Obituario
Fallece Rafael Zabalegui, el médico de Ezcabarte que no quiso acabar su jornada a las tres
Natural de Artazu, donde será enterrado, estudió medicina pesa a las reticencias familiares y con vocación de médico rural


Publicado el 08/11/2026 a las 05:00
Fermín Rafael Zabalegui Balda, de 96 años y médico durante más de tres décadas en Ezcabarte, falleció en esta localidad el pasado viernes. Así lo comunicaron desde el Ayuntamiento del valle, en el que fijó su residencia para buena parte del año, incluso después de su jubilación y donde guardaban un gran recuerdo de su trabajo y dedicación. Todavía le nombran como “don Rafael”.
Natural de Artazu, localidad en la que nació en 1929, tuvo clara su vocación de médico rural y acabo siéndolo más de tres décadas en Ezcabarte y Olaibar, pequeños valles de núcleos rurales cerca de Pamplona en cuyos ayuntamientos presentó su expediente cuando supo que buscaban médico. Dejó entonces el trabajo en el hospital.
Había estudiado la carrera de medicina en Zaragoza con ayuda del que fuera secretario de Artazu y pese a las reticencias familiares, ya que habían pensado que se ocuparía de la finca agrícola en una familia formada por su padres y dos hermanas y él. Acabó recibiendo su apoyo y confirmando su vocación.
“Con los años podía haber ido a Pamplona, pero no quería saber nada”, contaba en una entrevista en este periódico en febrero de 2018. Desveló también que se retiró cuando las normas cambiaron y se impusieron ordenadores y horarios, con salida a las tres de la tarde. Declaraba su vocación médica, pero también humanista. “Dejé de actuar como médico cuando nos obligaban a otras cosas. Mi vocación era otra. El principio fundamental eran las personas, sus necesidades”, ahondaba entonces.
Casado con María Rosario Pérez Pastor, tuvieron cuatro hijos y ocho nietos.
Además de la medicina, era un gran amante de la historia y acostumbraba a dar charlas en Sorauren sobre temas cercanos. Como la historia de las brujas de Anocibar, el bandido de Lantz, la batalla de las Cruces y la romería a San Cristóbal o la batalla de Sorauren. Escribió libros, el tercero sobre su localidad natal (Artazu, mi pueblo. De Ulzama ediciones).