban entre risas la pareja compuesta por Marino Aller y Roberto Vega.
Cabe recordar que, entre el jueves y el viernes, se repartieron 16.500 ejemplares tanto en los distintos civivox como en la trasera del Ayuntamiento de Pamplona.